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SFV: Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 26: El “chaperón”.

Hotel Holiday Inn
King’s Cross/Bloomsbury.
Londres, Inglaterra.

Una vez que el botones terminó de cambiar el equipaje de Chun-Li a su nueva habitación (cosa para la que Francisco y José Luis ofrecieron su ayuda), tanto ella como Ángel pudieron entrar y colocar sus cosas. -Aquí tienen su llave -dijo Francisco, mientras les daba una tarjeta tanto a Chun-Li como a Ángel.
-Nosotros estamos a unos tres cuartos de aquí a tu mano izquierda -señaló José Luis-. Cualquier cosa, nos echas un grito y ahí vamos (sonrió ampliamente).
Ángel agradeció con una sonrisa tímida. -Me voy al cuarto, tengo unas cosas que hacer -comunicó José Luis.
-En un rato te alcanzo -contestó Francisco. Después le habló a Ángel. -Tú no te preocupes. Aquí, con nosotros, estás a salvo. Y con Chun-Li te puedes llevar muy bien.
-Gracias -dijo Ángel-. A propósito… tienes un hermano muy lindo.
Francisco arqueó las cejas. -¿El elogio es para él, o para mí? -preguntó, y los dos se rieron.

Francisco regresó a su cuarto. Una vez adentro, encontró a José Luis trabajando en una de sus laptops. -¿Qué haciendo? -preguntó-. ¿Buscando pornografía?
-Qué gracioso eres… -contestó José Luis-. Estoy buscando información sobre las organizaciones criminales que se aliaron con Shadaloo.
En ese momento, Francisco decidió atacar. -Muy bien, hermanito… -habló Francisco, con un tono entre malévolo e inquisidor-, ¡CONFIESA!
-¿Que… confiese?
-Sí, ¡CONFIESA!
-Bueno… (se puso de rodillas y juntó las manos) Yo confieso, ante Dios todopoderoso, y ante ustedes hermanos, que he pe…
-¡NO SEAS PAYASO! -le gritó Francisco, mientras le daba un zape-. ¡Con eso no se juega, niño!
-¡AY! ¡Pues tú me dijiste que…!
-¡Mira mira mira! ¡No te hagas, bien que sabes!
-Ahora sí, no te entiendo ni mayes.
Francisco sonrió sarcásticamente. -A ver a ver a ver… Déjame echarte una manita… ¿La palabra “Ángel” te dice algo?
José Luis se sonrojó y hasta se asustó -¡ERRR…! ¡N-N-NO SÉ DE QUÉ ME HABLAS…! ¡E-E-ESA PALABRA NO SI-SI-SIGNIFICA NA-NADA PARA MÍ! -tartamudeó, sudando.
-¡Ajajá! ¡Te pusiste nervioso! -señaló, con un dedo casi inquisidor-. ¡Ángel te gusta! ¿verdad?
-¡Claro que no! -contestó José Luis, jadeando-. No tendría por qué gustarme.
Francisco no cedió ni un ápice y contraatacó. -Dime, ¿A quién quieres engañar? (Sonrió) ¡Tú sabes que es casi imposible engañar a un criminólogo; y que es totalmente IMPOSIBLE engañar a tu propia sangre! ¡Vamos! ¡Admítelo! ¡No tiene nada de malo! ¡Te gusta Ángel!
José Luis vió que no tenía escapatoria. -¡AAAAAAAARRRRRRGGGGH! ¡ESTÁ BIEN! ¡ESTÁ BIEN! ¡LO ADMITO! ¡SÍ ME GUSTA ÁNGEL! ¿YA…? ¡¿FELIZ?! -gritó, visiblemente agitado y muy enojado.
-Tranquilo, carnal… no lo hice para molestarte, sino porque te quiero ayudar.
-Me quieres ayudar… sí claro… ¿Y cómo te diste cuenta?
-¡Ay, por favor! ¡Hasta la pregunta es necia! Si bién que ví cómo te pasabas de amable con ella, ofreciéndole una cosa u otra, le cargaste las maletas… ¡Ya casi te pones de tapete para que pase! ¡Y ni me digas que lo hiciste por amabilidad, porque nunca has sido tan amable con las mujeres!
-Está bien, está bien… pero es que… no estoy seguro si me enamoré de verdad de ella… o es nada más otro de mis “intentos de conquista”
-Francisco sonrió. -Eso es fácil de comprobar. Supongamos que yo le pego a una chica “x” que te gusta. ¿Qué me harías?
-Te parto la madre -contestó José Luis.
-Ahora, supongamos que no es una chica “x”, sino que es Ángel a quien golpeo. ¿Qué me harías?
-TE MATO.
-¡Ahí está! ¡Esa es la diferencia entre estar enamorado de verdad o solo querer una chica para pasar el tiempo! ¡Matarías a quien le hicera daño a tu enamorada, aunque sea tu propio hermano!
-Pues sí, pero… hay otra cosa que me preocupa -comentó José Luis, con la cabeza agachada.
-¿Cuál es, brother?
-Que es muy probable que yo no le guste… y la verdad, me siento muy poca cosa para ella. (Miró hacia el frente, perdido) Es un sueño inalcanzable para mí. Sincéramente, no creo poder conquistarla.
-¡¿ESO TE PREOCUPA…?! -exclamó Francisco-. ¿”El gran conquistador que las trae muertas a todas” cree que no va a poder…? ¿Es en serio…?¿Pues qué crees…? ¡Olvídate de ese problema! ¡ESA CAÍDA YA LA GANASTE!
José Luis alzó la cabeza, -¡¿EN SERIO?! -exclamó, sorprendido.
-¡CLARÍN, MI HERMANO! Mira, ahorita que te regresaste a este cuarto, yo me quedé un rato más con Ángel, y me dijo textualmente: “tienes un HERMANO muy lindo”; y por “hermano”, se refiere a tí.
-¡¡¿DE VERDAD?!!
-Si quieres, la buscamos y le preguntamos.
-¡NO NO NO! ¡ASÍ ESTÁ BIEN! -exclamó José Luis, extendiendo los brazos y moviendo las manos.

¡TOC-TOC-TOC!

Francisco se acercó a la puerta. -¿Quién?
-Soy yo, Chun-Li. ¿Puedo pasar?
-Ahorita te abro.

Francisco abrió y Chun-Li entró a la habitación. -¿Hay algún problema? -preguntó Francisco.
-Ninguno, afortunadamente -contestó Chun-Li-. Solo venía a ver cómo estaban tu y nuestro… “aspirante a galán” (sonrió y miró hacia José Luis)
El aludido abrió los ojos y puso cara de sorpresa -¿Eh…? ¿A poco fue muy notorio?
-Noooo… -contestó Francisco-. Nada más se notó de aquí hasta Picadilly Circus y el Palacio de Buckingam, pero de ahí, no pasó.
-Je je je je… -Chun li le habló a Francisco, después de su risita-: Yo pensé que tú la querías para tí.
Francisco suspiró. -¡Meh! Olvídenlo… Después de lo que le pasó a mi esposa y a mi hijo, tomé la decisión de no volver a casarme, tanto para que no me vuelva a pasar lo mismo que con Laura, como para honrar su memoria… Definitivamente, no habrá mujer que pueda tomar su lugar en mi corazón.

Cuartel General de Delta Red
Vauxhall Cross
Londres, Inglaterra.

Al día siguiente, todos se reunieron de nuevo en la Sala de Planeación Estratégica. José Luis llevaba informes sobre algunas de las empresas que colaboraban con Shadaloo. -No he encontrado nada que no sepamos -empezó-, pero encontré algo que considero interesante sobre la Mishima Zaibatsu.
-Te escuchamos, soldado -declaró Guile.
-Como parte de esta compañia, están las Industrias Mishima. Las Industrias Mishima se encargan de todos los negocios industriales de la Mishima Zaibatsu… en especial, la creación de armas.
-Como DOATEC -completó Ángel.
-¿Y quién es el presidente? -preguntó Guile-, ¿o el que tiene el mando?
-Como lo dijimos ayer, Jin Kazama -contestó Francisco.
-Sí, sí, pero me refiero específicamente a las Industrias Mishima, no a todo el corporativo.
-Pues… -José Luis le dió una ojeada a su información-, el último presidente fue también Jin Kazama… pero ahora, no se sabe quién es la cabeza máxima de Industrias Mishima. Lo curioso es que, con todo y que está “acéfala”, esta compañía sigue funcionando.
-Eso no tiene sentido -comentó Cammy-. No sabré nada de administración empresarial pero, por lógica, una empresa que no tiene quién la dirija, está condenada a desaparecer.
-Es como una gallina a la que le cortan la cabeza -apuntó Nash-: se moverá dos o tres pasos para finalmente caer…
-Eeeerrr… creo que no era necesario dar esos ejemplos -dijo Francisco, presa de un repentino escalofrío.
-Estoy de acuerdo con el Detective -intervino Guile-. Retomando, si una empresa “acéfala” sigue funcionando, entonces sí tiene dirigente, pero no quieren que nadie lo sepa.
-Y, si no quieren que nadie lo sepa, es porque ese dirigente no es una persona honrada -agregó Chun-Li.
-Entonces, ¿quién sería? ¿Alguna pista, Soldado?
-No, Señor… lamentablemente no se me ocurre ningún nombre.
-Yo tengo dos nombres en mente -habló Ángel-: Kazuya Mishima y Heihachi Mishima, padre y abuelo de Jin.
-Y me imagino que son malas personas -comentó Guile.
-Muy malas… y Heihachi es el peor de los dos. Es capaz de venderle su alma al DIABLO, con tal de lograr sus propósitos.
-O, en este caso… colaborar con Bison, que es casi lo mismo -anotó José Luis-. Y para averiguar quién está al mando de Industrias Mishima, va a estar muy difícil.
-Podríamos infiltrar a alguien -opinó Francisco.
-Sí, pero tendría que ser muy bueno en finanzas para no levantar sospechas… Y no creo que aquí haya alguien con, de perdida, una MBA.
-Pues no… Aquí todos tenemos carrera armamentista, ya sea de militar o de policía.
-Casi todos -interrumpió Ángel-. Por lo menos ustedes tienen una carrera. Yo me quedé en la preparatoria…
-El equivalente al “high school” en Estados Unidos -se apresuró a especificar José Luis.
-En resumidas cuentas: Aquí todos tenemos de financieros lo mismo que de astronautas… NADA -concluyó Francisco.
-Otra opción sería que alguien de aquí fuera amigo de un empresario -sugiró José Luis-. Digo, entre empresarios se conocen bien.
-Buena sugerencia, Rócker -apuntó Nash-. ¿Alguien de aquí que sea amigo de algún empresario?
-Yo -dijo Guile-. No es mi amigo, pero sí es el esposo de mi cuñada: Ken Masters.
-¡CLARO! -exclamaron Cammy y Chun-Li al mismo tiempo.

Nash abrió los ojos -¿Ken… Masters? -preguntó.
-¿Lo conoces, compadre? -le preguntó Francisco.
-Que si lo conozco… Él me ganó la final del torneo americano de artes marciales, hace ya bastante tiempo.
-A mí tampoco me cae muy bien que digamos -intervino Guile-. No es más que un mocoso arrogante e insolente… pero esta vez, podría sernos útil.
-¿A poco piensas usarlo como infiltrado? -le preguntó Nash.
-¡NI DE BROMA! Si hago eso, Eliza y Julia jamás me lo perdonarían.
-Perdón por metermen en donde no me llaman, general, pero… ¿ellas quiénes son? -preguntó Francisco.
-Julia es mi esposa, Detective. Y Eliza es mi cuñada.
-¡Ah! ¡Ya entendí a qué se refería con eso de que no lo iban a perdonar! Es más, no solo no lo perdonarían… ¡LO DESOLLARÍAN VIVO!
-Ay, mi hermano… como siempre exagerando… igualito que mamá -suspiró José Luis-. Pero si no lo va a infiltrar, ¿entonces qué va a hacer, señor?
-Sólo le voy a preguntar, y le voy a pedir que investigue lo que pueda, Soldado.
-¿Y… lo hara? Con eso de que no se llevan muy bien.
-No nos queda de otra mas que intentarlo. Tendré que apelar a los lazos familiares…

Después de eso, Guile revisó la agenda. -Bien, el primer punto ya lo hemos concluído. Vamos al segundo: asignarle un guardia personal a la Srita. Torres.
-¿A mí…? -preguntó Ángel.
-Pero se supone que está bajo mi responsabilidad -declaró Francisco-, o por lo menos así aparece en el documento.
-Cierto, Detective, pero siempre será mejor tener a alguien más -aclaró Guile-, pero no se preocupe, puede participar en la terna.
-¿A poco va a ser por elección?
-Por así decirlo, Detective.
-¿Y quiénes vamos a participar?
-De entrada, ni Charlie ni yo podemos participar porque… ya tenemos pareja. Eso reduce las “candidaturas” a White, Chun-Li (como son mujeres, no creo que haya problema), el Soldado y usted, Detective.
-¿Y cómo lo vamos a hacer? ¿Votos, girando una botella, un disparejo, piedra-papel-tijeras?
-Lo vamos a hacer más fácil: solo tendré que pedirle que se ponga de pié quien quiera ser guardia personal de la Srita. Torres.
-Ponerse de pié -pensó Francisco-. Eso me da una idea (empezó a buscar en el bolsillo de su saco) A ver… ¿dónde guardé esa aguja…? (¡TUI!) ¡Auch…! Aquí está.
Francisco sacó la aguja y lo tuvo listo. -Bien, señoras y señores -habló Guile-, póngase de pié quien quiera ser guardia personal.
-Lo siento, hermanito, pero después me lo agradecerás -pensó Francisco, y le clavó la aguja a su hermano en el trasero.

(¡TOOOOING!)

José Luis se levantó de su lugar, a causa del dolor provocado por el piquete del alfiler. -¡AAAA…! -quiso gritar, pero Guile lo interrumpió.
-Muy bien, Soldado. -felicitó Guile, con una sonrisa-. Sabía que podía contar con usted.
-Pero yo… -quiso hablar José Luis.
-A partir de ahora es el guardia personal de la Srita. Torres.
-Es que me…
-Y la seguirá a donde quiera que vaya, ¿entendido?
-Entendido. -dijo José Luís, resignado. Después miró a su hermano con enojo -¡ME LAS VAS A PAGAR! -lo amenazó en secreto.

Cuando todos abandonaron la Sala de Planeación Estratégica, José Luis aprovechó para desquitarse y le aplicó un “chokeslam” a su hermano. -¿Qué te pasa? -le reclamó Francisco, aún en el suelo.
-¿Que qué me pasa? -reclamó José Luis-. ¿TÚ CÓMO TE SENTIRÍAS SI TU PROPIO HERMANO TE PICA EL TRASERO CON UNA AGUJA Y GRACIAS A ESO TE NOMBRAN “CHAPERÓN”?
-¡Esa es la idea!
-¿Qué?
Francisco se desesperó. -¡AY, HERMANO! ¡¡¡PIENSAAAAA!!! -le gritó, señalando sus sienes con los dos índices-. ¿QUÉ NO VES QUE ASÍ ESTÁS CON ELLA BUENA PARTE DEL DÍA, Y TIENES LA OPORTUNIDAD DE PLATICAR CON ELLA Y DE ACERCARTE?
-¡De veraaaas! -se dió cuenta José Luis-. No lo había visto así. Pues gracias, nunca se me hubiera ocurrido.
-Por eso te piqué el trasero, carnal… a propósito, ¿Cuándo mejoraste el “chokeslam”…? -preguntó, mientras salían de la sala.

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