Ética·Boxeo·Noticias y política

Un robo descarado.

Se supone que el día de hoy terminaría la serie sobre los Juegos Panamericanos, pero se me cruzó una pelea de box a trece asaltos. Sí: los doce asaltos reglamentarios y el asalto a mano armada perpretado por los jueces y por el promotor Bob Arum; en un acto que sólo podemos calificar como robo, fraude, estafa, atraco, trinquete, alambre, cochinero, porquería, basura, transa, fiambre, trampa…

Se dió la tercera pelea entre Manny Pacquiao y Juan Manuel Márquez, una pelea en donde Márquez se vió superior en todos los rounds a Pacquiao. Es más, en los primeros rounds pensaba que Pacquiao “se estaba guardando” y por eso no estaba peleando a como nos tiene acostumbrados (y conste que no sé mucho de boxeo). Pues resulta que “se guardó” pero por toda la pelea, pues nunca apareció ese Manny Pacquiao dominante de siempre.

Total, se acaba la pelea, con un Márquez sintiéndose justificadamente ganador, y Pacquiao con una cara de tristeza que no podía con ella. A esperar la decisión de los jueces. Empezaba a percibirse un desagradable olor a alambre (y no de bistec, precísamente). Se dan a conocer los resultados: el juez Robert Hoyle dió empate a 114 puntos, mientras que Dave Moretti y Glenn Trowbridge le dieron inexplicablemente el gane a Pacquiao por 115-113 y 116-112 puntos, respectívamente. Con esto los jueces alambrearon a Márquez, con todo que para todos los que estaban en el lugar, y para los millones que lo estábamos mirando en nuestras casas (parafraseando al anunciador Michael Buffer) en vivo, diferido o por Internet; el ganador fue Márquez. Bueno, hasta Pacquiao se sacó de onda y puso cara de “¡Ah caray! ¿Cómo que gané?”. Aquí, Michael Buffer, en vez de sacar su tradicional frase de “LET’S GET READY TO RUMBLEEEEE!!!!” debió haber dicho “LET’S GET READY TO ROOOOOOB!!!!”

Después vino la conferencia de prensa con los protagonistas de la pelea. Primero salió Márquez, complétamente desencajado, triste, viejo, cansado (y sin ilusiones). En esa conferencia preguntó si era necesario matar a Pacquiao para que le dieran el gane, pues ya era la segunda vez que le quitaban el resultado a favor (en la segunda pelea entre estos dos, también ganó Pacquiao por decisión de los jueces, pero esa vez el robo no fue tan descarado) y dejó entrever la posibilidad del retiro. Después salió Pacquiao, con una sutura de 28 puntos y con una actitud completamente diferente a la mostrada momentos antes, al terminar la pelea. Salió a decir que la decisión de los jueces era justa y que él sí era muy superior a Márquez. Si me lo preguntan, a mi me da que en los vestidores le aconsejaron que dijera eso: “Tu vas a decir que los jueces fueron justos y que ganaste bien” “¡Pero si yo perdí!” “¡TU DICES ESO Y SE ACABÓ!”. Capaz que dice la verdad y se les arruina el negocio.

Después de todo esto, tengo motivos para decir que, para mi, esta pelea estuvo arreglada desde el principio. El resultado ya estaba pactado desde antes entre Bob Arum y los de las casas de apuestas, teniendo como ejecutores a los jueces. Se puede decir que Pacquiao ganó por decreto, porque tenía que ganar. Muchos dirán que entonces Márquez tendría que haber noqueado a Pacquiao. ¿Saben qué? de todas maneras le hubieran puesto el alambrote para que se cayera, y hubieran sacado algún pretexto para anular el resultado o para descalificar a Márquez. Pudieron haber dicho que le puso yeso a los vendajes (como le pasó a Antonio Margarito), o que le echaron fierritos a los guantes de Márquez, o que le dieron agüita adormecedora a Pacquiao, o que le pusieron “pastito vacilador” a su comida o… en fin, desde que se inventaron los pretextos, ya sabemos quienes se acabaron. En resumidas cuentas, a Márquez le aplicaron “La Ley de Herodes” (no creo necesario enunciarla).

Y también cabe la posibilidad de que el propio Pacquiao estuviera enterado de este arreglo. Chequen el rendimiento de Pacquiao durante toda la pelea y verán que no se esforzó. ¿Ustedes, si supieran que ya tienen una competencia ganada de antemano, se esforzarían igual? No ¿verdad?. Pero esto también ya se me hace exagerar en las sospechas y buscarle más rayas al tigre de las que ya tiene. Así que vamos a manejarlo como una suposición, nada más.

¿Quieren pruebas? Aquí tengo una: esta es una fotografía de las tarjetas de la pelea (cortesía del locutor de radio Mauricio Sayún. Pueden seguirlo en @mausayun):

Las tarjetas de la pelea Pacquiao - Márquez IIISi quieren una imágen más grande, pueden conseguirla aquí. Bien. Revisen de cabo a rabo esas tarjetas. ¿Notan algo raro? ¿No? Aquí tienen una pista: revisen los números, pero no el valor ni la suma, sino la forma en que están escritos. ¿Ya? ¿No se les hace muy raro que las tres tarjetas, que se supone son una para cada juez, tienen la misma caligrafía, es decir, el mismo tipo de letra? ¡Y no me salgan ahora con que “los jueces entrenan para tener un mismo tipo de letra todos! ¡Por favor!

¿Y a qué se debió este fraude? Primero, a que el favorito (independientemente del alambrote) era, y por mucho, Pacquiao; pues hasta esa pelea había mostrado que era un gran peleador casi casi inamovible, un cuate que si quería podía desbaratar a sus rivales. Por lo mismo, estaba muy arriba en las apuestas: Podemos decir que el 90% de los apostadores estaba con Pacquiao, y si perdía, las casas de apuesta se quedaban en la calle, por todo el billete que tendrían que pagarle al 10% restante que apostó por Márquez, y bueno “entre menos burros, más olotes”. Segunda razón: se tiene (o se tenía) planeado que para mayo del próximo año, por fín se lleve a cabo la pelea entre Pacquiao y Floyd Mayweather jr. Si Pacquiao llega a ese compromiso con una derrota, el interés por esta pelea hubiera bajado bastante, por eso estuvieron protegiéndolo. Ahora se dice que ya no quieren Pacquiao – Mayweather, sino Pacquiao – Marquez IV.

Un punto para mencionar, fue las reacciones que se mostraron en las redes sociales (Twitter y Facebook) con respecto al resultado. Se dió a conocer los “hashtag” “#YaNocreoenelbox” y “#merobaroncomoamarquez”; y por supuesto, no faltaron los chistes como por ejemplo, estos:

– ¡MAMÁ! ¡En la escuela me dicen ratero!
– ¡Cállate, Pacquiao!

La inseguridad también está canija en Las Vegas: acaban de reportar un mexicano asaltado y un filipino masacrado…

Nueva canción de Paquita la del Barrio:
Rata inmunda,
animal rastrero,
escoria de la vida,
juez de boxeo…

Pero si pudiéramos ejemplificar la reacción en general de los usuarios de redes sociales, sería de esta forma:

Lo cierto es que muchos acabamos decepcionados del box y vimos la caída libre de su credibilidad después de esta estafa. Y muchos, más conocedores, dicen que esta es la razón por la que el box ha cedido espacio tanto a la lucha libre como a, sobre todo, las artes marciales mixtas. Y desde mi punto de vista, después de el cochinero que ví el sábado, ahora prefiero mil veces a eso, ver ganar a John Cena el campeonato de la WWE con su “ajuste de actitud” todo sacado de la manga. Y sí. Los aficionados a la WWE sabemos que ahí hay script de por medio, eso se sabe, pero por lo menos Cena hace algo (poco, pero algo) por ganar e intentar convencer, aunque sea así que, durante toda la lucha barren, trapean y hasta enceran el ring con el, y hasta el final, “ajuste de actitud”, uno – dos – tres y se acabó. E insisto, después de lo del sábado, lo que hace John Cena son niñerías.

Y con respecto a las artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés), no han estado exentas de resultados polémicos. La gran diferencia esta en cómo se han manejado esos resultados. Recuerdo cuando se enfrentaron por primera vez Lyoto Machida y Mauricio “Shogún” Rua, en un combate por el campeonato de peso semicompleto de la UFC. El combate se fue a los cinco rounds reglamentarios (en encuentros de campeonato son a cinco rounds de tres minutos. En combates normales son a tres rounds de tres minutos). Al final, todo mundo vió que ganó Rua… sin embargo, los jueces le dieron la victoria a Machida. Pero Dana White, el mero mero de UFC, decretó que se diera una revancha para la próxima vez que les tocara pelear a los dos, y que también sería de campeonato. Y bueno, ya para esa vez, Rua se puso listo y mejor noqueo en el primer round a Machida.

He aquí la gran diferencia: la honestidad, que tal parece que está en barata (ya casi no hay). De hecho, muchos decían que Pacquiao debió ir con los jueces y decir que perdió… ¿Y que se les arruine el bizne? ¡Olvídenlo!. Al parecer la ambición mata el espíritu deportivo. Ojalá y fuera como en 1987, en el ya desaparecido Toreo de Cuatro Caminos, en una lucha por el campeonato mundial semicompleto de la WWF (la actual WWE… sí. En aquel entonces, WWF le dió chance a la UWA de poner en juego su campeonato semicompleto en los terenos de la UWA) entre el campeón, El Perro Aguayo SR. y el retador, Villano III. ¿Qué pasó ahí?, que en uno de tantos lances, el Perro Aguayo se impactó contra el poste de los tensores y empezó a sangrar de forma dramática (aunque para los que vimos luchar al Perro Aguayo, estábamos acostumbrados a verle sangrar de la frente una lucha sí y la otra también), al grado de que casi se desangra y se tuvo que parar la lucha. Total, que le cuentan los 20 segundos reglamentarios que puede quedar un luchador afuera del ring, y le dieron la victora y el campeonato al Villano III. Pero el Villano III recibió el cinturón y lo tiró al suelo, diciendo que no quería ganar así y, de facto, renunciando al título. Se esperó a que el Perro Aguayo se recuperara y ahí sí, le ganó bien. Eso fue hace 24 años, cuando se tenía noción de honor. Ahora parece que el honor es como los dinosaurios: se extinguió hace mucho.

Retomando el tema, ya en territorio nacional, Márquez declaro, entre otras cosas, que esperaba que la OMB revirtiera el resultado, porque fue un robo (denle click aquí). Que me perdone, pero está pecando de iluso. Si también a la OMB le toca su tajada de papelitos verdes con las fotos de Wáshington, Jéfferson y Franklin. Además, no creo que sea posible que alguien pueda revertir el fallo de los jueces. En la lucha libre, nadie puede cambiar la decisión del réferi cuando este ya le levantó la mano al ganador; ni el promotor, ni el dueño de la arena, ni el representante de la comisión de box y lucha estatal… nadie, ni el presidente de la República, ni el Papa, ni Santa Claus ni los Reyes Magos. NADIE. Y yo creo que lo mismo va para la decisión tanto del réferi de box como de los jueces.

Y sobre la posible cuarta pelea, Márquez ya declaró que ahora él va a imponer sus condiciones para evitar otra transa. La verdad, ¿sabes qué, carnal? No la aceptes, porque te van a volver a alambrear. Tu ya le demostraste a todos que fuiste superior a Pacquiao, y tres imbéciles no te van a quitar ese logro. Que si Pacquiao o su equipo dicen algo, déjalos. Que digan misa y en latín, si quieren, pero tu ya demostraste lo que tenías que demostrar. Ya no te arriesgues a otro fraude. ¿Cuánto a que Pacquiao no durmió tranquilo esa noche, por la conciencia? ¿Y cuánto a que tu sí?

Después de todo este mugrero, la credibilidad del box se fue a la lona, y el mito de Pacquiao quedó destruido. Ahora ya no tiene con qué demostrar que es el mejor libra por libra, y ha quedado como un cuate protegido y mimado, como un productor de billete, nada más. ¡Ah! y a la tripleta de tarugos de los jueces, por mi, que les hagan esto:

La rola del Rockero ha terminado. Ya pueden destaparse los oídos

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