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SFV: Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 36: El papel de cada víbora.

Mansión Masters.
Pacific Heights
San Francisco, California.
Estados Unidos.

Nuestros héroes, ignorando por completo las tranzas y argucias que hacían Bison y sociados, seguían trabajando tranquilamente en conseguir información sobre Heihachi Mishima y Víctor Dónovan. -Aquí hay algo sobre Heihachi Mishima -dijo Chun-Li. -Veamos… experto en artes marciales, ex-presidente de la Mishima Zaibatsu, hijo de Jinpachi Mishima, padre de Kazuya Mishima y abuelo de Jin Kazama… Hummm… esto no está bonito: Heihachi sometió a su hijo Kazuya a duros entrenamientos desde su infancia para fortalecerlo, para hacer de él un heredero fuerte y digno del cargo de presidente de Mishima Zaibatsu. Pero su obsesión llegó hasta el punto de que, para probar si era lo suficientemente fuerte para tal cargo, lo lanzó por un abismo convencido de que si estaba lo bastante preparado debía no solo sobrevivir a la caída, sino también escalar la propia pared rocosa del abismo para regresar.
-¿Eso es en serio? -preguntó Francisco-. ¡Caray! ¡He conocido gente retorcida, pero éste se lleva las palmas!
-Me imagino que Kazuya Mishima murió después de eso-. comentó Nash.
Chun-Li negó con la cabeza. -De alguna forma, sobrevivió a la caída, por extraño que eso suene…
Nash carraspeó. -Nash tiene razón -afirmó Francisco-. Después de lo que hemos visto, eso ya no debería sernos extraño.

-¿Alguien tiene algo sobre Víctor Dónovan? -preguntó Guile.
-Nosotros -se oyó la voz de Ángel.
-Los escuchamos -indicó Guile.
-Víctor Dónovan -empezó José Luis-, ha estado involucrado en diversos delitos, como secuestro, elaboración y venta ilegales de armas, experimentación genética en seres humanos…
-También está acusado de ser el autor intelectual del asesinato de Fame Douglas, fundador de DOATEC -agregó Ángel-, empresa que ahora diríge a su hija.
-Y eso no es todo -continuó José Luis-: Esta “creaturita del Señor” mandó matar después al asesino que contrató para matar al señor Douglas.
-En resumidas cuentas, es un ser despiadado que no se detiene ante nada -finalizó Ángel el informe.
-Mmmmhhh… sin lugar a dudas, el aliado con el que Bison trabajaría muy a gusto -comentó Guile.
-Eso, si no terminan matándose mutuamente -opinó Francisco-. Por lo general, estos tipos son megalómanos, y no soportan que nadie los supere, aunque sea en un juego de matatena.

-Resumiendo: Ya tenemos información de Heihachi Mishima y las Industrias Mishima; así como de Víctor Dónovan y de su organización MIST -informó Chun-Li, mientras Francisco iba anotando en un pizarrón blanco con marcadores de colores-. Shadaloo, bueno, ya los conocemos; pero aún nos falta información sobre NESTS.
-Ángel -le dijo Francisco-, creo que tu tienes información de primera mano sobre NESTS. ¿Qué nos puedes decir sobre ellos?
Angel se levantó y comenzó a hablar: -NESTS es una organización secreta que tiene la capacidad de crear seres humanos con superpoderes, naves espaciales y satélites.
-¡Otra vez, satélites! -exclamó Guile.
-Pero aquí hay algo que no nos habían mencionado antes -notó Nash-. ¿A qué te refieres con eso de seres humanos con superpoderes, Ángel?
-¡No me digas que hablan de superpoderes como volar! -opinó José Luis.
Ángel soltó una risotada -¡No! ¡No es nada de eso! Se refiere a seres humanos con habilidades modificadas artificialmente.
-¿Experimentos genéticos? -preguntó Nash.
-Algo así -contestó Ángel, quien se puso seria-. Yo misma soy uno de esos experimentos (José Luis casi se cae de la silla al oir eso)… mi fuerza, velocidad, reflejos, destreza y resistencia son más altos que los de casi cualquier otro ser humano, y eso fue gracias a NESTS.
Guile soltó un silbido -¡Vaya historia! -comentó-. Cambiando de tema, ¿sabes quién dirige esa organización actualmente?
-Lo ignoro, general -contestó Ángel-. Sólo sé que han regresado, y son más peligrosos que antes.
-Bien, con lo que sabemos de NESTS, podemos considerarlo como suficiente por el momento -dijo Guile-. Todavía queda un nombre en esta lista: Rugal Bernstein.
-¡JA! ¡Otro encantito! -declaró Francisco-. También tiene su buena colección de “fichas rojas”. Este “angelito” es reconocido por ser un traficante de drogas y armas, buscado por casi todos los países. Es dueño de un gran portaaviones de nombre “Black Noah”, en el que realizaba operaciones de contrabando de armas en los mares en pleno territorio libre de las leyes de las naciones del mundo, por éste motivo fue casi imposible atraparlo. Es aficionado a las peleas en las que destaca por ser extremadamente poderoso y tiene como sádica (y extraña) adicción coleccionar estatuas de peleadores a los que vencía en combate, de los que aprendía técnicas en algunas ocasiones.
-No sé qué tenga de sádico coleccionar estatuas -opinó Nash.
-Es que no las manda hacer ni las esculpe él mismo -explicó Francisco-. Lo que Rugal hace, es convertir en estatuas a los peleadores que derrota.
¡Guau…! ¡No quisiera terminar convertida en estatua! -declaró Chun-Li.

Francisco observó con detenimiento todo lo que había escrito y dibujado en el pizarrón. -Bien. Ya tenemos las piezas. Ahora nos falta armar el rompecabezas -anunció-. Primero, todas las empresas “aliadas” a Shadaloo, es decir MIST, Industrias Mishima “piratas” y NESTS tienen algo común. ¿Cuál es ese “algo”?
-Que las forman unos miserables -contestó Nash.
-Eeeeeemmmm… aparte -asintió Francisco parcialmente.
-Construcción de armas y de satélites -contestó Guile.
-Correcto -afirmó Francisco-. Ahora, ¿para qué quiere Shadaloo gente que construya satélites?
-Para su Operación C. H. A. I. N. S. -dijo Nash-.
-Exacto -volvió a afirmar Francisco-. ¿Y en todo este desastre, qué papel tiene Rugal?
-Rugal es traficante de armas, así que es el encargado de llevar las piezas a la base de Shadaloo -dijo Chun-Li.
-Así es -afirmó Francisco por última vez-. En síntesis: NESTS, MIST e Industrias Mishima se encargan de fabricar las piezas para los satélites, o las “Lunas Negras”, como les llaman. Una vez hechas estas piezas, Rugal se las lleva en su portaaviones a Shadaloo; y Shadaloo se encarga de armar los satélites y de lanzarlos al espacio… y ahi sí, ya nos cargó el Undertaker.
-No, si pudiéramos saber en qué parte de construcción van -opinó José Luis-, y también si se puede detectar cuando un satélite es lanzado y puesto en órbita…
-Lamentáblemente, eso es imposible -contestó Guile-. No existe ninguna autoridad mundial que regule el lanzamiento de satélites.
-Entonces sí… nos va a cargar el Undertaker…

Entró Ken al salón. -Discúlpenme, pero el almuerzo se va a retrasar un poco -anunció.
-¿Y eso? -preguntó Francisco.
-Uno de nuestros cocineros se reportó enfermo, y no tenemos reemplazo.
-Yo les ayudo -se ofreció José Luis.

Tiempo después, y en menos de lo pensado, la comida ya estaba lista. El grupo fue al gran comedor. -Esperen -dijo Nash-. Voy por Cammy.
-Creí que estaba con ustedes -comentó Ken.
-Estaba, pero tuvo una noche terrible y se regresó a dormir un poco más.

Unos minutos más tarde, Cammy y Nash bajaron al comedor. -¿Ya te sientes mejor? -preguntó Chun-Li.
-Ya, gracias -respondió Cammy-. ¿Avanzaron algo en la investigación?
-¿Algo? ¡Mucho! -dijo Francisco-. Aún tengo el diagrama en el pizarrón. Después, con calma, te explico.
Todos se sentaron a la mesa, junto con Ryu, Eliza y Julia. -Esto está delicioso -opinó Ryu.
-¿Dónde aprendiste a cocinar? -le preguntó Ken a José Luis.
-En el Ejército -contestó.
-¿En el Ejército? ¡Entonces ustedes no comen tan mal, después de todo! -intervino Guile.
-Es que no cocinamos para nosotros, señor -explicó José Luis-. El Ejército de mi país, tiene un plan que se llama el “DN-III-E”, o, lo que es lo mismo, “Plan de Auxilio a la Población Civil en Casos de Desastre”, como son terremotos, huracanes… El plan DN-III-E se basa en cinco puntos básicos: Búsqueda y rescate de personas, Evacuación de comunidades en riesgo, Administración de albergues (esto incluye su alimentación), Recomendaciones a la población, y Seguridad y vigilancia de las áreas afectadas. ¡Imagínense si no nos enseñan a cocinar! ¡Pobre gente! ¡Aparte de perderlo todo, soportar la basura que les demos para comer…! ¡¡ESO NO ES DE HUMANOS!!
-¡AAAAAAHHHH! ¡Entonces usted es como ese luchador conocido como “El Fuerte”! -comentó Guile.
José Luis se ofendió con ese comentario -¡¡¿QUÉ PASÓOO, SEÑOR?!! ¡¡¡NO ME COMPARE CON ESA FORMA DE VIDA INFERIOR!!!

Una vez terminado el almuerzo, el grupo regresó al salón improvisado. Francisco les explicó tanto a Cammy como a Ryu y a Ken las conclusiones a las que habían llegado. -El problema se ve más complicado de lo que pensábamos -opinó Cammy.
-Lo mismo digo -coincidió Ken-. Y lo peor: no hay forma de saber en qué momento activarán esos satélites.
-O si ya están en el espacio -agregó Ryu- Lo único que podemos hacer es entrenar y entrenar -declaró-. Sólo así estaremos listos para cuando llegue el momento.
-El problema aquí, es si nos darán tiempo suficiente para entrenar -comentó Ken.
-Bien, señoras y señores -anunció Guile-. Por este día, hemos hecho todo lo que estaba a nuestro alcance.
-¿Y que sugieres, Guile? -protestó Nash-. ¿Quedarnos sentados hasta que Bison se decida a atacar?
-No será una espera pasiva, Charlie, sino todo lo contrario -contestó Guile-. Masters, ¿tienes un lugar para entrenar?
-Claro -contestó Ken-. Aquí en su casa tengo mi dojo. Síganme, ahora se los muestro.

El grupo salió al patio trasero y se dirigió al dojo de Ken. Este dojo estaba construído como si fuera una casa japonesa antigua, aunque más grande que el promedio. Adentro estaba el “tatami” o superficie de combate, junto con costales, “peras locas”, cojines de entrenamiento, muñecos especiales para entrenar, aparatos de ejercicio varios como bancos de pesas, una caminadora… Las paredes del dojo estaban cubiertas en su mitad inferior por espejos. -Este lugar es perfecto -aprobó Guile-. Bien, damas y caballeros, aquí podremos entrenar a gusto y estar listos para cuando el momento llegue -agregó. Enseguida reparó en la ausencia de un ring. -Lo que sí que ustedes tendrán que buscar otro lugar para entrenar, Soldado, Detective.
-Por eso no se preocupe, general -dijo Francisco, con una sonrisa.
-En la casa de ustedes tenemos nuestro ring -dijo José Luis-. Claro, si también quieren usarlo, no hay ningún inconveniente.
-Agradezco la invitación, pero ya veremos si es necesario -contestó Guile-. Propongo que mañana empezemos a entrenar a como lo hacíamos en Delta Red. ¿De acuerdo?
-¡De acuerdo! -contestaron los demás en coro.

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