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De #SOPA congelada y otras cosas.

Y a SOPA, la congelaron. El congreso de Estados Unidos decidió mandar al refrigerador esta ley hasta que sea revisada y (posiblemente) corregida. Esto quiere decir que ya contuvieron la amenaza, pero todavía no nos hemos librado de ella.

Algo que tuvo mucho que ver con esta decisión, fue el rechazo popular que generó esta ley, reacción que se manifestó con peticiones a la Casa Blanca para que vetaran esta ley (en caso de ser aprobada por el Congreso… siendo que, a la hora de la hora, ni siquiera se presentó), peticiones que fueron atendidas, así como (imagino) la cantidad de mentadas que recibió Lamar Smith en su Twitter. Tambien tuvo mucho que ver el “ensayo” de huelga que hicieron sitios como WordPress.com y Wikipedia, al suspender sus servicios por 24 horas el pasado 18 de enero. Y digo ensayo, porque la mera huelga sería el 23 o 24 de enero, en donde participarían Twitter, Facebook, YouTube, Google, Yahoo!, entre otras… y que al final no fue necesaria.

Lo que sí pasó fue lo inimaginable: El FBI llegó y cerró el sitio Megaupload.com y arrestó a su presidente (un cuate alemán de nombre Kim Schmitz, y que se hizo llamar Kim Dotcom) y a varios empleados; con los cargos de piratería informática y lavado de dinero. Megaupload.com era un sitio para libre alojamiento e intercambio de archivos, y que también podía servir como una especie de respaldo en línea. Por supuesto que entre los archivos alojados había archivos con copyright.

De aquí, las acusaciones por piratería son discutibles… lo peligroso es eso de lavado de dinero y crimen organizado, lo que no es ninguna baba de perico. Y si a eso le agregamos las propiedades que tenía Schmitz (y que el FBI incautó), las cuales consistían en una mansionsota, coches, aviones y otras cosas cuyo valor total asciende a 50 millones de dólares; pues hay motivos para sospechar… aunque habría que hacerle lo mismo a Carlos Slim, ¿no creen?

Lo curioso fue que esta acción legal ocurrió un día después de las protestas por SOPA, por lo que se pensó que era una represalia. Sin embargo, a Dotcom y compañía ya le estaban siguiendo la pista desde hace dos años, por las investigaciones, claro, y cuando se tuvieron suficientes pruebas para agarrarlo, pues se procedió como ya sabemos. Y por supuesto, no faltó el vivo que anunció el regreso de MegaUpload, pero que se trataba de una página más falsa que una moneda de tres pesos; y que solo Dios sabe que intenciones tenía o tenían los que estaban atrás de ese timo.

Tras el cierre de MegaUpload y sus filiales, hubo quien tomara represalias: el grupo de háckers conocido como “Anonymous”, quienes atacaron sitios del gobierno de Estados Unidos; como ladel FBI y Departamento de Justicia de EU; así como de empresas relacionadas a medios de difusión y entretenimiento, como Universal Music, RIAA y Motion Picture Association of America, dejándolas sin acceso por varias horas. Anonymous se ha hecho famoso por sus ataques cibernéticos a varios sitios de gobierno y de empresas alrededor del mundo, así como por haber amenazado a los Zetas (aunque al final todo quedó en amenaza). Estos cuates se identifican por llevar una máscara de Guy Hawkes, la misma que popularizó el protagonista de la novela gráfica “V for Vendetta”; y que después la convirtieron en película.

¡YO QUIERO UNA!

En realidad, un hacker por sí solo no es ni bueno ni malo. Se le denominaba “hácker” a un cuate que resolvía un problema informático con un trozo de código muy ingenioso (por no decir sacado de la manga). Tiempo después se le asignó este nombre a quienes estaban muy metidos en cuestiones de seguridad informática. Esto concierne principalmente a entradas remotas no autorizadas por medio de redes de comunicación como Internet (“Black hats”). Pero también incluye a aquellos que depuran y arreglan errores en los sistemas (“White hats”) y a los de moral ambigua como son los “Grey hats”. La división se basa en la que tenían las películas del viejo oeste para diferenciar a los buenos (sombrero blanco – white hat) de los malos (sombrero negro – black hat). Tal vez a Anonymous podamos ubicarlo en “grey hat”, tal vez, pero en esta ocasión fueron considerados por muchos como héroes.

Y gracias en parte a ellos, a SOPA la van a mandar a revisión por ser injusta. Está bien combatir la piratería, pero no es necesario criminalizar al usuario. Ya se parecen a los de la Agencia Mundial Anti-dopaje (WADA), que asumen que todos los deportistas son “drogos” en potencia, y que saben lo que se meten, y con base en esa suposición, los checan y los sancionan. De seguir así, hasta prender la computadora o el dispositivo móvil ya va a ser delito y motivo suficiente para que tengamos como 50 pares de ojos vigilándonos. Y nos estamos acercando peligrósamente al ambiente descrito por George Órwell en su novela “1984”, con el “Big Brother” controlando y vigilando todo lo que hacemos.

Insisto: las leyes anti-piratería deben hacerse no sólo pensando en los productores, sino también en los consumidores, quienes son los que acaban pagando el pato.

La rola del Rockero ha terminado. Ya pueden destaparse los oídos

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