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SFV: Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 5: Misión aceptada.

Un poco más allá de las once de la noche, terminó el evento de RAW. Guile y los demás se levantaron de sus asientos y se dirigieron al “lobby” del lugar. -Esperen -los interrumpió Chun-Li-, algunos luchadores hacen firma de autógrafos al terminar la función. Vamos a esperar.

Y efectívamente: personal del Verizon Center sacó mesas y sillas al “lobby”, cubrieron las mesas con unos manteles rojos y blancos y colocaron las sillas atrás de las mesas. Comenzaron a salir algunos luchadores y se sentaron a firmar autógrafos y tomarse fotos con los aficionados. Los que salieron esa vez fueron John Cena, Roman Reigns, Randy Orton, The Miz, Alberto del Río… y El Rockero y Blue Púnisher. -¡Qué suerte! -exclamó Chun-Li-. ¡Salieron a firmar autógrafos! ¡Eso me da una idea! ¡Espérenme aquí!

Chun-Li se formó en la fila que llevaba a la mesa donde estaban Blue Púnisher y El Rockero. Para cuando la iban a atender, sacó pluma y papel y se los dió a Blue Púnisher, quien tenía la vista abajo y se disponía a escribir. -¿Para quién el autógrafo? -preguntó.
-Para Chun-Li Xiang, por favor.
-Veamos -empezó a escribir-: Con todo… mi cariño… para… Chun… Li…(dejó caer el bolígrafo y alzó la cara con un gesto de sorpresa)… ¿Xiang…? – preguntó, alzó los ojos y vió a Chun-Li que le sonreía. Sin dejar de verla, le tocó el hombro al Rockero, que estaba a su lado derecho. -Oye, carnal -le dijo.
-¿Sí, carnal? -contestó El Rockero.
-¿Ya viste quién está aquí? (señaló a Chun-Li con el pulgar de su mano izquierda).
El Rockero volteó y vió a Chun-Li. -¡Ah, caray! ¡Pero si es nuestra jefa!

Tanto Blue Púnisher como El Rockero se levantaron y saludaron de beso a Chun-Li -¿Y ese milagro de que nos vienes a ver? -preguntó Blue Púnisher.
-¡Sí! ¿eh? -continuó El Rockero-. Casi nunca nos visitas en este trabajo…
-A menos que sea…
-… algo relacionado…
-… con nuestro “otro trabajo”.
-Lamentablemente, así es -confirmó Chun-Li, mientras señalaba a Cammy, Guile y Wolfmann con la cabeza.
-¡Ah, jijo! -exclamó Blue Púnisher-. ¡Hasta allá hay tres cuates que parecen del Servicio Secreto!
-¡Entonces la cosa es muy seria!-. declaró El Rockero.
-Bueno, carnal… es hora de aplicar “la distractora”. Márcame al celular pero no hables.

El Rockero, de forma disimulada, sacó su celular y marcó el número de Blue Púnisher. El celular de Blue Púnisher sonó con su tema de entrada. -Disculpen -se dirigió a los aficionados-, tengo una llamada y parece que es urgente -apretó el botón para “contestar la llamada”-: ¿Bueno…? ¿Sí…? ¿Del hotel…? ¡¿CÓMO QUE HAY UNA FUGA DE AGUA EN NUESTRO CUARTO?! ¡¡¿Y QUE NOS VAN A CAMBIAR?!! ¡ESPERE, ESPERE! ¡EN ESTE MISMO INSTANTE VAMOS PARA ALLÁ Y NOSOTROS MISMOS MOVEMOS NUESTRAS COSAS! Gracias -colgó. Después volvió a hablar a los aficionados. -Perdonen, pero hubo un evento inesperado y tenemos que suspender la firma de autógrafos.
Los dos luchadores se levantaron -De verdad, lo lamentamos -habló El Rockero-, pero son gajes del oficio… ¡Pero miren! ¡Aquí están John Cena y otros más importantes que nosotros!
-Les prometemos que vamos a reponerles este tiempo maravilloso que han gastado con nosotros -tranquilizó Blue Púnisher a los aficionados-, pero ahora nos tenemos que ir.

Blue Púnisher y El Rockero rodearon la mesa y se fueron caminando a reunirse con Chun-Li, quien los llevó a donde estaban los demás. -¿Habrá algún lugar donde podamos hablar con privacidad? -preguntó Chun-Li.
-Déjame ver -contestó Blue Púnisher -… Debe haber un salón desocupado por aquí.

Se fueron caminando hasta que encontraron uno, al cual entraron. -Deja la puerta abierta -le dijo El Rockero a Blue Púnisher -, no nos vayan a dejar encerrados como la vez pasada.
-¡NI ME LO RECUERDES! -exclamó Blue Púnisher-. Después se dirigió a los cuatro -¿Y bien?
-Creo que primero vamos a presentarnos, ¿no les parece? -dijo Chun-Li, y empezó a presentar a los demás: -Ella es la Mayor Cammy White, de Delta Red.
-Hola -saludó Cammy y extendió la mano.
-Saludos -contestó Blue Púnisher y le dió también la mano.
-Mucho gusto, señorita -contestó El Rockero, haciendo el ademán de querer besarle la mano.
Blue Púnisher se dió cuenta y apartó al Rockero de forma disimulada con el brazo. -Te recomiendo que tengas cuidado -le aconsejó Blue Púnisher, en voz baja-. Es un poco… “ojo alegre”… ¿me entiendes?
Chun-Li retomó la palabra. -Él es el Coronel Keith Wolfmann, superior de Delta Red. Blue Púnisher y El Rockero también lo saludaron de mano. -Y Él es el General Brigadier William F. Guile, de la Fuerza Aérea Americana.
Se repitió el saludo de mano. -Un momento -dijo El Rockero-… ¿Mayor…? ¿Coronel…? ¿General…? -de inmediato se puso en posición de firmes y saludó al estilo militar: ¡SEÑOR! ¡SÍ, SEÑOR!
-¿Esto es una burla? -preguntó Guile, algo incómodo.
-¡De ninguna manera, señor! -contestó El Rockero-. ¡Fui miembro del Ejército Mexicano, señor!
-Fuiste… pero ya no lo eres…
-Lamentablemente, no, señor.
-Entonces… no tienes por qué cuadrarte, hijo.
-Lo sé, señor… pero es mi forma de demostrar respeto a las Fuerzas Armadas, sean de donde sean.
-Aún extraña esos tiempos -aclaró Blue Púnisher-. Bueno, ahora nos toca a nosotros presentarnos. Mi verdadero nombre es Francisco Castillo. Él es mi hermano menor, José Luís.
-Luchadores profesionales y agentes de INTERPOL -continuó José Luís.
-Bueno -dijo Francisco-, creo que ya terminamos con todo este “rito de presentaciones” (risas apagadas de los demás), ya podemos saber para qué somos buenos, ¿o no?

Chun-Li les comentó, tanto a Francisco como a José Luís, sobre los háckers secuestrados por Shadaloo. -Y esta es su misión, si deciden aceptarla -terminó.
-Chun-Li -empezó Francisco-, sabes que, tratándose de Shadaloo…
-… el trabajo lo hacemos hasta gratis -terminó José Luís-. Aceptamos.
-Mmmmhhh, pero ahora tenemos que buscar la forma de salirnos de WWE por un tiempo. Tenemos que buscar a Paul…

Todavía estaba hablando cuando entró un hombre fornido, de unos dos metros de alto, de pelo rubio con un corte de cabello parecido al de Francisco, con una barba y bigote recortados y una nariz prominente. Llevaba puesto un traje gris, camisa blanca desabotonada del cuello y un par de zapatos de vestir negros. -¿Qué está pasando aquí? -preguntó.
-¡Jefe! -exclamó José Luís-. Llegas justo a tiempo.
-Hasta pareces caído del cielo -dijo Francisco. Después se dirigió a los demás. -Este señor que ven aquí, es Paul Lavesque, mejor conocido en este negocio como Triple H.
-Mucho gusto -dijo Triple H-. ¿Y quienes son ustedes? -cada uno fue presentándose y dándole la mano a Triple H. -Así que todos aquí son miembros de Fuerzas Armadas… entonces, eso quiere decir que…
Sí -confirmó Francisco-, el deber nos llama… así que tendremos que ausentarnos de WWE por un tiempo.
-Señores, ustedes saben que, cuando la INTERPOL los mande llamar para colaborar, tienen carta libre para ausentarse de WWE sin temor a sanciones.
-Te lo agradecemos, Paul… pero ahora tenemos que encontrar la forma de justificar nuestra ausencia de los shows por un tiempo indefinido… y eso pensando positivamente que vamos a regresar…
-Qué mal, justo ahora que tenían una oportunidad por el campeonato de parejas.
-No creas que no nos duele -comentó José Luís -, pero ya tendremos otras. Hay cosas más importantes que un campeonato de parejas.

Triple H se llevó una mano al mentón. -Hmmmm… podemos decir que se les encontró una violación al programa de bienestar y que fueron suspendidos.
-¡Imposible! -contestó Francisco-. Además, la sanción solo sería por treinta días.
-Y nosotros tenemos una carrera limpia en ese aspecto -observó José Luís.
-Buen punto… y no sería bueno para los negocios ni para ustedes manchar su historial.

Francisco observó unas sillas recargadas en una pared del salón. -Esas sillas me dan una idea -se reunió en “team back” con José Luís y Triple H y procedió a contarles su idea. -Lo que tenemos que hacer es (wishiwishiwishiwishiwishiwishiwishiwishiwishiwishi), y después, (washawashawashawashawashawashawashawashawashawashawasha) y por último, (chacachacachacachacachacachacachacachacachaca) ¡BOOM! ¿Entendido?
-Sí -contestaron José Luís y Triple H en coro.

Triple H asomó el cuerpo por la puerta y encontró a un miembro del staff. -Oye, ¿todavía tienen una cámara y un micrófono ambiental sin empacar?
-Sí. Aquí están éstos.
-Tráiganlos y enciéndanlos.
-Pero señor… el show ya se acabó.
-¡ESO YA LO SÉ! Pero vamos a subir este material a WWE.com.

En cuanto trajeron esos artilugios, Francisco pidió a todos tomar sus posiciones. -A propósito -se dirigió a Guile y compañía-, no vayan a decir nada ni a preguntar nada sobre lo que van a ver. No hablen, no piensen… ¡no respiren, para terminar pronto! -y se fue a tomar su posición.

El camarógrafo hizo la señal para empezar a grabar: -Cinco… cuatro… tres… ¡DOS!
Salieron Francisco y José Luís caminando por el pasillo. -¡Qué paliza les dimos! -comentó Francisco
-Sí -confirmó José Luís-. ¡Pobres cuates de The Ascension! ¡Ni aguantan nada!
-Aquí están ustedes dos -apareció Triple H-. ¡Están en serios problemas!
-Ahora ¿qué quieres? -pregunto Francisco, con tono de enfado.
-Tengo aquí unos papeles, donde dicen que sus visas de trabajo se vencieron hace dos meses.
-¡PERO CÓMO! -gritó José Luís-, ¡SI LOS RENOVAMOS EN TIEMPO Y FORMA!
-A ver, déjame ver -Francisco le arrebató los papeles a Triple H-. ¡Ajá! ¡Estos papeles son una mentira! ¡Conozco perfectamente bien el formato de las visas y éste no es!
Triple H sonrió. -Pues me temo que con estos papeles, le pueden ir diciendo adiós a su oportunidad por el campeonato de parejas… ¡Ah! ¡Y no solo eso! ¡También están suspendidos hasta que arreglen su situación migratoria!
-¡Pero si ya te dije que esos papeles SON FALSOS!
-Déjalo, hermano -intervino José Luís-. Éste es otro de sus trucos para hacernos la vida imposible… ¿pero sabes qué? ¡YA ME TIENE HARTO! -y le dió a Triple H un golpe en el estómago que lo hizo doblarse
-Yo también ya estoy hasta aquí -declaró Francisco, mientras le daba un derechazo a la mandíbula de Triple H que lo hizo caer.

Una vez en el suelo, tanto Francisco como José Luís lo patearon de forma inmisericorde. Francisco tomó dos sillas, le dió una a José Luís y le dieron de sillazos a Triple H hasta cansarse -¡Y ni te molestes en despedirnos! -le increpó Francisco.
-¡NOSOTROS RENUNCIAMOS! -gritó José Luís.

-¡CORTE! ¡QUEDA! -dijo el camarógrafo.
-¿Estás bien? -le preguntó Francisco a Triple H.
-Estoy bien, no se preocupen -contestó Triple H.
Entre Francisco y José Luís ayudaron a incorporarse a Triple H. -¡Perdón! -pidió José Luís -. ¡Sí se me pasó la mano con ese sillazo!
-¡Bah! ¡Cosas peores he hecho y me han hecho!
-Bueno, fin del camino… por ahora -declaró Francisco.
-Buena suerte a ustedes dos -deseó Triple H-. Pondré al tanto de su ausencia tanto a Stephanie como a Vince McMahon.
-Sí, por favor… ¡Haznos el paro con los jefazos!

Una vez hecha esta declaración, los hermanos Castillo se dirigieron al grupo. -Bien -dijo Francisco-, a partir de este momento, nos ponemos a sus órdenes.

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