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SFV: Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 29: En verdad, TÚ ESTÁS VIVO.


Un par de horas después, Chun-Li, Ángel y los Castillo seguían buscando información sobre Urien. -¿Encontraron algo? -preguntó Chun-Li.
-Nones -contestó José Luis.
-Es muy raro -observó Francisco-. Este cuate no tiene antescedentes penales, ni acta de nacimiento ni ningún documento que avale su identidad.
-Ya busqué en todas las bases de datos de todas las organizaciones policiales del mundo -agregó Ángel-. Y no hay NADA.
-Es como si Urien nunca hubiera nacido -dijo Chun-Li.
-De lo único que estoy seguro -opinó Francisco-, es que ese cuate es malo. Tiene toda la facha de un hampón: sádico, arrogante, canalla…
-Y no sabemos cuál es el problema que tiene con Charlie -agregó Chun-Li-. Para la saña con la que lo atacó…
-Como no sabemos qué rayos haya hecho Nash antes de que nos lo encontráramos en Nueva York… -recalcó José Luis.
-Pobre hombre -lamentó Ángel-. Debe estar pasándosela muy mal… sobre todo con lo que ese miserable le dijo.
-No habíamos tomado en cuenta eso -admitió Francisco-. Ahorita debe estar con el autoestima por el piso.
-¿Nos dejarán entrar a verlo? -preguntó José Luis.
-Eso espero -contestó Chun-Li-. Todo es cuestión de cómo lo encuentre el médico.
-¡Vamos! -sugirió Francisco-. Esperemos que nos dejen verlo.

Chun-Li, Ángel y los Castillo se dirigieron a la enfermería. Justo al llegar al cuarto de Nash, encontraron al médico saliendo de ahí. -¿Cómo está? -preguntó Chun-Li.
-Mejor de lo que habíamos pensado -contestó el doctor-. Solo tiene los golpes, pero no hay ninguna lesión interna ni fractura que lamentar. Solo detectamos una pequeña fisura en una costilla, pero nada de que preocuparse.
-¡Qué alivio! -comentó Francisco.
-¿Podemos pasar a verlo? -preguntó José Luis.
-¡Claro! Lo peor ya pasó y no hay ningún problema. Le hará bien verlos a todos.
-¡Gracias!

Chun-Li y los demás entraron al cuarto, y encontraron a Nash acostado en la cama, con la típica bata de interno de un hospital. Cammy estaba sentada en una silla al lado derecho de la cama y estaba acariciando el cabello de Nash, mientras Guile estaba recargado en la pared justo enfrente de la cama de Nash -¿Qué pasó, compadre? -lo saludó Francisco-. Ya nos enteramos que saliste bien librado, ¿eh? ¡Nos saliste resistente!
-Gracias por los ánimos -contestó Nash, con la mirada perdida y la voz monotonal.
-¿Qué pasó, mi hermano? -preguntó José Luis-. ¿Por qué tan agüitado, tan triste?
-Bueno… yo… es que…
Cammy tomó la palabra. -Está muy afectado por lo que le dijo Urien, de que está muerto y… bueno, todo eso.
-¡JA! -soltó una risotada Francisco-. Compadre… ¿De verdad te creíste todas esas JALADAS?
-¿Esas… qué?
-¡Esas tonterías, pues! -aclaró José Luis.
-Bueno… con lo convincente que sonó… y tal vez sí tenga razón.
-A ver, compadre -habló Francisco-. Vamos a atacar este problemita y te vamos a demostrar que todo lo que te dijo ese ZOQUETE, son puras mamadas. En mi país, tenemos un refrán que a la letra dice así: “Cuando te toca, aunque te pongas. Cuando no te toca, aunque te quites”.
-Lo estás diciendo mal otra vez, brother -señaló José Luis-. El refrán dice: “Cuando te toca, aunque te quites. Cuando no te toca, aunque te pongas”.
-¡Ay…! sí, tienes razón. Perdón, siempre lo digo mal. Bueno, como sea. Este refrán quiere decir que, si te toca recibir algo, lo vas a recibir tarde o temprano. Y si no te toca recibirlo, ni modo.
-Aplicándolo a tu caso. Si no te tocó morirte cuando te dispararon, NO ESTÁS MUERTO. Si estuvieras muerto, ahorita no estarías con nosotros. Punto.
-Sí, muy bien -intervino Cammy-, pero precísamente por ese atentado…
-Mira -contestó José Luis-, y esto te lo digo como matemático: la Ley de Probabilidades, no contempla ni el 0% ni el 100%; es decir, no asegura que un evento siempre suceda, ni que nunca suceda. Lo que le pasó a Nash tenia una probabilidad BAJÍSIMA de sobrevivencia, pero sí existía esa probabilidad… y sobrevivió.
-Vamos a ilustrarlo con un ejemplo -intervino Francisco-. ¿Han oído del caso de Salvador Cabañas?
-No, Púnisher -contestó Nash-. ¿Quién es?
-Es un futbolista paraguayo que jugó en México. Resulta que una noche, se fue a una discoteca con su esposa, y ahí le dieron un balazo en la cabeza.
-¡Auch…! -exclamó Nash-. ¡Qué descanse en paz!
-Je je… sigue vivo.
-¡¿CÓMO…?!
-Como lo oyes. Está vivo. Claro, no le pudieron sacar la bala de la cabeza y se tuvo que retirar, pero está vivo.
-Todo mundo pensó que había muerto -anotó José Luis-. La probabilidad de que sobreviviera era bajísima, casi nula… pero sobrevivió. Lo mismo pasó contigo. Tan así que Bison desoyó el consejo de mandar un escuadrón de reconocimiento para asegurarse de que estuvieras muerto. Dió por hecho que lo estabas, pero NO ESTÁS MUERTO.

Guile se acercó al grupo. -Muy bien -se animó a hablar-, pero Urien dijo que había revivido a Charlie con sus conocimientos.
Francisco se puso pensativo -No… es IMPOSIBLE revivir a un muerto. Por mucho que haya avanzado la tecnología, la medicina y el conocimiento en general, eso es imposible.
-Hasta en la mayoría de las series y novelas de fantasía y ciencia ficción, respetan ese punto: ningún muerto puede regresar a la vida -agrego José Luis.
-Pero… -volvió a hablar Nash-, me llamó “muñeco de barro”…
-Sí, y yo soy Frank Sinatra -respondió Francisco-. A ver… ¿Qué te han estado sacando todo este tiempo?
-Err… sangre -contestó Nash.
-¡Ahí está! Si fueras un “muñeco de barro”, no habrían podido sacarte absolutamente nada.

José Luis se acercó a la lámpara especial que todavía tenía pegada una radiografía de Nash. -¿Qué es esto? -pregunto.
-Una radiografía -contestó Nash.
-Me refiero a lo que muestra la radiografia.
-¡Ah…! Pues son mis huesos.
-¡Ahí está! Si fueras un “muñeco de barro”, no tendrías huesos. Tal vez tendrías una estructura parecida, pero hecha de metal, no de calcio.

Francisco volvió a la carga. A ver… Si tú te tomas un vaso de agua, ¿lo haces porque quieres, o porque alguien te lo ordenó?
-Me lo tomo porque quiero -contestó Nash.
-Pues si fueras un “muñeco”, no lo harías por tu propia voluntad… Es más, ni siquiera tendrías que tomar agua ni que comer. Ahora, contéstame unas preguntas: cuando piensas en Bison, ¿qué sientes?
-Odio, rabia, resentimientos…
-Muy bien, ¿y qué sientes cuando piensas en el general Guile?
-Aprecio…
-Vamos progresando, vamos progresando… ¿Y… qué sientes cuando piensas en Cammy? ¡Dilo con confianza! ¡Nada saldrá de aquí!
-Siento… un gran cariño, amor, consuelo, sosiego…
-Ya, con eso es suficiente. ¿Y qué le harías a quien se atreviera a lastimara, ya sea física, emocional o mentalmente?
-¡¡LO MATO!!
-¡Ahí está! Tienes emociones. Solo los seres vivos pueden tener emociones.
-Conclusión: TU ESTÁS VIVO. Y lo que te dijo ese pendejo, son puras estupideces, así que, todos tranquilos -terminó José Luis.

En ese momento, entró el médico de guardia. -Disculpen, pero terminó la hora de visitas -anuncio.
-¿Puede quedarse alguien a acompañarlo? -preguntó Guile.
-Solo una persona -respondió el médico.
-Yo me quedaré -se ofreció Cammy-. Ustedes mejor vayan a dormir. Lo necesitan.
-Pero… Yo también quería quedarme -lamentó Guile.
-Entendemos eso, pero necesitamos lúcidos a nuestros líderes -observó Francisco. Después se dirigió a todos. -Hay que dejar los celulares prendidos toda la noche. Cualquier cosa estamos en contacto.
-De acuerdo -asintieron los demás.
Y mientras los demás se alejaban y se iban al hotel, Cammy se acomodó lo mejor que pudo en la silla y, tanto ella como Nash, se quedaron dormidos.

Nash tuvo un sueño. Soñaba que estaba en una especie de espacio color gris, y la misma mariposa color azul que lo había defendido en un sueño anterior volvía a parecer. -Nash… -lo llamó una voz que salía de la mariposa-. ¡Charlie Nash…! ¡Teniente Charlie Nash!
-¿Quien eres tú? -preguntó Nash.
La mariposa se transformó en una especie de doncella. -Soy tu protectora -contestó.
-¿Mi… protectora?
-Sí… tu protectora… tu ángel de la guarda, por así decirlo.
-¿Y a qué has venido?
-Veo que aún tienes muchas dudas sobre si sigues vivo o no, ¿cierto?
-Cierto.
-He venido a aclararte tus dudas, porque TÚ ESTÁS VIVO.

Dicho esto, le mostró en retrospectiva el momento en el que Bison lo atacó y lo arrojó de la cascada. -Cuando tú caías -comenzó-, tu cerebro se “desconectó” y perdiste la conciencia. Fue por eso que no sentiste el golpe de la caída. Cuando tú caíste, dos personas te estaban viendo (le mostró a dos encapuchados), te recogieron y te guardaron en un sarcófago. Después de que te guardaron, llamaron a la chica que conoces.
-¿Helen? -preguntó Nash
-Exactamente. Ella te llevó a un laboratorio secreto y te introdujo en una especie de cápsula -decía la doncella, mientras le mostraba la escena completa.
-Amo Urien, necesito la cápsula que usted utilizó para crear a Eleven -pidió Helen.
-¿Y para qué la quieres? -preguntó Urien.
-Para rehabilitar a este hombre. Creo que puede sernos útil en un futuro.
-Haz lo que quieras con ese “muñeco de barro” -contestó Urien, de mala gana. No me interesa.

-Entonces… fue Helen la que me rehabilitó -observó Nash-. Pero… yo recuerdo que desperté dentro del sarcófago que mencionaste antes. ¿Qué pasó?
-Te introdujeron en esa cápsula y te curaron casi por completo -contestó la doncella-. Lo único que no pudieron curar fueron las partes de piel de tu brazo, cara y tórax, donde tienes los implantes de piel gris. Esas partes, Bison las quemó cuando te atacó. Ellos tuvieron que crearlos a partir de la piel de otros experimentos genéticos que tenían y colocártelos. En ese momento, sus métodos eran muy rudimentarios; por eso los fijaron al resto de tu piel con esas grapas.
-¡Vaya! Creo que había cosas que era mejor no enterarme -opinó Nash-. Y después de eso…
-Después de eso -continuó la voz-, te mantuvieron dentro de esa cápsula en “animación suspendida” hasta que consideraron el momento oportuno de liberarte. Te regresaron al sarcófago donde estabas, y te inyectaron una sustancia para hacer que despertaras.
-Sí, recuerdo perféctamente cuando desperté. A un lado estaba Helen. Cuando desperté, dijo algo como “¡Has recuperado la conciencia! ¡Es un milagro!” Después se presentó y me dijo que le pidieron que me cuidara. “Tenías huesos rotos por todos lados” me dijo, y me preguntó si recordaba lo que había pasado, a lo que yo le contesté que sí…
-Eso es exactamente lo que pasó -contestó la doncella.
-Entonces… Helen… ¡ME ENGAÑO! -gritó.
-Calma, calma -lo tranquilizó la doncella-. Tuvo sus motivos y los comprenderás más adelante.
-¿Cuándo?
-Aún no ha llegado el momento, pero llegará. ¿Tienes otra duda?
-Sí… ¿Por qué no me morí con eso, si era lo suficiente para matarme?
-Porque aún no te tocaba morirte -respondió la doncella.
-¿Cómo? Es lo mismo que me dijeron Púnisher y Rocker -recordó Nash.
-Y tienen razón: tu tiempo en la Tierra no había terminado… y aún no ha terminado.
-Pero… ¿por qué?
-Porque aún tienes una misión que cumplir -dijo la doncella, y le mostró una imagen de Bison. Nash se hizo para atrás -Tu misión -continuó la doncella-, es colaborar para detener a esta amenaza.
-¿Yo… lo detendré?
-No. Eso le toca a otro, pero serás parte fundamental en la victoria final de su causa, que es la misma que la tuya.
-¿Y cómo podré hacer eso?
-Con el tiempo lo sabras. Pero siempre recuerda que tienes a tus amigos (le mostró imágenes de Guile, Chun-Li, Cammy y los Castillo). Ellos te ayudarán con tu misión.
-Pero… pero…
-Suficientes preguntas. Es hora de que despiertes y que cumplas con tu misión, teniente Charlie Nash…

La doncella fue desapareciendo, y cuando desapareció, Nash despertó sobresaltado, despertando de paso a Cammy -¿Pasa algo? -le preguntó Cammy, algo asustada.
-Nada, nada -la tranquilizó Nash-. Sólo fue un sueño… pero fue el sueño más raro que he tenido en mi vida.

Se abrió la puerta, y los Castillo asomaron la cabeza. -¿Se puede? -preguntó Francisco.
-¡Claro! -contestó Cammy-. Pasen.
Entraron los Castillo, seguidos de Ángel, Chun-Li y Guile. -¿Como sigues, Charlie? -preguntó Guile.
-Ya mejor, solo que… un poco preocupado.
-¿Y eso?
-Acabo de tener el sueño más raro de mi vida.

Acto seguido, les contó el sueño con lujo de detalles. -Y eso fue lo que soñé -terminó Nash-. ¿Qué opinan?
-Ese sí que es un sueño y no tonterías -opinó Francisco-. Como decía Pedro Calderón de la Barca, en boca de Segismundo: “La vida, es sueño. Y los sueños, sueños son”… pero en tu caso, bien pudo ser una manifestación de tu subconsciente que almacenó toda esa información y que ahora te está revelando.
-O también podría ser una reacción secundaria de los medicamentos -observó José Luis-. ¿Recuerdas cuando me hicieron esa tomografía y me inyectaron líquido de alto contraste? ¡Tuve pesadillas esa noche!

Se volvió a abrir la puerta, y entró una mujer rolliza, de cabello mediano y castaño claro, cara redonda y aspecto bonachón. Llevaba un uniforme idéntico al de Cammy, acompañado de una gabardina café. -¿Se puede pasar?
-¡Hanna! -contestó Cammy. -Claro, puedes pasar.
-Me manda el coronel Wolfmann -anunció Hanna-. Quiere saber cómo sigue el enfermo.
-Ya me siento mejor -contestó Nash-. Dile que gracias.

En eso, vieron que pasó Johnny, quien se asomó y mejor siguió de largo. -¡Ándale! -comentó Francisco-. Parece que ya le levantaron la suspensión.
-¿Y por qué lo suspendieron? -preguntó Hanna-. ¡No me digan que otra vez estuvo molestando a alguien!
-Sí -contestó José Luis-. Estuvo molestando a Cammy, pero Nash lo puso en su lugar.
Cammy hacía señas como desesperada para que no contestara, pero no la vieron; y solo pudo llevarse una mano a la frente. La cara de Hanna fue poniendose de un color rojo de forma progresiva e hizo un gesto de enojo. -¡¡¡¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?!!! -gritó-. ¡¡¡AHORA MISMO ME VA A OÍR!!!

Hanna salió hecha una furia del cuarto, y se encontró con Johnny. -¡¡¡OYE!!! -le gritó, y ese grito se oyó hasta el cuarto.
Francisco y José Luis asomaron la cabeza para ver lo que pasaba. Hanna tenía agarrado del cuello a Johhny. -Pero yo… -intentaba disculparse.
-¡¡¡NINGÚN PERO, PEDAZO DE INFELIZ!!! -le gritó Hanna-. ¡¡¡TE HE DICHO MIL VECES QUE CON CAMMY NO TE METAS!!! (le dió una cachetada) ¡¡¡ELLA ES COMO UNA HIJA PARA MÍ!!! (le dió otra cachetada) ¡¡¡Y SI TE METES CON ELLA, TE LAS VES CONMIGO!!!
Hanna le acomodó una verdadera paliza a Johhny. Los golpes y quejidos se oían hasta el cuarto, tanto así que nadie podía evitar hacer expresiones de dolor a cada golpe que oían. Cuando los Castillo vieron que Hanna había terminado de golpear a Johhny (y de dejarlo en condición de piltrafa), de inmediato se metieron al cuarto, hasta que vieron que “había pasado el peligro”. Se volvieron a asomar a ver la condición de Johnny. Tragaron saliva y se metieron una última vez al cuarto. Miraron al grupo. -Hermano… comentó Francisco, mientras se llevaba la mano derecha al pecho y bajaba la cabeza-, toca la que ya te sabes…
José Luis hizo el ademán de tomar una trompeta y empezó a tararear “La Marcha Fúnebre“.

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