Fanfics

SFV: Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 13: Un lugar para entrenar.

Cuartel General de Delta Red.
Vauxhall Cross.
Londres, Inglaterra.

Chun-Li, Guile y los Castillo llegaron al cuartel general de Delta Red en un taxi (cabe decir que Chun-Li acabó con “complejo de sándwich”). -Para la próxima, me voy en el asiento de frente -se dijo.

En cuanto estuvieron a punto de entrar, un guardia con el uniforme de Delta Red los saludó. -Buenos días. ¿Me permiten sus identificaciones?
Guile le enseñó su credencial de la Fuerza Aérea, mientras que Chun-Li y los Castillo le mostraron sus placas de INTERPOL. El guardia checó sus nombres en una lista. -Bien. Corresponden los nombres con los que aparecen en esta lista que me dió el coronel Wolfmann. Ustedes son los únicos autorizados fuera de Delta Red para entrar. Pueden pasar.
-Gracias. Le avisamos que vamos a andar entrando y saliendo de aquí prácticamente a diario -comentó Guile.

Un poco después, Cammy y Nash llegaron a Delta Red. Cuando bajaron la rampa al estacionamiento, Cammy le enseño su identificación al guardia -Buenos días, señorita White -saludó el guardia-. ¿Y el caballero? (refiriéndose a Nash).
-Está bajo mi custodia -indicó Cammy-. Y estará viniendo por un buen tiempo.
El guardia alzó la barra y dejó que Cammy y Nash entraran. -¿Cómo está eso de que estoy bajo tu custodia? -preguntó Nash-. No sabía que estaba bajo arresto.
-Claro que no -aclaró Cammy-. ¿De qué delito te podrían arrestar, si no has cometido ninguno? Pero de otro modo, no te dejarían entrar. Con un salvoconducto ya no tendré que decir eso.
Cammy y Nash coincidieron con el grupo de Chun-Li, Guile y los Castillo. Después del intercambio de saludos, los pusieron al tanto de lo que pasó con el disco duro. -¡Qué mal! -suspiró Cammy-. Tan cerca y tan lejos.
-Bueno, todo es cuestión de encontrar el programa que abra esos archivos y sanseacabó -dijo José Luis.
-¿Y qué podrían contener esos archivos? -preguntó Nash-. ¿Tienes alguna idea de lo que puedan ser?
-¡PFFFT! ¡Pueden ser muchas cosas! -explicó José Luis-. Pueden ser textos. Pueden ser imágenes. Pueden ser archivos multimedia, ya sea audio o video. Pueden ser ejecutables. Pueden ser diagramas o diseños de alguna máquina. Puede ser código fuente para algún lenguaje de programación… Pueden ser cualquier cosa.
-Le preguntaremos al coronel Wolfmann si conoce el programa o si nos puede dar alguna solución -dijo Guile.
-Yo voy a llevar a Nash a las pruebas que le pidió el médico -dijo Cammy.
-Y yo voy a sufrir esas pruebas -suspiró Nash.
-No te preocupes, viejo amigo -lo animó Guile-. Todo va a salir bien.
-Gracias… de no ser porque nunca me gustó que me hicieran pruebas físicas ni en el Ejército, ¿recuerdas?
-¿Miedo? -preguntó Francisco.
-No… pérdida de tiempo.
Y mientras Cammy llevaba a Nash con el médico, Guile y los demás buscaron al coronel Wolfmann. Preguntando, llegaron a la oficina de Wolfmann y se anunciaron con su secretaria. -Coronel Wolfmann -anunció por el intercomunicador-, tiene visitas.
El propio Wolfmann abrió la puerta. -General Guile -dijo con una sonrisa. Saludó a todos de mano-. Pasen, pasen.

La oficina de Wolfmann consistía en un escritorio de madera, con una laptop encima del mismo. Tenía un sillón ejecutivo atrás del escritorio, dos sillas en frente y un sofá pegado en la pared enfrente del escritorio. Atrás del sillón ejecutivo había un enorme librero. Wolfmann y los demás tomaron asiento. -¿Y bien? -preguntó-. ¿Ya saben qué tiene ese disco duro?
-Si y no. -contestó José Luis.
-¿Qué?
-Me explico. Logré desencriptar ese disco y extraerle los archivos, pero no sé que tengan esos archivos, pues no tengo el programa necesario para abrirlos, y no hay ningún programa “comercial” disponible para eso. Así que hay dos posibilidades: o que ese programa sea de uso exclusivo para organizaciones militares, o que Shadaloo desarrolló ese programa para su uso.
-Mmmmhhh… -Wolfmann se llevó una mano a la boca-. Sé quién nos puede ayudar. Descolgó su intercomunicador y marcó una extensión. -Ginzu, ven a mi oficina por favor.

Unos minutos después, llegó un jovencito de unos escasos 14 años, de cabello rubio algo desordenado, de tez clara y con unos enormes lentes redondos. Iba vestido con un unitardo azul de manga larga y que le llegaba a las rodillas, con un par de botas negras. Arriba de su cabeza traía una especie de cáctus traslúcido sin espinas, pero con ocho patas, de color verde con algo que podría ser su boca, de color rosa fuerte. Ni Francisco ni José Luis pudieron evitar poner una cara de sorpresa -¿Estás viendo lo mismo que yo? -le preguntó Francisco a José Luis en voz baja.
-Afirmativo, pareja… afirmativo. -le contestó José Luis, igual en voz baja-. Y parece que trae a la mascota de Samus Aran en la cabeza.
-Les presento -empezó Wolfmann-, a nuestro experto en computadoras, George Ginzu.
-¡Hola! -saludó Ginzu, agitando la mano.
-Hola -contestaron los demás el saludo.

Wolfmann puso al tanto a Ginzu de la situación. -Muy bien -dijo Ginzu-. Parece que será pan comido. ¿Traen los archivos?
-¿Eh…? ¡Ah! ¡Claro! -contestó José Luis. Sacó la unidad USB y se la dió a Ginzu. -Están en la carpeta “FANG”, dentro de la subcarpeta “CHAINS” -indicó.
Ginzu sacó una libreta -Carpeta FANG subcarpeta CHAINS -repetía mientras anotaba-. Listo. Con esto será suficiente. Me pondré a trabajar en esto en seguida. ¡Vamos, Oracle-kun! ¡Tenemos trabajo que hacer!

El ente extraño que llevaba Ginzu contestó con una serie de ruidos parecidos a los de una computadora antigua. Los dos dejaron la oficina de Wolfmann.
-Perdone la intromisión, señor -habló José Luís-, pero ¿qué tiene que estar haciendo un niño en un grupo de élite?
-No se preocupen por eso -contestó Wolfmann-. No es combatiente activo. Así que no hay ningún problema con que esté aquí.
José se encogió de hombros -Bueno, si usted lo dice…
-A la UNICEF no le va a gustar esto -pensó Francisco-. Por donde se le vea, esto es una violación a la carta de derechos de los niños.

Guile y Chun-Li se levantaron de sus asientos. -Bien -dijo Guile-, si me disculpan, tengo que redactar el informe de lo ocurrido ayer y mandarlo al General Taylor. Se pone como energúmeno si nos tardamos un segundo en enviarle los informes.
-Yo tengo que enviar el mío a INTERPOL -dijo Chun-Li.
-Y… ¿van a incluir que encontraron a su amigo? -preguntó Francisco.
Guile se quedó pensando. -Lo mejor es no mencionarlo. Tiene pendiente una sanción por abandono de puesto sin permiso y sería poner sobre aviso a Shadaloo si llega a caer en malas manos.
-En ese caso, yo tampoco lo incluiré en mi reporte -anunció Chun-Li.
-Y yo tengo que elaborar el mío y enviárselo a mi superior del Ejército Británico -dijo Wolfmann y emitió un suspiro-. Odio realizar informes por escrito.
-Lo entendemos, coronel… lo entendemos -dijo Francisco. Se dirigió a Guile y Chun-Li. -Nosotros aún tenemos que hacer algo por aquí y después los alcanzamos.
-De acuerdo -dijo Guile-. Entonces lo mejor sería reunirnos más tarde aquí. La verdad, no me quiero ir sin preguntar antes cómo le fue a Charlie. Hasta entonces
.-Hasta entonces -se despidieron los Castillo, tanto de Chun-Li como Guile.

Estos dos dejaron la oficina de Wolfmann, mientras los Castillo se quedaron en la oficina. -Coronel, un favor -empezó Francisco-, ¿sabe de algún gimnasio en donde mi hermano y yo podamos entrenar?
-A ver… Ustedes están hospedados en el Holiday Inn, ¿cierto?
-Cierto.
-Ese hotel tiene su propio gimnasio.
-Lo sabemos, señor -intervino José Luís-, pero no es exactamente ese tipo de gimnasio que buscamos.
-Lo que necesitamos es un lugar que tenga las instalaciones adecuadas para poder entrenar lucha -completó Francisco.
-¡AAAAAAAAAHHH! ¡Ya entiendo! -exclamó Wolfmann, con una sonrisa-. Lo que ustedes buscan, es un lugar que tenga un ring para entrenar lucha libre.
-¡Exacto! -exclamaron los Castillo en coro.
-Tengo exactamente lo que ustedes necesitan. Vengan conmigo, por favor.
Wolfmann y los Castillo salieron de la oficina. Wolfmann los llevó al gimnasio de Delta Red. En el trayecto se cruzaron con un par de chicas agentes de Delta Red con el mismo uniforme de combate de Cammy. -Holaaaaaaa… Buenos díaaaaaas… -las saludó José Luís, volteándose y hablando como galán.
-¡¡¡VEN ACÁ, IDIOTA!!! -le gritó Francisco, mientras lo jalaba de la capucha de su sudadera.

Llegaron finalmente al gimnasio. Wolfmann les mostró el ring a los Castillo. -¿Qué les parece?
-Está muy bien -contestó Francisco-, aunque en realidad es un ring para box.
-Cuatro cuerdas por lado -apuntó José Luis-. Los rings para lucha usan tres cuerdas.
-Pero de todas maneras nos servirá -acotó Francisco.

Los Castillo se subieron al ring y empezaron a examinarlo. -La lona está en bastante buen estado -observó Francisco, quien se había tumbado sobre el ring.
-Tiene la medida estándar -dijo José Luis, mientras caminaba de un lado a otro-, seis por seis metros. WWE usa de ocho por ocho. Y las cuerdas son las tradicionales de acero cubiertas con manguera… En WWE son de fibra textil envueltas en cinta de colores- procedió a jalar las cuerdas-. Tal vez les haga falta un poco más de tensión.
-¿Estás seguro…? -preguntó Francisco-. Hazle la “prueba del añejo”.
José Luis corrió hacia las cuerdas, rebotó y terminó con un “salto del tigre” hacia el frente. -Creo que me equivoqué -reconoció-. En realidad tienen buena tensión.
-A ver, déjame revisar -dijo Francisco. Se lanzó también en carrera hacia las cuerdas, pero en vez de rebotar, saltó hacia la cuerda superior, se impulsó con ella y realizó un mortal hacia atrás, cayendo de pié. -Tenías razón -dijo-. Sí necesitan tensión… pero muy poca, casi nada.

Los Castillo se bajaron del ring. -Está bastante bien su ring, señor -dijo José Luis.
Francisco miró alrededor y encontró algo que lo dejó sorprendido. -¿Ya viste? ¡UNA JAULA PARA MMA! -exclamó extasiado.
Se dirigió hacia la jaula y la examinó con detenimiento. -Una jaula octagonal, como las que usan en UFC -anunció.
-Dana White es amigo mío -explicó Wolfmann-, y le pedí que me vendiera una jaula que ya no usara.
-De eso ya me di cuenta -contestó Francisco-. ¡Todavía no le quitan el logotipo de UFC ni la publicidad!
-Señor -habló José Luis-, también se pueden practicar MMA en el ring de boxeo. No entiendo el por qué de ese gasto.
-Asi fue en un principio -respondió Wolfmann-, pero siempre había problemas entre los que querían entrenar box y los que querían entrenar MMA al mismo tiempo. Así que mejor compré la jaula y se acabaron los problemas.
-¡AAAAAAAAHHH…!

Francisco se bajó de la jaula y encontró otra cosa: -¡UN TAPIZ PARA LUCHA LIBRE OLÍMPICA!
-¡Qué no se dice lucha libre olímpica, sino amatéur! -lo corrigió José Luis.
-¡Ah! ¡Cierto! La emoción del rato -se disculpó Francisco.
-¿Y por qué no se le debe decir lucha olímpica? -preguntó Wolfmann.
-Porque no nada más hay competencia en Juegos Olímpicos -contestó Francisco-, también tienen competencias propias y pruebas dentro de Juegos Continentales, como los Panamericanos.
-Y ya, dentro de la lucha amatéur, está el estilo libre, y el estilo grecorromano -continuó José Luís.
-Sí, sí… eso ya lo sabía -aclaró Wolfmann-, lo que sí que nunca supe la diferencia entre el estilo grecorromano y el estilo libre.
-Es muy fácil, coronel -contestó Francisco-. En el estilo grecorromano, está prohibido hacer agarres por abajo de la cintura. En el estilo libre, no existe esa restricción, y se pueden agarrar las piernas del contrario.
-Es importante anotar que la lucha amatéur es la base para la lucha libre profesional, ¿cierto?
-Cierto. Esa es una de las diferencias entre el estilo de México con el de Estados Unidos. Allá, el conocimiento de los compañeros sobre lucha amatéur es prácticamente inexistente.
-Es que casi todos vienen de practicar fútbol americano en las universidades. Otros tantos practicaron halterofilia.
-Solo Kurt Angle fue luchador amateur y medalla de oro olímpica.
-¿De verdad Kurt Angle ganó esa medalla? -preguntó Wolfmann-. ¡Siempre creí que era parte del kayfabe! (Kayfabe: naturaleza ficticia de algunas cosas de la Lucha Libre Profesional).
-Esa si es verdad -contestó Francisco-. Angle la ganó en los Juegos Olímpicos de Atlanta ’96, aunque no con el cuello roto, como él dice. Sí estaba lastimado, pero no a esa escala.

Wolfmann y los Castillo se dirigieron a la entrada del gimnasio. -Bueno, muchachos, los dejo. Todavía tengo trabajo por hacer.
-Gracias por prestarnos su gimnasio, coronel -agradeció Francisco-. Intentaremos no molestar mucho a sus elementos.
-¡No se preocupen! Daré instrucciones para que no los molesten -dijo Wolfmann-. Hasta entonces.
Wolfmann se alejó del gimnasio -¿Entonces qué, Paco? -preguntó José Luís-, ¿le damos?
-¡Le damos, aunque no estamos vestidos para ello! -afirmó Francisco-. Como decía el “profe” Démon: Un día sin entrenar, te vas a anquilosar.
Y mientras se dirigían al ring, José Luis le preguntó a Francisco: -Oye… ¿tú crees que me puedan dar trabajo como agente de Delta Red?
Francisco entrecerró los ojos e hizo una sonrisa cómplice. -Ya sé por qué lo preguntas, ni creas que no me doy cuenta… Pues será de instructor, porque recuerda que el coronel dijo que no había vacantes. Y me parece que sólo admiten a británicos.

Aproximádamente una hora después, Cammy y Nash entraron a ese gimnasio, y encontraron a los Castillo aún azotándose mutuamente su humanidad a lo largo y a lo ancho del ring. -¿Esto es una muestra de amor fraternal?- les preguntó Cammy.
Los Castillo detuvieron el entrenamiento -¡No! ¿Cómo crees? ¡No nos estamos peleando! ¡Estamos entrenando! -contestó Francisco.
-El coronel Wolfmann nos dió permiso de usar su ring para entrenar -aclaró Jose Luís.
-¿Como supieron que estábamos aquí? -preguntó Francisco.
-Nos llegó un memorándum diciéndonos que les iban a dar permiso para usar el gimnasio, y que no los molestemos -contestó Cammy.
-Jeh… el coronel es rápido con eso de los permisos. Nosotros intentaremos no molestar a los elementos que quieran usar el gimnasio más allá de lo permitido.
Los Castillo se bajaron del ring de un brinco. -¿Y qué pasó con los archivos? -preguntó Cammy.
-Se los dimos a un niño… Ginzu, creo que se llama -contestó José Luis-, a ver cómo puede abrir esos archivos.
Cammy sonrió. -Hasta el momento, Ginzu no nos ha fallado.
-¿Y cómo le fue al compadre? -preguntó Francisco, refiriéndose a Nash.
-Pues… en cuanto a las pruebas, yo ví que las pasó satisfactoriamente, pero el doctor dice que tiene baja condición física.
-¡¡¿FALTA DE CONDICIÓN FÍSICA?!! -exclamaron los Castillo.
-¡Que me perdone el doctor, pero que no venga a trabajar en estado de ebriedad! -exclamó Francisco.
-¡Si nos dió una verdadera, auténtica y rotunda paliza en Nueva York! -declaró José Luis-. ¡POR ESO LE TUVE QUE LANZAR EL DARDO TRANQUILIZANTE!
-Si con baja condición física barrió, trapeó y hasta enceró el piso con nosotros -continuó Francisco-, en condiciones óptimas NOS MATA.
Nash se limitaba a sonreir de forma casi imperceptible. -¿Y se puede saber en qué se basó el médico para sacar esa conclusión? -preguntó José Luis.
-Según el doctor, lo encontró ligeramente limitado en sus reflejos.
-Aparte -por fín habló Nash-, me preguntó si entrenaba constántemente, y le dije que no, que no había tenido esa oportunidad.
-¡¡¡AAAAAAAAAAHHH…!!! -exclamaron los Castillo en tono de que ya habían entendido.
-Entonces no es falta de condición, sino de entrenamiento -comentó Francisco.
-Justo lo que le comentaba a mi hermano, lo que siempre nos decía nuestro profesor: “Un día sin entrenar, te vas a anquilosar” -agregó José Luís.

Francisco notó que Nash tenía una venda color carne a la altura de su codo izquierdo. -Veo que te sacaron sangre -comentó.
-Así es -afirmó Nash-. Quieren hacerme estudios de biometría hemática y química sanguínea.
-Nada del otro mundo -intervino José Luis-. Esos son los estudios de un chequeo médico básico.
-De una vez se los digo, para que no se asusten -dijo Francisco-: es muy probable que salga bajo en algunos valores, como la hemoglobina. No sabemos qué tan bien estuvo comiendo todo el tiempo que transcurrió desde que despertó hasta que lo encontramos.
-Comía cualquier cosa, lo que me encontraba estaba bien -contestó Nash-, y tanto él como Cammy evitaron mencionar la vergüenza que le hizo pasar su estómago el día anterior.
-De hecho, en este momento lo voy a llevar a la cafetería para comer algo -anunció Cammy.
-¿Tienen cafetería? -preguntó Francisco.
-Ay, hermano -reclamó José Luís-. Si hasta la oficina de INTERPOL México tiene cafetería. Que nunca hayamos pasado por ahí es otra cosa.
-Si quieren, nos pueden acompañar -invitó Cammy.
-Errr… gracias, pero ya teníamos pensado buscar un sitio aquí cercano -dijo Francisco.
-Pero otro día, con mucho gusto iremos -terminó José Luis.

Los cuatro salieron del gimnasio, aunque primero los Castillo tuvieron que volverse a poner los zapatos (se los habían quitado para entrenar). -¿Y ya de aquí se van para su casa? -preguntó José Luís.
-No, aún no -dijo Cammy.
-Me quiere evaluar el psicólogo -anunció Nash, con cierto tono de fastidio.
-¿Por qué será, me pregunto? -bromeó José Luís.
-¡SHHHH! ¡CÁLLATEEE! -le dijo Francisco, en voz baja y dándole un codazo. Después se dirigió a Cammy y a Nash. -Tampoco es para alarmarse. Todos alguna vez tendremos que pasar por el diván, así que, tranquilos.

Los cuatro llegaron al vestíbulo. -Bueno, aquí nos separamos por el momento -dijo José Luis.
-Vamos a comer y regresamos para esperar al general Guile e irnos todos al hotel -anunció Francisco.
-Bueno, nosotros vamos a la cafetería y de ahí al consultorio del psicólogo -dijo Cammy, mientras Nash alzaba la vista.

Los Castillo salieron del cuartel, a buscar dónde comer. -Bueno -empezó Francisco-, mientras que no sea un Starbucks Coffee…
-¿Y cuál es el problema? -le preguntó José Luís.
-Uno: Sabes que no me gusta el café y mejor tomo chocolate. Pues el chocolate de ahí es una porquería. Dos: esas cafeterías son como el hidrógeno… las encuentro en todos lados. Y tres: no me gusta el ambiente de esos lugares… se me hace muy falso y poco sincero, como si fueran a presumir cosas que no tienen y a darse un “status” que no tienen.

Anuncios

Un comentario sobre “SFV: Una sombra cae… el fanfic.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s