Noticias y política

Sobre la Pena de Muerte.

Pues tenía toda la intención de escribir sobre los
Juegos Olímpicos, próximos a iniciarse en Pekín, China. Sin embargo,
hay un tema que merece, en este momento, toda mi atención, y que desde
siempre ha sido polémico y siempre lo será: la pena de muerte.

El pasado cinco de agosto, un mexicano, José Medellín, quien se
declaró culpable de participar en el asesinato y violación de dos
menores de edad en 1993, fue ejecutado vía inyección letal en Texas,
quince años después de que se le dictara la sentencia. Sin embargo,
hubo ciertas irregularidades en su proceso. Por supuesto que no le
vamos a aplaudir sus delitos, no. Que estuvo perfectamente mal lo que
hizo, es verdad; pero sí hay que recalcar que hubo cosas chuecas.

Primero, no se le avisó a Medellín, durante su juicio, que podía
recibir asistencia legal del Consulado Mexicano. Esta irregularidad ya
se ha dado en otros casos de mexicanos sometidos a pena de muerte. Y
segundo, el Estado de Texas se pasó por "el arco del triunfo" una orden
del Tribunal Internacional de la Haya de revisar la sentencia de
Medellín, con el argumento de que "Texas no reconoce la jurisdicción
del Tribunal Internacional", pues, según ellos, eso es meterse en donde
al Tribunal no le importa. (Maravilloso. ¿Y no se acuerdan de todas las
veces que los americanos se han metido en donde no les importa, como en
Irak y Afganistán, por mencionar algunas cosas? Como quien dice, "les
gusta hacer, pero no que se las hagan…" Denle click aquí)

No es un secreto que la aplicacion de la pena de muerte se puede
usar como una forma sistemática de limpieza étnica. Hasta donde tengo
entendido, en Estados Unidos es mucho más probable que ejecuten a un
criminal si es negro o latino o hijo de inmigrantes.. De hecho, los
texanos tienen una fama enorme de racistas, tan así que todavía sienten
una especial veneración por la "bandera confederada": la bandera que
usaron los "Estados del Sur" (esclavistas) para distinguirse de los
"Estados del Norte" (liberacionistas) en la Guerra Civil de Estados
Unidos. En cierto foro de la red, hice una especie de "chiste" (si se
le puede considerar así) en donde anunciaba que Texas tendría una nueva
bandera y un nuevo escudo. La bandera era la de la Alemania Nazi, y el
escudo era el del "Ku – Klux – Klan"…

Y mientras se decidía si se escabechaban o no al mexicano; la
población del país se quedaba muda de rabia ante un hecho horripilante
y asqueroso: Encontraron el cadáver de un joven de apenas 14 años, en
la cajuela de un coche abandonado por Coyoacán. El joven respondía al
nombre de Fernando Martí, hijo de Alejandro Martí (quien fuera el dueño
de la cadena de tiendas de artículos deportivos "Deportes Martí"),
quien había sido secuestrado hace 60 días por "La Banda de la Flor".
Estos infelices, le exigieron al Sr. Martí la cantidad de seis millones
de dólares, la cual cubrió. Sin embargo, los secuestradores mataron al
chavo y abandonaron su cadáver.

Ante este hecho, quedó comprobado que el secuestro está lejos de
desaparecer, y que ha aumentado, sobre todo en el D. F. Si pensábamos
que con la captura de Daniel Arizmendi y Andrés Caletri, hace poco más
de 10 años, iba a desaparecer el secuestro… ¡pues nos equivocamos!

Después de ver la saña con la que actuan estos criminales, de ver
hasta dónde puede llegar su maldad, uno se pregunta qué es lo que los
impulsa a comportarse así, cuál es la razón de tanta maldad, y de tanto
gusto por el mal. En lo particular opino que pueden ser una de dos
razones:

  1. O que esta gente está verdaderamente mal de la cabeza, enferma mentalmente
  2. O que, de plano, están poseídos por el Demonio.

Regresando al punto. Después de que se dió a conocer esta noticia
lamentable, nuevamente se volvió a pedir la pena de muerte para los
secuestradores (es precísamente la pena de muerte lo que enlaza los
temas de Medellín y del secuestro y asesinato de Martí.

Si a mi me preguntan si estoy a favor o encontra de la pena de muerte, debo decirles que estoy total y completamente en contra de ella, y tengo mis razones:

  1. Como dice Fernando Savater en "Ética para Amador":

    Quien roba, miente, traiciona, viola, mata o abusa de cualquier modo de uno; no por ello deja de ser humano.

    Por lo tanto, estamos matando a un semejante, nos guste o no.

  2. Matar es una acción éticamente mala (con atenuantes como la
    legítima defensa propia). Si bien es malo matar "fuera de la ley", es
    doblemente malo matar "con apoyo de la ley" pues estamos tomando una
    acción mala como si fuera buena.

  3. Entiendo los sentimientos y el sufrimiento que deben tener todos
    aquellos que han sido víctimas de la delincuencia, y sobre todo de
    aquellos a quienes les han matado a algún pariente o a algún conocido;
    y entiendo perféctamente sus deseos de descuartizar al infeliz que les
    causó tanto daño, y tambien entiendo que vean a la pena de muerte como
    una forma de hacer justicia. Sin embargo, en realidad y en estas
    circunstancias, no estamos pidiendo justicia, sino venganza; y la pena
    de muerte es una forma de ponerle el vestido de justicia a la venganza,
    y "aunque la mona se vista de seda, mona se queda". Dicho de forma más
    propia: "Aunque a la venganza la vistan de justicia, venganza se queda"
    y "La venganza nunca es buena. Mata el alma y la envenena". (Sí, lo sé,
    lo saqué del Chavo del Ocho… ¿Y? ¿No tiene razón?).

  4. Al momento de aplicarle la pena de muerte a un asesino, nos estamos
    rebajando a su altura, pues también estamos matando gente, culpable o
    inocente.

  5. No hay indicios de que la pena de muerte reduzca el índice de
    delitos de un país. Si me muestran un país donde se aplique la pena de
    muerte con una muy baja tasa de criminalidad, entonces volveremos a
    plantearnos la cuestión. Esto va para todos aquellos que buscan la
    aplicación de la pena de muerte como un "castigo ejemplar". Como quien
    dice, estaríamos quitando una forma de terror… con otra forma de
    terror.

  6. ¿Y qué pasaría si el ejecutado resulta ser inocente? Y ya se lo
    escabecharon. ¿Cómo le van a explicar a la familia del ejecutado que
    fue un error? ¿O la familia se va a quedar muy contenta con un "Usted
    disculpe, la calabaceamos"?

Ahora, supongamos que se aplica la pena de muerte en este país. Con
lo torcidas y corruptas que están las autoridades, ¿cuántos inocentes
irían a parar al paredón o a la horca o a la silla eléctrica? Con
cualquer chisme y/o "movida chueca" pueden amolar a cualquiera. A un
luchador profesional, conocido como "Róbotman" lo acusaron falsamente
de un delito y se la pasó un año en el bote injustamente.
Afortunadamente ya lo soltaron, con el consabido "usted disculpe".
Imagínense si para ese momento existiera la pena de muerte en el país.
Una lana más y lo hubieran ejecutado.

Si quieren acabar con la delincuencia en este pais, no endurezcan las leyes ni saquen otras nuevas. Con que apliquen efectivamente
las leyes vigentes, es más que suficiente. Pero con la corrupción
metida hasta en las coladeras, pues va a ser muy difícil que se dé esto.

Ya para terminar, los dejo con un extracto de la película "Pena de
Muerte" (Dead man walking)" basada en el libro homónimo de la Hermana
Helen Prejean. Pongan mucha atención a lo que dice el condenado a
muerte Matthew Poncelet (Sean Penn):

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