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SFV: Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 25: Dudas.

Cuartel General de Delta Red.
Vauxhall Cross.
Londres, Inglaterra.

-Bien. ¡Hemos llegado! -le dijo Francisco a Ángel, cuando se bajaron del Uber que los llevó del aeropuerto al cuartel general, mientras bajaba el equipaje de Ángel.
-¡Qué bonito lugar! -exclamó Ángel-. ¡Parece como si lo hubieran armado con piezas de LEGO!
-¡JA! ¡Tienes razón! Ahora entiendo por qué, a este edificio, también le conocen como “Légoland”.

Subieron las escalinatas a la entrada, y Francisco le enseño al guardia, tanto su placa de INTERPOL, como el documento que avalaba a Ángel como testigo protegido. -Viene bajo mi custodia- aclaró Francisco.
-¡Vaya, señor Castillo! -contestó el guardia, mirando de reojo a Ángel-. Se ve que tiene usted un gusto muy refinado.
Francisco alzó los ojos. -Mejor deje los comentarios graciosos para otro momento y limítese a hacer su trabajo, ¿quiere? -regañó al guardia.

Una vez que los dos entraron al cuartel, tomaron rumbo a la “Sala de Planeación Estratégica”. -Espérame aquí -indicó Francisco-. Déjame ver si ya hay alguien adentro.
Tocó la puerta con el nudillo -¿Quién? -se oyó la voz de Cammy.
-Soy Francisco Castillo. Traigo a la testigo.
-Pasen, por favor.
Abrió la puerta e invitó a Ángel a pasar. Adentro ya estaban Cammy, Chun-Li, Guile y Nash. -Saludos. Les presento a la testigo: Ángel Torres.
-Hola -saludó Ángel, tímidamente.

Francisco procedió a presentar personalmente a todos y cada uno de los miembros. -En primer lugar, él es el general William F. Guile, general de la Fuerza Aérea americana y encargado principal de la misión.
-Saludos, señorita -saludó de mano a Ángel, y ella contestó con una sonrisa.
-Ella es la detective Chun-Li Xiang, de INTERPOL y mi superior inmediato.
-Hola, ¿cómo estás? -también saludó de mano a Ángel.
-Y ella es la mayor Cammy White, de Delta Red. Podríamos decir que es la “anfitriona” para esta misión.
-Mucho gusto -y también saludó de mano-. No sé por qué, pero creo que tú y yo tenemos algo en común.
-¿Ah, sí? -contestó Ángel.
-Errr… después se conocen más a profundidad -intervino Francisco-. Y el caballero que tenemos aquí, es el señor Charlie Nash.
-Hola -saludó a Ángel, también de mano.
Ángel se le quedó viendo. -¿Pero qué le pasó a…?
-No preguntes, por el momento eso es inexplicable -señaló Francisco-. Y… y… (volteó de un lado a otro y de arriba a abajo) ¿y mi hermano?
-Está en la cocina -respondió Chun-Li.
-¿En la cocina? ¿Lo castigaron o qué?
-¡No, ja ja ja…! -Chun-Li rió-. Faltó un cocinero y se ofreció a sustituirlo.
-¡Ah, deveras! No me acordaba que a mi hermano le gusta cocinar. (Alzó las cejas) Bueno, veamos cuántos sobreviven a sus platillos… ¡Es broma, es broma!.

¡TOC-TOC-TOC!

En ese momento, alguien tocaba la puerta -Hablando del rey de Roma, y el zoquete que se asoma -comentó Francisco. Se acercó a la puerta. -¿Quién es?
-¡La vieja Inés! -contestó José Luis.
Francisco hizo una mueca de molestia, abrió la puerta y jaló a José Luis al interior de la sala. -¡Ya pásale y déjate de tus chistecitos!
-¡Oh, bueno…!
-Bien, Ella es la testigo clave, Ángel Torres. Ángel, él es mi hermano, José Luis, también agente de INTERPOL.
Ángel abrió los ojos de más. -Ho-ho-hola… -tartamudeó.
José Luis se le quedó viendo mientras extendía su brazo. -Mu-mu-mucho gu-gu-gusto -tartamudeó también.
Se dieron un apretón de manos más largo de lo habitual. -Bien, bien, bien -intervino Francisco, separando a la pareja-. ¿Ya podemos ir empezando con la exposición?

Ángel sacó su laptop de su equipaje, y la colocó en el atril del lugar. Cuando quiso conectarla a la toma de corriente, no pudo hacerlo. -El enchufe no corresponde a este contacto -señaló.
Francisco se acercó. -¡Me lleva la que me trajo! ¡Siempre se me olvida que aquí en Europa usan contactos diferentes!
-¡Aquí traigo mi convertidor! -exclamó José Luis, al tiempo de que sacaba un aparato cuadrado de su sudadera. -Te adapta la clavija y te transforma el voltaje, de 120 Volts a 220 y viceversa.
-¡Ufff! ¡Gracias, carnal! ¡Salvaste el día!

Una vez que la laptop estaba conectada tanto a la corriente alterna como al proyector, y estaba encendida, Ángel y Francisco procedieron a explicarles a los demás la “Operación C. H. A. I. N. S”. Como era de esperarse, hubo exclamaciones y muestras de asombro, y más cuando Ángel les contó el cómo había obtenido esa información. -Disculpa -habló Cammy-, ¿no recuerdas si… te lavaron el cerebro?
-No, no se lo lavaron -se apresuró a contestar Francisco-. Yo también le hice esa pregunta… y tampoco tuvo amnesia. (volteó hacia Ángel). Perdona la intromisión, pero no quiero que te molestes con tanta pregunta repetitiva.
-Así está bien, no te preocupes -lo tranquilizó Ángel.

Una vez que terminó la “presentación”, tanto Ángel como Francisco tomaron su lugar en la mesa redonda (José Luis le ofreció su lugar a Ángel, y se sentó a un lado de ella) -¿Y bien…? ¿Qué opinan? -preguntó Francisco.
-Este plan -empezó Guile-, parece sacado de una novela fantástica…
-Pero conociendo a Bison, es capaz de llevarlo a cabo -observo Nash.
-Detective, ¿encuentra algo raro en este plan?
-No exactamente en el plan, general -contestó Francisco-, sino en los “aliados” que tiene Shadaloo para este plan. Quienes ya hayan enfrentado a Shadaloo y ya lo conozcan más a fondo, ¿Recuerdan si en el pasado también se alió con otras organizaciones delictivas?
-Err… no -contestó Guile-. Esta es la primera vez que tienen aliados.
-De acuerdo. Ahora, hagamos la pregunta en sentido inverso. ¿Recuerdan si Shadaloo se ha peleado con alguna otra organización?
-Shadaloo nunca se ha peleado con ninguna organización delictiva -contestó Chun-Li.
-Shadaloo siempre ha operado sólo, y jamás ha boicoteado a otras organizaciones -señaló Cammy-. Es como las mafias de alrededor del mundo: la mafia italiana no colabora con la mafia rusa, pero tampoco la ataca.
-Entiendo -manifestó Francisco-. Es como un extraño “código de ética” entre mafias…
-Es una buena forma de ponerlo, Detective -dijo Guile.
-No entiendo el porqué de esas preguntas -declaró Nash.
-Lo que pasa es que, según mi experiencia con los cárteles de la droga, no hay alianzas… o, si las hay, son temporales: acaban cuando un cártel decide traicionar al otro. Pero, por lo general, siempre se agarran a madrazos y balazos entre los distintos cárteles… y siempre, en esas escaramuzas, se llevan entre las patas a gente inocente.
-Por eso se te hizo extraño que Shadaloo buscara colaboración.
-Así es. Ahora hay otro punto al que no le encuentro explicación: Ya vimos que, en este plan, es Bison el más grande beneficiado, ¿y sus socios, qué obtendrían a cambio?
-Dinero… es lo único que se me ocurre -contestó Nash.
-Dinero, pero si Bison piensa dominar al planeta, ¿en dónde lo gastarían?
Nadie supo contestar esa pregunta.

Guile se animó y cortó de tajo el incómodo silencio que se había hecho. -Por lo menos, ya tenemos avances. Primero: ya sabemos cuáles son los planes de Bison. Segundo: Ya sabemos para qué secuestró a los háckers. Y tercero: ya sabemos que tiene aliados.
-Lo que no sabemos, es en qué punto del desarrollo van esos satélites -observó Nash-. No sabemos si están empezando, van a la mitad, o si ya están terminados.
-Sólo se me ocurre una forma de saberlo -intervino José Luis-: En el momento en el que sepamos que hay un eclipse solar fuera de los ya previstos por los astrónomos, entonces esa será la señal de que, por lo menos, ya tienen uno terminado. Ese eclipse sería la prueba para ver si funciona.
-Me encantaría decirte que lo que piensas está fuera de foco, pero no puedo -declaró Francisco-. Y no porque te quiera fastidiar, sino por las consecuencias que eso tendría. Se desataría una pequeña muestra de la crisis… pero bueno, si alguien tiene una idea mejor…
Nadie dio ninguna idea nueva.

-Por el momento, vamos a dejar la investigación hasta aquí -declaró Guile-. Ahora necesitamos encontrar alojamiento para la testigo.
-¡DEMONTRES! -exclamó Francisco-. ¡Se me olvidó por completo!
-Podría quedarse en el hotel donde estamos -sugirió José Luis.
-Ya lo había pensado, gracias. Me refería a que se me olvidó hablarle a Bill y preguntarle si todavía hay habitaciones disponibles -aclaró Francisco. Sacó su celular y marcó el teléfono del hotel. -¿Bill…? Disculpa, ¿todavía tienes habitaciones disponibles…? Nooo… necesito ese dato para una investigación sobre centrales termonucleares… ¡Claro que te tengo un cliente! (un rato después) ¿Qué dices…? ¿Que me ofreces una habitación doble…? ¿Que así me sale más barato…? Espera, tengo que consultar esto con los interesados. (se dirigió a Chun-Li, tapando el micrófono con la otra mano) Chun-Li, dice Bill que te cambia tu habitación sencilla por una doble, para que te quedes ahí junto con Ángel. ¿Está bien? (Chun-Li asintió con la cabeza. Francisco retomó la llamada) Bill, puedes asignarnos esa habitación. En cuanto lleguemos te desocupamos la sencilla y nos movemos a la doble, ¿entendido? ¡Gracias! (colgó) ¡Ay, ese Bill! -exclamó, alzando los brazos-. ¡Si le dieran una libra esterlina por cada pregunta PENDEJA que hace, ahora sería millonario!

El grupo salió de la Sala de Planeación Estratégica. Francisco y José Luis se acercaron a Ángel. -La cosa está así -empezó Francisco-. En este momento, nos vamos para el hotel Holiday Inn de King’s Cross. Te vas a quedar en la misma habitación que le van a dar a Chun-Li. Así estarás bajo nuestra protección las 24 horas del día. Nos reunimos aquí todos los días, mientras dure la misión o hasta que haya cambio de planes. Tendrás que venir con nosotros para colaborar. ¿De acuerdo?
-De acuerdo -contestó Ángel.
-¡Anímate! ¡No es tan malo! -la consoló José Luís-. A propósito, ¿estuvo bien el viaje? ¿No tienes hambre? ¿Ya comiste algo? ¿Te consigo agua o algo de beber? ¡Lo que tu quieras!
Errr… Gracias, pero estoy bien -contestó Ángel, algo apenada.
Nash se acercó a Francisco. -¿Desde cuándo tu hermano es tan amable con las mujeres? -le preguntó en voz baja.
-Desde hace… (checó su reloj de muñeca) un par de horas.
Cammy se acercó. -¿Crees que ella y tu hermano…? -preguntó
-Estoy 90% seguro de eso -contestó Francisco-, y sería la primera vez que viera a mi hermano enamorado. Por lo general siempre anda de “espíritu libre”, pero parece que ya sentó cabeza -sonrió-. Aparte de que en estas cosas, tengo un porcentaje de aciertos del 100%.
-¿Ya has adivinado otras relaciones?
-En realidad, solo una: la de ustedes -contestó con una sonrisa apenada-, pero estoy casi seguro de que volveré a acertar… y más si le agregamos el hecho de que… es mi hermano y lo conozco como la palma de mi mano.

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