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SFV: Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 21: Consejos, confesiones y declaraciones.

-Sí -contestó Cammy-. “The Dolls” fue el nombre clave que se le dió a ese proyecto de Shadaloo.
-¿Y qué es ese proyecto? -preguntó Nash.
-“The Dolls” consistió en secuestrar a 12 chicas, lavarles el cerebro y mezclar el ADN de Bison con el de ellas.
-Entonces, era para crear nuevas agentes.
-Es para más allá de eso. La idea fue no solo crear nuevas agentes, sino también nuevos cuerpos para el alma de Bison.
-¿Qué? -Nash se mostró extrañadísimo-. Espera, espera, espera. Eso ya parece sacado de una novela de ciencia-ficción. ¿Cómo podría Bison trasladar su alma al cuerpo de esas chicas? Y, sobretodo, y sin ánimos de sonar machista… ¿por qué al de chicas, y no al de hombres?
Cammy tomó aire. -Respondiendo tu primera pregunta: el poder psíquico de Bison le dió la habilidad de trasladar su alma de un cuerpo a otro, libremente. Con esto asegura su… inmortalidad de alguna forma. Y respondiendo a tu segunda pregunta: Bison elige cuerpos de mujeres, porque somos más ágiles y más resistentes al dolor que los hombres.
-¿Más… resistentes… al dolor? -Nash frunció el ceño.
-Sí, más resistentes -Cammy sonrió-; o dime, ¿podrías tu soportar los dolores del parto?
Nash bajó la cabeza, avergonzado -Una vez más, metí la pata.

Después de un momento de silencio incómodo, Nash volvió a hablar: -Bueno… me imagino que quieres hacer algo por esas chicas, ¿o no?
-Por supuesto que sí -afirmó Cammy-. Si bien no somos hermanas de sangre, sí lo somos por ADN… y es mi deber hacer algo por ellas… No es justo que sufran lo mismo que yo sufrí… Afortunadamente, ya logré rescatar y rehabilitar a una de ellas.
-¿Ah, sí?
-Sí, y tu la conoces: es Juni.
-¿La chica de cabello corto y rubio que una vez se detuvo a platicar contigo?
-Exáctamente. Ahora está completando su entrenamiento como futuro miembro de Delta Red.
-Bien. Ya llevas una rescatada, te quedan once…
-Y tarde o temprano, las rescataré a todas… en especial a una… Decapre.
-¿Y a ella, puedo preguntar por qué?
-Si bien es cierto que, entre todas estamos conectadas por el ADN, con Decapre tengo un vínculo muy especial, que aún no logro descifrar de qué se trata. Sin embargo, por alguna extraña razón, me odia.
-¿Qué…?
-Sí, como lo oyes… me detesta. Cuando estuve a punto de rescatarla, me atacó con furia… y por si fuera poco, se empezó a sentir mal en medio de la pelea y estuvo a punto de morir. En ese momento, apareció Bison.
-Y las quiso matar a las dos…
-No, por increíble que parezca. Bison me dijo que, si Decapre estaba en ese estado, era porque el vínculo que tenía con él se estaba debilitando y me ofreció un pacto: Que le dejara llevársela para salvar su vida. No tenía otra opción, así que se lo permití.
-E hiciste bien -reconoció Nash-. Yo hubiera hecho lo mismo, de estar en la misma situación.

Cammy volvió a tomar el dispensador de agua y volvió a tomar de ahí. -Y bueno, esta ha sido mi vida hasta ahora. Ahora, cuéntame algo de tí. Guile me ha hablado de tí y te tiene gran aprecio.
-En realidad… no puedo decirte más de lo que ya sabes: Soy biólogo, me gusta leer sobre psicología y… para el mundo… estoy muerto -suspiró Nash.
-¿Y tu familia? ¿Tus padres?
-De mis padres, no he podido saber nada. He estado absorto, tanto con esta misión, como con mis deseos de venganza.
-¿Y tienes o tuviste esposa e hijos?
-Nunca me casé.
-¿Qué? Eso no lo creo (Cammy miró con suspicacia a Nash). Pero si eres bastante apuesto, más de una debió estar detrás de tí.
-Y aunque así fuera, no quería casarme -contestó Nash, con un tono de tristeza-. No fue porque no quisiera tener una familia, sino porque no quería que mi esposa se quedara sola, ni que mis hijos quedaran desamparados si me pasaba algo. Tenía pensado casarme cuando mi misión hubiera terminado.
-Pero… Guile se casó… y tiene una hija.
-Guile es Guile, y yo soy yo. No puedo imponer mi forma de pensar a nadie -Nash miró a Cammy-. Y, sin ganas de ser indiscreto, pero… ¿tú tienes novio?
Cammy negó con la cabeza. -Hasta el momento, no he encontrado al hombre ideal para mí… ha habido ocasiones en las que he pensado en que no merezco a nadie.
-¡Vamos, no seas tan dura! -contestó Nash-. Es más fácil que tú consigas a alguien que yo. ¿Qué tal estaría el coronel Wolfmann?
Cammy soltó una risotada. -¡Olvídalo! ¡El coronel Wolfmann es como un padre para mí! Además de que el reglamento interno de Delta Red prohibe las relaciones afectivas entre sus miembros.
-Mmmhhhh…
-Lo que sí te puedo decir es que… en alguna ocasión… sentí una gran atracción por Guile.
Nash casi se desmaya al oir eso. -¡¿QUÉEEEE?!
-¡No me malinterpretes! -se apresuró a aclarar Cammy-. Eso fue cuando Guile tuvo problemas con su matrimonio. La verdad, sí tenía esperanzas de que se fijara en mí, pero creo que soy demasiado joven para él. Y, con el paso del tiempo, se arregló su matrimonio. Hasta me presentó a su esposa y a su hija… y ahí fue cuando decidí dejar el asunto por la paz.
Nash alzó una ceja -¿Y eso?
-Porque se me hizo injusto quitarle su marido a una mujer que no conocía, y que no me había hecho nada… y se me hizo cruel quitarle su padre a una niña, justo cuando más lo necesitaba.
-En realidad… eso habla muy bien de tí. Hiciste lo correcto aunque te doliera.
Cammy sonrió. -Gracias por eso, Nash.
-Puedes llamarme Charlie, si quieres -dijo Nash, con un tono conciliador-. Sólo permito que me digan así aquellas personas que son de mi confianza, y tú ya lo eres.

En eso, se oyó el ruido del helicóptero en el que viajaban de regreso Chun-Li, Guile y los Castillo. En cuanto aterrizó, se bajaron del aparato. Cammy y Nash corrieron a verlos -¿Qué pasó? ¿Cómo les fué? -preguntó Cammy
-¿Lograron que les dijera algo el prisionero? -preguntó Nash.
-Sobre lo de los háckers secuestrados, no le sacamos ni la risa -contestó José Luis.
-Pero logramos averiguar algo importante: el nombre del nuevo general de Bison… FANG -intervino Chun-Li.
-Sobre eso trabajaremos cuando regresemos al cuartel de Delta Red -dijo Guile-. Por lo tanto, podemos dar por terminada nuestra estancia en este lugar. Comamos algo y vamos guardando nuestras cosas.
-Entre más pronto nos larguemos de este maldito lugar, mejor -declaró Francisco.

Para no estorbar a los soldados, decidieron comer en el pasto, como si fuera un picnic. Cabe decir que Francisco, aún dolido por haber recordado lo que le hicieron a su familia, apenas y probó bocado. Para recoger todas las cosas, se formaron tres grupos: uno, formado por Guile y Nash. Otro, formado por Cammy y Chun-Li, y el último, formado por los hermanos Castillo. Estos tres grupos se pusieron a trabajar.
-Guile, ¿podemos hablar un momento? -pidió Nash.
-¡Claro! -accedió Guile-. Sabes que puedes hablar conmigo cuando quieras.
-Gracias. Primero, quiero ofrecerte una disculpa por haberte tratado tan mal los días anteriores.
-No te preocupes por eso -lo tranquilizó Guile-. Has estado evolucionando bien, y todo es consecuencia de lo que te pasó.
-Gracias. Ahora… aunque no lo creas… necesito pedirte un consejo.

Al mismo tiempo, Cammy y Chun-Li hacían su trabajo en otra parte, apartadas de donde estaban Guile y Nash. -¡Vaya! -exclamó Chun-Li-. Nunca pensé que trajéramos tantas cosas.
Cammy sonrió -Y eso que sólo vinimos seis personas… Oye, desde que empezó esta misión, nunca hemos tenido una plática de mujer a mujer… ¿Podemos tener una plática ahora?
-¡Claro! -accedió Chun-Li-. Sabes que cuentas conmigo para lo que quieras.
-Gracias… es que… me hace falta un consejo.

-¿Y qué clase de consejo, Charlie? -preguntó Guile.
-Es sobre… un problema del corazón -contestó Nash, algo avergonzado.
-¿Del corazón? ¡No sabía que tenías problemas cardiacos!
-¡No en el sentido literal! Me refiero a… otro tipo de problema.
-Otro tipo de… ¡AH! ¡Ya entendí! ¡Estás enamorado!
-Sí.
-¿Y puedo saber quién es la afortunada?
-Sí, es… (y señaló con el dedo, de forma muy discreta a Cammy).
-¡NO…! -exclamó Guile-. ¿De verdad? ¡Pero si hace unos días tu solo querías…!
-Sí, lo sé -repuso Nash, bajando la cabeza-, y te agradecería que no me lo recordaras.
-¿Y qué te hizo cambiar de opinión?
-Mientras ustedes estaban interrogando al prisionero, ella me contó su vida… y eso me hizo cambiar lo que pensaba de ella.

-Entonces necesitas un consejo sobre amor, ¿cierto? -preguntó Chun-Li.
-Cierto -afirmó Cammy.
-¿Y… puedo saber quién es el motivo de tu dolor?
-Sí… es… (y señaló a Nash de forma muy discreta).
-¡¿QUÉEEEEEE?! -exclamó Chun-Li-. ¡Pero si hasta hace unos días no se soportaban! ¿Qué fue lo que pasó?
-Cuando estaban fuera, en el interrogatorio, me preguntó sobre mi vida y se la conté… y veo que entendió muchas cosas.

-Pero… ¿solo con que te contara su historia, cambiaste de opinión? -preguntó Guile, extrañado.
-No solo fué eso -contestó Nash-. Verás, hace unos días, estaba preparando la cena, allá en su casa, donde vivo momentaneamente. El día pintaba para que cayera una tormenta, ¿recuerdas?
-¿Que si recuerdo? ¡Jeh! ¡Nunca había visto llover tanto en mi vida!
-Pues cuando empezó a llover, oyó algo que estaba en la puerta de su casa. De inmediato se levantó de la mesa, sacó un bote de leche, lo vació en un plato hondo, se puso un abrigo, salió de su casa y lo puso en la entrada. Al lugar llegaron unos gatos callejeros a tomar la leche. Recuerdo que les decía: “Deben tener hambre. Aquí tienen, amiguitos”. Y se quedó a acompañarlos hasta que se acabaron la leche… así se estuviera cayendo el cielo.
-¿Y tú, no hiciste nada?
-Sólo alcancé a tomar un paraguas, lo abrí y la cubrí con esto. Se volteó a mirarme y me dió las gracias con la mirada… Y no sabes el precio que eso tiene
-Sí, de acuerdo, pero eso no me dice nada.
-¿Qué no te dice nada? “Quien es cruel con los animales, no puede ser una buena persona” decía Arthur Schopenhauer. Y tiene razón: uno de los rasgos comunes entre los criminales, es que en alguna etapa de su vida les gustaba maltratar animales. Pregúntale a Púnisher, es criminólogo y te contestará lo mismo. Y, si Cammy es buena con los animales, entonces siempre fue buena persona… y sobretodo… es inocente.

-¿Y qué te hace pensar que, con que le hayas contado tu vida, ya cambió su opinión sobre ti? -preguntó Chun-Li.
-No es nada más eso -contestó Cammy-. De todos los hombres que he conocido en mi vida, es el mejor que me ha tratado, solo por atrás del coronel Wolfmann. Y, aunque no lo creas, él me ayuda con el mantenimiento de la casa: se hace cargo de su ropa, me ha ayudado a pasar la aspiradora, a limpiar… aunque él dice que es parte de su entrenamiento; pero lo cierto es que no se comporta como todos los hombres.

-Aparte, necesito confesarte algo -dijo Nash.
-¿De qué se trata? -preguntó Guile.
-Es que… por varias noches, he querido entrar a su habitación…
-¡¡¿QUÉEEEEEEEEEEEE?!!
-¡No te preocupes! Siempre me he detenido justo a tiempo… pero ya no estoy seguro de soportarlo más… y por si fuera poco, anoche tuve una pesadilla
-¿Una pesadilla…? ¿Qué fue lo que soñaste?
-Soñé que… entraba a un lugar. En ese lugar había una especie de barril metálico. Lo abrí… y ahí estaba Cammy… cortada en pedazos…
-Entiendo. Es muy probable que te haya impresionado lo que nos contó el Detective.
-Probablemente, tengas razón. Lo único cierto es que… descubrí que tengo miedo de perderla para siempre… no quiero que le pase nada malo… ¿me entiendes?
-¡Claro que sí! ¡Yo también tengo miedo de que les pase algo a Julia y a Amy! Y si tengo miedo, es porque de verdad las amo…
-Entonces…
-Sí. Lo que sientes por Cammy es sincero y verdadero. Así que debes confesarle lo que sientes.
-No puedo… ¿Tú crees que acepte en su vida a… un monstruo como yo?
-Tú no eres ningún monstruo, así que no pierdes nada con intentarlo. Y hazlo lo más pronto posible, de preferencia, esta noche. Dile todo lo que sientes por ella, y no tengas miedo en mostrarte vulnerable.

-Y tengo que confesarte algo -dijo Cammy.
-¿Qué cosa? -preguntó Chun-Li.
-Por varias noches, he estado a un paso de entrar a su habitación…
-¡¡PERO CÓMO…!!
-¡Tranquila! He logrado contenerme pero… no sé por cuánto tiempo pueda hacerlo. Y por si fuera poco… soñé algo terrible.
-Sí. Te oí que te levantaste sobresaltada, pero ya no tuve tiempo de preguntarte qué soñaste.
-Soñe que… a Charlie… lo mataban… y esta vez… no sobrevivía, como la ocasión anterior… y que no podía hacer nada por evitarlo…
-Y no quieres que eso suceda.
-No, no quiero que se muera… no quiero…
-Si es así, lo mejor es que le digas lo que sientes.
-Tienes razón, pero ha de pensar que yo no aceptaría a alguien en su situación… cuando eso es lo que menos me importa. Yo lo aceptaría así como está y fin de la discusión. Y si bien ya aceptó mi pasado… no estoy segura si eso lo bloquée de alguna forma y me rechazara.
-No lo creo. Charlie es una de las personas más tranquilas que puedas conocer. Y si vas a confesarle lo que sientes, hazlo de una buena vez. No quiero que te pase lo que a mí.
-¡Déjame adivinar! -Cammy se llevó una mano a la barbilla-. ¡Sigues sufriendo por Ryu! ¿O no?
Chun-Li se sonrojó -Sí.
-Ahora soy yo quien te va a dar un consejo, y el consejo es: OLVÍDALO.
-Pero no puedo.
-Tienes que hacerlo. Está claro que a él no le importa otra cosa mas que entrenar y ser el mejor del mundo. Ya era para que, mínimo, te hubiera enviado una carta, ¿o no?
-Sí, pero ni así puedo con eso -dijo Chun-Li. Soltó un suspiro. -¿En dónde estará ahora, y qué estará haciendo?

En otra parte del mundo, dos hombres entrenaban. Uno era de tipo oriental, de cabello negro con un listón rojo atado en la cabeza. Vestía un gi blanco sucio y desgastado, con un cinturón negro y unos guantes rojos especiales para competencias de Karate. El otro era un hombre ya de edad avanzada, de piel morena, ojos completamente blancos y una espesa barba blanca. Vestía una especie pantaloncillo corto color amarillo azafrán, atado con un cordel en la cintura, así como un turbante blanco en la cabeza, tres pulseras en cada muñeca y en cada tobillo, y un collar del que colgaban tres calaveras humanas.
-Dhalsim-sensei… ¿Lo sintió? -preguntó el hombre oriental.
-Sí, Ryu. Esa energía negativa la sentí -contestó Dhalsim.
-Sólo puede significar una cosa: problemas -afirmó Ryu-. Creo que tendré que visitar a mi viejo amigo Ken, a ver si puede ayudarme a resolver esto.
-Claro que sí, Ryu. Los amigos son la mejor solución a las dudas -concluyó Dhalsim.

Ya había caído la noche en Inglaterra, cuanto el grupo regresó al cuartel de Delta Red, tras otro vuelo de 9 horas con ayuda del viento (Cabe decir que, casi todo el vuelo, Francisco se fue a un lugar apartado del avión y se la pasó tocando una melodía triste en la guitarra. Afortunadamente, nadie le dijo nada). Guile se dirigió a ellos. -Bien, señoras y señores. Estos días han sido agotadores. Creo que lo justo sería que nos tomemos un día libre. Mañana pueden hacer lo que quieran, y pasado mañana nos reuniremos aquí. ¿De acuerdo?
-Sí -contestaron los demás.
-A propósito, Francisco -habló Chun-Li-, tu puedes tomarte todo el tiempo que necesites para recuperarte.
-Gracias. Intentaré reponerme en el menor tiempo posible. Estos miserables no se van a esperar a que me reponga para seguir haciendo canalladas -contestó Francisco, mientras se dirigía a las regaderas.
-Pobre hombre -lamentó Nash. -Rocker… ¿hay algo que podamos hacer por él?
-Lamentablemente, no -contestó José Luis-. Ni yo puedo hacer algo. Ésta es una lucha que él tiene que enfrentar… solo.

Una vez que todos se bañaron, se fueron ya sea al hotel o a su casa. -Bueno… ¡Estamos en casa! -exclamó Cammy. -¿Necesitas algo, Charlie?
-En realidad… sí. Necesito hablar contigo.
-Hablemos entonces.
-Mira… esto es algo difícil para mi -volteó la cabeza ligéramente a su derecha-, nunca he sido bueno para expresar mis sentimientos…
-En eso estamos iguales -lo tranquilizó Cammy-, pero inténtalo poco a poco. Tenemos toda la noche para esto.
-De acuerdo -se aclaró la garganta.

(Lean esta parte escuchando “Closer”, de Kings of Leon)

-Cuando “regresé de la tumba” -empezó, algo dubitativo-, creí que ya nunca más le tendría miedo a nada. Y así pensaba hasta esta misión, cuando descubrí… y más después de lo que le pasó a Púnisher… que sí hay algo a lo que le tengo mucho miedo…
-Y… ¿qué es eso a lo que le temes?
Nash respiró profundamente. -A perderte.
-¿Qué…? -Cammy abrió los ojos como platos, y se quedó sorprendida.
Por los ojos de Nash salieron lágrimas. – Tu sabes que lo he perdido todo… perdí a mis amigos, perdí a mi familia, perdí mi mundo tal como lo conocía. Y ahora… -hizo un gesto de dolor, apretó los dientes y empezó a llorar-, ahora no te quiero perderte a tí… ¡No quiero perderte…! (empezó a gritar, cada vez más fuerte). ¡NO QUIERO PERDERTE…! ¡¡NO QUIERO PERDERTE!! ¡¡¡NO QUIERO PERDERTE!!! ¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!

Nash cayó de rodillas, se llevó las dos manos a la cara y rompió a llorar desconsoladamente. Cammy se acercó a Nash, le tomó la cabeza y la apretó contra su pecho. En respuesta, Nash la abrazó por la cintura con todas sus fuerzas. -¡NO QUIERO PERDERTE! ¡NO QUIERO PERDERTE! ¡NO QUIERO! ¡¡NO QUIERO!! ¡¡¡NO QUIERO!!!-repetía una y otra vez, llorando desesperadamente como si fuera un niño asustado.
-Está bien -empezó a hablar Cammy con un tono tierno, mientras le acariciaba el cabello-. Llora lo que quieras. Desahógate. Eso te hace bien… Has acumulado mucho dolor todo este tiempo… Ya es hora de que lo expulses… y no te preocupes… no va a pasar nada de lo que tú temes.

Después de unos minutos, Nash se tranquilizó. Sintió como si le hubieran quitado un peso enorme de encima. -Perdóname… -habló con un tono bajo de voz, resollando-. Perdóname, por favor… Siempre pensé que, aunque Bison te hubiera lavado el cerebro, eras tan culpable como él por los crímenes que te obligó a hacer, y que lo pagarías tarde o temprano… pero ahora… ahora que te conozco bien… me he dado cuenta de que tu corazón es puro, y que no harías cosas malas por tu propia voluntad (volvió a inhalar aire profundamente). Te pido perdón porque… te juzgué mal y… y fui muy duro… y muy injusto contigo…
-No te preocupes -le contestó Cammy, mientras ayudaba a Nash a ponerse de pié, aunque sin dejar de abrazarse-. Eso ya quedó en el pasado… además… yo también te juzgué mal, al decirte que parecías un chiquillo egoísta y… darte esa bofetada.
Nash hizo una media sonrisa. -La verdad… esa bofetada me la merecía -admitió. Volvió a su expresión seria. -Aún tengo una cosa más que decirte…
-¿Algo… más…?
-Sí… después de todo este tiempo que hemos estado juntos… debo confesarte que… siento por tí… algo muy especial -se aclaró la garganta-. Quiero decirte que… me he… me he…
-Te has ¿qué? -puso cara de interrogación.
-Me he… me he enamorado de tí (soltó un susupiro de alivio). No solo te defendí del tal Johnny ni evité que te cayera ese pedazo de cascajo por simple compañerismo; sino porque no quiero que te pase nada… porque quiero protegerte… porque… porque te amo…
-¡No… lo puedo… creer! -exclamó Cammy, mientras abrazaba a Nash aún mas fuerte-. Es que… bueno… yo… yo también me enamoré de tí… casi sin quererlo…
Nash no podía dar crédito a lo que acababa de escuchar. Se separó un poco de Cammy, sin soltarla. -Entonces… ¿tu… tu… tu también…?
Cammy asintió con la cabeza y una sonrisa. Los dos se abrazaron muy fuerte por unos segundos y se volvieron a separar un poco… sólo para acercar lentamente sus rostros y juntar sus labios en un beso prolongado.

Nash cargó a Cammy, y así subieron las escaleras hasta el último piso y entraron a la habitación. Lo que ahí pasó, hizo que ambos desearan que esa noche fuera eterna, para que ese momento no terminara nunca.

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