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La libertad religiosa y el Estado Laico

En los recientes días, se dió la reforma al Artículo 24 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Esta reforma incluye la libertad de conciencia, la libertad de no creer, reconocer el derecho de los padres a la educación de sus hijos en sus creencias religiosas, suprimir la prohibición de celebrar actos de culto fuera de los templos y permitir la libertad de expresión a los ministros de culto.

El artículo en cuestión, antes de la reforma estaba así:

Artículo 24. Todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade y parapracticar las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna. Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos se sujetarán a la ley reglamentaria.

Ya con la reforma, quedó así:

Artículo 24. Todo individuo tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado. Esta libertad incluye el derecho de practicar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política. El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna. Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos se sujetarán a la ley reglamentaria.

Bueno. El caso es que hubo reacciones tanto a favor como en contra a esta reforma. Quienes estaban a favor decían que era para reconocer de forma oficial la libertad de conciencia como uno de los derechos humanos, en lo cual tienen razón. Quienes estaban en contra, enarbolaban la bandera del laicismo, y reclamaban que era un intento de acabar con el Estado Laico, y que era la forma que tenía la Iglesia Católica para entrar en política; además de querer introducir la educación religiosa en la escuela pública y otras cuestiones que atacarían el Estado laico mexicano. Lo que desató las sospechas fue la rapidez con la que se buscó aprobar esta reforma… y que de por sí, el tema de la religión es muy delicado. Y si le agregamos que muchos ven a la Iglesia Católica como un grupo de poder representante y parte de las clases altas (o burguesía, como quieran llamarle), pues la cosa reventó.

A mi lo que me llamó la atención fue la virulencia de los grupos en contra a esta reforma; debido (en parte) a un fenómeno que ha estado pasando los últimos años: Muchos, nada más oyen la palabra “Dios”, reaccionan como vampiro al que le enseñaron un ajo. Ya no le llamemos ateísmo (negar la existencia de las deidades, lo cual no implica necesariamente odio a las deidades… de hecho, hay religiones ateas, como el budismo.), sino sacrofobia (odio y terror injustificado a las cosas sagradas o que tengan que ver con lo sagrado, independientemete de la religión que represente) y teofobia (odio y temor injustificado a deidades todo lo que tenga que ver con deidades. También se le conoce como zeusofobia); y ya casos específicos, eclesiofobia (odio y miedo a la Iglesia y/o al clero).

En realidad no entiendo a la gente que le molesta que otros crean en Dios, y hasta los insultan: El 12 de diciembre pasado no faltó el que puso aquello de “felíz dia del pen… a todos los que festejan algo este día”. Digo, si no quieren creer, pues que no crean. Cada quien es libre de creer o no, y eso no me quita el sueño; ¡pero que respeten!

Y es parte de esta fobia a lo sagrado en la que se basaron los “contrarreformistas” para intentar detener esta reforma. Y se escudaron en el Estado Laico y en el pasado, específicamente en la época de las Leyes de Reforma, las cuales quitaron gran parte del poder político que tenía (y mal empleaba) la Iglesia Católica. Sobre estas leyes, algunas estuvieron justificadas, como quitarles la administración de los cementerios (muchas veces los curas abusaban y cobraban cuotas muy elevadas); pero otras estaban fuera de lugar, como prohibir el culto público y limitarlo a los templos. ¿En qué les molestaba una procesión? ¡En nada! Malo si dentro de la procesion se hubieran dado manifestaciones contra el gobierno de aquel entonces, ahí sí, pero que yo haya sabido, eso no se dió.

Como un dato curioso, todos aquellos que dictaron leyes que afectaron negativamente a la Iglesia Católica pertenecen al grupo antagonista favorito de la Iglesia: los masones. Benito Juárez y Melchor Ocampo eran masones, e idearon y impulsaron las Leyes de Reforma. Plutarco Elías Calles era masón, y tuvo responsabilidad en el inicio de la guerra cristera. Por lo que no me sorprendería que algunos de los que intentaron detener esta reforma fueran masones.

En el único punto en el que sí les doy algo de razón, es en su “temor” a que la Iglesia Católica se meta en política y pretenda impulsar a algún candidato en particular. Desafortunadamente no están delirando, pues algunos miembros del alto clero (no todos) se meten en política a cada rato y sin que les pregunten. Un caso es el obispo de Ecatepec, Mons. Onésimo Cepeda, una persona que no me explico, no cómo lo nombraron obispo, sino cómo fue que lo admitieron en el seminario; pues ha hecho cosas poco dignas de un sacerdote. Entiendo que el sacerdocio es un “don inmerecido” y que todos los ministros de culto también tienen su defectos, como cualquier persona, pero hay casos que… ¡Híjole!… El año pasado, Cepeda fue acusado por un fraude de 130 millones de dólares, para apropiarse de 42 pinturas artísticas. Al parecer ya la libró, pues consiguió un amparo.

¡Ah! Tambien dentro del grupo de “clero grilloso” está ubicado el Arzobispo Primado de México, el Cardenal Norberto Rivera Carrera. Si bien sí pertenece a este grupo, de todos él es el más ecuánime. No le he visto que haga grandes exabruptos, o por lo menos no de forma constante.

Y como siempre pasa, por culpa de unos pocos, acaban pagando todos. Y si le agregamos que se le da más valor a las notas malas que a las buenas, pues la cosa se arruina. Pero no olvidemos que hay sacerdotes y obispos que han hecho su trabajo como se debe. La cosa es buscarlos, nada más.

La verdad, espero que llegue un día en el que un ateo y un creyente se puedan sentar a la misma mesa, sin sacarse mutuamente los ojos.

La rola del Rockero ha terminado. Ya pueden destaparse los oídos

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Un comentario sobre “La libertad religiosa y el Estado Laico

  1. JAQUE MATE A LA DOCTRINA JUDAIZANTE DE LA IGLESIA QUE HA CONVERTIDO AL CRISTIANISMO EN RELIGIÓN BASURA. El análisis racional de los elementos que integran la triada pre-teológica judeo cristiana (la descripción neutra del fenómeno espiritual, su explicación y su aplicación), nos permite criticar objetivamente el profetismo judío y la cristología de San Pablo que fundamentan la doctrina judaizante de la Iglesia; y visualizar: 1) que las directrices de los ancestros de Israel (patriarcas, profetas, reyes y jueces) contenidas en el Antiguo Testamento, son opuestas a las enseñanzas de Cristo, ya que en lugar de promover el amor misericordioso y la hermandad universal, promueven el racismo, el despojo, el sometimiento y/o exterminio de los pueblos no judíos; 2) la omisión capital que cometió Pablo en sus epístolas al mutilar al cristianismo de la doctrina de la trascendencia humana (instruida e ilustrada por Cristo) que se alcanza practicando las virtudes opuestas a nuestros defectos hasta adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos), dándonos acceso a las potencialidades del espíritu a medida que nos vamos desarrollando espiritualmente; 3) la urgente necesidad de formular un cristianismo laico enmarcado en la doctrina y la teoría de la trascendencia humana (sustentada por filósofos y místicos, y su veracidad comprobada por la trascendencia humana de Cristo); a fin de afrontar con éxito: “el ateismo, el islamismo, el judaísmo, el nihilismo, la nueva Era y la modernidad”, que amenazan con sofocar al cristianismo. http://es.scribd.com/doc/73946749/Jaque-Mate-a-La-Doctrina-Judaizante-de-La-Iglesia

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