Noticias y política

Y el Papa llegó a México.

Y finalmente, el papa Benedicto XVI visitó México. Una visita que, en honor a la verdad, yo ya creía imposible, debido a la edad del Papa. La gran oportunidad de que viniera se dió en enero del 2009, en el marco del encuentro internacional de las familias; pero no pudo asistir debido a problemas de salud. (a diferencia de Juan Pablo II, a quien le importaba medio pepino las recomendaciones de los médicos, Benedicto XVI sí les hace caso).

Justo cuando pensaba que no llegaría a territorio nacional (a España va cada año, prácticamente), el día doce de diciembre del año pasado, el Papa anunciaría su visita a México y a Cuba. Las ciudades que visitaría serían Leon, Silao y la Cd. de Guanajuato; en el estado de Guanajuato …

Pues sí te digo, y ya calmen al “perfectito” este… Como decía, al anunciar que el Papa iría a Guanajuato, comenzaron una serie de sospechas y de teorías conspiranoicas: que si era por que era un estado gobernado por el PAN, que si era por que es uno de los estados “más católicos” del pais. Cuando se preguntó que por qué no venía al D. F., se dijo (oficialmente) que era por la altura de la Cd. de México… pero empezaron las malas lenguas conque “es que al D. F. lo gobierna un partido de izquierda”, “es que se aprobaron las leyes que despenalizan el aborto y permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo; y que por lo mismo es un castigo para el D. F.…” Si es porque a la Capital la gobierna el PRD, ni siquiera Juan Pablo II hubiera ido ahí las dos últimas visitas, que ya desde entonces gobernaba el PRD: En 1999 estaba Cuauhtémoc Cárdenas, y en el 2002, estaba López Obrador; así que no es por ahí. Y en caso de que fuera un castigo, pues no fue el gobierno el castigado, sino los fieles católicos que querían ver al Papa, y los fieles qué culpa tienen…

Y una cosa quedó de manifiesto con esta visita: ahora, o uno es un fanático religioso, o es un sacrófobo recalcitrante… Algunas muestras de apoyo se fueron hasta lo que podría considerarse como “arrastrarse”, mientras que las de repudio llegaron casi casi al odio. Empezó una campaña llamada “Yo no voy, ni quiero que venga”; y en Twitter se dieron los hashtags “#BenedictoNoEresBienvenido” y este que se pasó de la raya: “#FormasDeMatarABenedicto”… ¡¿MATAR?! Entiendo que el señor no sea moneda de oro para caerle bien a todo mundo, pero llegar a ese extremo… claro, también hubo “tuits” humorísticos al respecto de “matar”, pero eso es algo que ni de broma se dice. Yo ya estaba esperando mensajes como: “Benedicto, me caes mal” o “Benedicto, te odio a morir” o “Benedicto… ¡Tu existencia me molesta!”

Dentro del “apoyo” estuvo el famoso tema musical alusivo a la visita. Si no han tenido oportunidad de oírlo y quieren hacerlo, tengan un glucómetro a la mano: está tan cursi, que quien lo oiga, se le declara… ¡¡¡PERO LA DIABETES!!! y si ya la padecen, pues la agrava y bastante.

Bueno, entre los que sí y los que no, y que las encuestas no auguraban un buen final, se llegó a poner tan pesado el ambiente previo a su llegada, que se pensó que la visita sería un fracaso. Sin embargo, la visita, al final resultó ser tan exitosa como las cinco de Juan Pablo II. Tal vez sea porque aquí se recibe bien al Papa sea quien sea y se llame como se llame; lo cual está bien y qué bueno.

¿A qué vino el Papa? Pues al parecer la visita fue una escala para dirigirse después a Cuba, donde se unió a las celebraciones del 4° centenario de la Virgen de la Caridad del Cobre. Todas las visitas que hizo Juan Pablo II a México tenían un motivo: La primera (1979), fue inaugurar la III Conferencia del Episcopado Latino Americano (CELAM) llevada a cabo en Puebla. La segunda (1990); fue la beatificación de Juan Diego, de José María Yermo y Parres y los tres niños mártires tlaxcaltecas. La tercera (1993) fue una escala en Mérida, para dirigirse a Estados Unidos después. La cuarta (1999) vino a entregar unos documentos, que salieron del Sínodo de obispos latinoamericanos. Y la quinta (2002) fue para canonizar a Juan Diego y beatificar a los dos mártires cajonos.

Y entonces, pregunto otra vez… ¿A qué vino el Papa? Pues al parecer es para pagar la visita que ya debía desde el 2009. En ese año, como ya dijimos, se llevó a cabo el Encuentro Mundial de las Familias, teniendo como sede la Ciudad de México, al cual el Papa quería ir, pero sus médicos le dijeron que NO. En un principio, me acuerdo bien, su oficina de prensa había dicho que ya había ido a Brasil en el 2007 (para inaugurar la V CELAM) y que después de eso la prioridad era África, así que no iría a Latinoamérica, (denle click aquí, como quien dice). Esta versión que dieron, por supuesto que sonó a desprecio; pero al poco tiempo se cambió y se dió la que todos conocemos.

Uno de los puntos que llamó la atención de esta visita, fue la reunión que tuvo con personas que fueron víctimas (o parientes de víctimas) de la violencia generada por el crimen organizado. Esta reunión estuvo, aparentemente, fuera de protocolo y, desde mi muy particular punto de vista, fue un intento de Calderón de salvar el prestigio ante su fracasada y malplaneada guerra contra el crimen organizado: como que quiso dar la imagen de que Benedicto XVI aprobaba su acción bélica. Que el Papa está en contra del narco, eso ni lo dudamos, pero de eso a apoyar a Calderón…

Y si bien se reunió con víctimas del crimen organizado, al parecer no se reunió con víctimas de pederastía clerical, cosa que sí ha hecho en otros lados: en Australia lo hizo, en Boston lo hizo, en Austria tambien… ¿Pero aquí? Si aquí también hubo víctimas (pregúntenle a Maciel) Según el P. Lombardi (portavoz del Vaticano), fue porqu los obispos mexicanos no lo planearon… De ser así, fue una gran metida de pata de parte del episcopado nacional. ¿Cómo se les ocurre negarles ese derecho a las víctimas? ¿Y si se dió así, por qué lo hicieron? ¿Por que se les olvidó? ¿Porque quieren tapar a alguien? “No hagas cosas buenas que parecen malas”, dice el refrán, y se puede dar a pensar muchas coasas malas. Aunque también está la posibilidad de que el Papa se haya enterado y les haya puesto una regañiza.

Bueno, después de México, agarró para Cuba, una nación que desde los 60 se encuentra bajo un régimen marxista duro, es decir, comunista… aunque con la llegada de Raul Castro al poder (debido a que Fidel ya no puede más) ya se ha ido relajando y agarrando camino hacia un marxismo flexible, es decir, una social-democracia. Como en todos los paises comunistas, la libertad religiosa es casi nula, debido a que, para el comunismo, “la religión es el opio de los pueblos” (que algunos sectores la usen como eso, es otra cosa), pues es un mal que debe ser erradicado. Pues a eso fue el Papa, a pedir mayor libertad religiosa para los cubanos.

Y ya para estas horas, el Papa ya está de regreso en Roma, preparándose para la Semana Santa. Ahora a esperar los frutos de estas visitas… y los álbumes conmemorativos también.

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