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SFV: Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 40: Necalli.

José Luis fue de espaldas y se echó para atrás ante la visión infernal que se le había puesto enfrente. -¡¿QUIÉN CHINGADOS INVITÓ AL AMO DEL MÉROL?! -gritó.
-Consumir… ¡TU ALMA! -exclamó el hombre-. ¡¡¡GROOOOOOOOOOOWAAAAAAAAAARRRRH!!!
-¡¿QUIÉN, O QUÉ ERES TÚ?! -gritó Ryu.
-Soy… las fauces de la muerte -contestó el hombre.
-¡¡¡AY NO MAAA…!!! ¡¡¡¡¡SEGURIDAD!!!!! -exclamó Francisco, fastidiado-. ¡Acabemos con este payaso de una puta vez!
-¡NO! -se interpuso Dhalsim-. ¡Él no es un hombre común!
-¿Lo conoce, Dhalsim-sensei? -preguntó Ryu.
-Sí… su nombre es… Necalli.
-Necalli… -repitió Francisco-. Esa terminología me suena familiar…

(Lean la siguiente parte escuchando “Fat”, de Lindemann)

-Las almas de los guerreros -continuó hablando Necalli-, ¡DEBEN REGRESAR A MÍ!
Se dispuso a atacar a José Luis, quien continuaba tirado. -¡YOGA! -exclamó Dhalsim, al tiempo que se teletransportaba justo enfrente de Necalli. -¡Alto ahí, Necalli! -exclamó. Estiró una de sus piernas hasta tocar el piso. -Yo seré tu oponente…

A continuación, vendría una de las peleas más raras que hubieran visto en años. Dhalsim, en vez de caminar, brincaba “de cojito”, y los golpes de Necalli, más bien eran como zarpazos, y sus patadas las daba con el talón, no con el empeine, salvo excepciones. Necalli le recetó a Dhalsim una buena dosis de zarpazos, pero parecía que no le hacían nada. Dhalsim tomó distancia, hizo una especie de puente hacia atrás, pero logró sacar su tórax de entre sus piernas y alargó sus brazos hasta golpear a Necalli. Los Castillo no daban crédito a lo que veían… -¡¡¿PERO CÓMO…?!! -pensaron.

Dhalsim giró sobre su eje y tiró una patada alargando su pierna hasta impactar a Necalli. Éste último se recuperó y golpeó el piso con ambas manos, haciendo que salieran una especie de estacas justo abajo de donde estaba Dhalsim. Después, Necalli se lanzó al frente y atacó con un doble zarpazo a Dhalsim, para rematarlo con un zarpazo de abajo hacia arriba. -Ahora… devoraré… tu alma -declaró Necalli.
-Aún no me has derrotado. ¡¡YOGA FIRE!! -gritó Dhalsim, al tiempo que lanzaba una bola de fuego por la boca directo a Necalli. Dhalsim se teletransportó y le cayó girando como taladro e impactándolo con los pies.
Necalli no se dejó y agarró a Dhalsim por la cabeza, lo hizo hacia atrás, lo alzó sobre su cabeza y lo lanzó contra el piso, para después acomodarle un pisotón en el abdomen. -Ni siquiera… las flamas de los dioses… pueden detenerme -sentenció Necalli.
-¿Ah sí? ¡¡YOGA FLAME!! -gritó Dhalsim, al tiempo que expulsaba una enorme flama de su boca que quemó a Necalli. Dhalsim se incorporó y lanzó una flama sobre el piso, quemando a Necalli.

-¡¡GRAAAAAAAAWWWWL!! -gritó Necalli, al tiempo que alzaba los brazos. Los anillos que sostenían su cabello desaparecieron, mientras las marcas de su cuerpo tomaban un brillo color rojo intenso, mientras su cabello se erizaba y brillaba del mismo color de sus marcas. -¡AY NO! -gimió José Luis-. ¡¡NO ME DIGAN QUE SE PUEDE TRANSFORMAR EN SÚPER SAIYAJÍN!!
-Algo parecido hermano… algo parecido -contestó Francisco.

Con esta transformación, Necalli era más rapido, y sus ataques, más mortíferos. Sus zarpazos y talonazos ahora sí dañaban a Dhalsim en serio. -¡¡¡DEVORAR!!! gritó Necalli. Se lanzó contra Dhalsim, lo tomó de la cabeza, lo arrastró hasta impactarlo contra una pared, formó una bola de energía roja con su mano izquierda y golpeó con ella a Dhalsim en el estómago, quien cayó inconsciente. Después de eso, Necalli volvió a tomar a Dhalsim de la cabeza, y lo alzó. -Ahora… acabarás… en mi estómago. -declaró Necálli.

-¡¡HADOKEN!!
Los “hadoken” de Ryu y Ken golpearon a Necalli, quien soltó a Dhalsim. Entre los dos se hicieron cargo con golpes y patadas, dando tiempo suficiente para que Dhalsim se recuperara. -¡APÁRTENSE! ¡¡¡YOGAAA… CATASTROPHE!!! -gritó Dhalsim, ya recuperado-. Literalmente, infló su estómago con aire y escupió una enorme bola de fuego que se dirigió lentamente a Necalli, quien era sostenido por Ryu y Ken. Antes de que lo golpeara, los dos lo soltaron y Necalli recibió el impacto, quedando derrotado.

Dhalsim se sentó en posición de flor de loto y flotó hacia Necalli. -No vuelvas a molestar por aquí -le pidió.
Necalli se incorporó, pero solo para derretirse y convertirse en algo parecido al fango y desaparecer. -¡¿Vieron lo que yo ví?! -preguntó Francisco a los demás, quienes asintieron con la cabeza.
José Luis notó que otra vez empezaba a oscurecer. -¡Ay no puede ser! -suplicó-. ¡Ahora viene otro ataque de la luna negra!
Nash revisó su reloj. -¡Tranquilo! Es normal que esto ocurra. Ya van a dar las siete de la tarde. Es hora de que caiga la noche -le informó.
José Luis soltó un suspiro de alivio y junto con los demás, regresó a la Mansión Masters.

Mientras tomaban algo para el susto, Guile intentaba encontrar respuestas. -¿Alguien sabe qué demonios fue eso que nos enfrentamos?
-Ya lo he dicho -contestó Dhalsim-. Es Necalli.
-¿Pero exáctamente quién… o qué, es Necalli? -volvió Guile a preguntar.
Dhalsim inició su explicación -Es un ser antiguo… que sólo aparece en dos ocasiones. Una es cuando las estrellas anuncian “el tiempo de la batalla”, lo cual ocurre cada pocos cientos de años. Otra es cuando se necesitan de muchos guerreros para resolver un conflicto. Esto es, cuando el mundo está en gran crisis. En ambos casos, lo que Necalli busca es devorar almas.
-¿Y para qué querría devorar almas? -preguntó Chun-Li.
-Devora almas, ya sea para subsistir, o para apaciguar a los dioses a quienes sirve como “emisario”. A Necalli le gustan las almas de guerreros fuertes y busca tres en especial: el alma de quien agoniza para seguir en su camino, el alma de quien sirve al dios del fuego, y el alma de quien llena al mundo con destrucción.
-Vaya tipo complejo -comentó José Luis al aire-. Pues que ni me busque, porque mi alma no será su cena… además, tiene muy mal sabor.

En eso, Nash chasqueo los dedos. -Acabo de recordar algo… ¡YO SOÑÉ CON ESA COSA… DIOS, DEMONIO O LO QUE SEA!
Cammy se volteó -¿Ah, sí? ¿Cuándo soñaste eso?
-Fue la noche del día en que nos encontramos en Nueva York, ¿recuerdan?
-Claro -contestaron Chun-Li, Guile y Los Castillo.
-Ese sueño lo tuve antes de que Mr. Jinx me despertara.
-¡¿QUIÉN?!
-Mi gato -aclaró Cammy-. Recuerden que yo le dí alojamiento en mi casa antes de venir aquí.
-Sí, sí, ya lo sabemos -dijo Guile-. Continúa, Charlie. ¿Recuerdas lo que te dijo esa cosa?
Nash asintió con la cabeza. -Recuerdo que me dijo que debía devorar a las almas que vagan… y llevarlas a un lugar.
-¿A un… lugar? -preguntó Cammy, extrañada.
-¿Recuerdas el nombre de ese lugar? -preguntó Chun-Li.
-Sí, pero es muy extraño su nombre… Mencionó algo así como… Micutlán… o Micotlán… o…
A Francisco se le iluminó la cara -¿El Mictlán? -preguntó.
-¡EXACTO! ¡ESE LUGAR! -contestó Nash.
-¿Sabe qué lugar es ese, Detective? -preguntó Guile.
-Según la mitología azteca -comenzó Francisco su explicación-, el Mictlán era el lugar a donde iban las almas de los justos que morían de muerte natural, sin distinción de rango ni de riquezas. Tambíen iban a dar ahí las almas de quienes morían por alguna enfermedad que no tuviera un carácter sagrado.
-En todo esto hay algo raro -observó José Luis-. Si Necalli buscaba almas de guerreros, no debería llevarlas al Mictlán, sino al “Tonatiuhichán”: el paraiso reservado para quienes murieran en combate.
-Tú lo has dicho -dijo Francisco-, pero si un guerrero no muere en combate, sino por otra circunstancia, se iba al Mictlán, así que por eso los manda Necalli al Mictlán.

-Pero ese es un lugar mitológico -objetó Ken-. En realidad, no existe.
-Pudiera ser -afirmó a medias Francisco-. Recordemos que cada cultura de cada país tiene su propia mitología. Por ejemplo, en Grecia, las almas de los justos se iban a los Campos Elíseos.
-Bueno, bueno bueno -interrumpió Guile. No estamos aquí para discutir sobre mitología. Lo importante es que ahora tenemos otro enemigo encima.
-Primero, las lunas negras, y ahora, Necalli -enumeró Nash.
-Y no se les olvide Urien -agregó José Luis. Hizo un ademán de frustración. -No sé ustedes, pero yo me siento como pato silvestre en época de cacería.
En este punto, Dhalsim se despidió de todos y desapareció.

Casa de los Castillo
Mission District.
San Francisco, California.
Estados Unidos.

Después de la cena, Ángel, Francisco y José Luis se fueron a dormir. Ángel y Jose Luis quisieron entrar a la habitación de este último, de no ser porque Francisco los vio. -Eh… ¡EJEM…! ¿A none…? -les preguntó.
-Es que… le quiero enseñar… ¡MI COLECCIÓN DE PLAYERAS! ¡SÍ! ¡ESO! -explicó José Luis-. ¿Verdad, mi amor? -le preguntó a Ángel.
-Sí, así es, je jeee… -le ayudó Ángel.
-Enseñarle tus playeras… ¡CLARO QUE SÍ, CAMPEÓN! -contestó Francisco-. ¡Y yo nací ayer! (se cruzó de brazos) ¡De una vez se los digo! ¡Esta es una casa decente, y no voy a permitir que hagan cosas indebidas! ¿Entendido?
Ángel y José Luis asintieron con la cabeza -Sí.
-Muy bien. Ahora, cada quién a su habitación. ¡ÓRALE!

A eso de las tres de la madrugada, José Luis salió de su cama. Con el pasillo apagado, se dirigió de puntitas hacia la habitación de Ángel… y se tropezó. -¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAYYYYY!!! (¡PUUUM!)
Francisco salió de su habitación, encendió la luz del pasillo y se le quedó viendo. -Ya sabía lo que ibas a hacer, así que tomé precauciones “extra”…
Jose Luís, a gatas, se volteó a verlo. Después se puso a buscar y encontró un alambre que iba de una pared a otra a lo ancho del pasillo. -¡Me “alambreaste”! -exclamó-. Te odio -musitó-. De seguro Cammy y Nash se lo han de estar pasando maravillosamente bien.
-Lo que ellos hagan con su vida, no es mi problema -contestó Francisco-. ¡A la cama, que mañana hay cosas por hacer!

Mansión Masters
Pacific Heights.
San Francisco, California.
Estados Unidos.

Casi a la misma hora, Nash sintió seca la garganta. Salió de su habitación con rumbo a la cocina para tomar un vaso de agua… y se encontró con Cammy. -¿Eh? ¿Qué haces aquí? -le preguntó, sorprendido.
-Me dió sed y vine a tomar agua -contestó Cammy.
-Vaya cosas. Yo vine a lo mismo -le dijo Nash, mientras se servía su vaso de agua. -¡Salud! -“brindaron” los dos y se bebieron el agua.
-Bueno, ya me voy a mi habitación. ¡Buenas noches! -se despidió Nash.
-Buenas noches -se despidió Cammy.

Pero ninguno de los dos se movió. -Buenas noches -se volvió a despedir Nash.
-Buenas noches -se volvió a despedir Cammy.
Pero los dos siguieron en su sitio… y la bomba explotó. Cammy y Nash se abrazaron como si no se hubieran visto en siglos. -Te extraño… A pesar de que a diario convivo contigo, te extraño como no tienes idea -confesó Nash.
-Yo también te extraño a tí, Charlie -dijo Cammy-. Me haces mucha falta.
-Las cosas eran mas sencillas cuando estábamos en tu casa… Ahora, parece que todo se empeña en separarnos -comentó Nash.
-Y por si fuera poco, ahora tenemos las amenazas, tanto de las lunas negras, como del “devorador de almas”… Nunca antes había sentido tanto miedo -admitió Cammy.
-Yo también sentí miedo -confesó Nash-, pero no miedo por que me pasara algo… sino porque te pasara algo a tí.

Los dos se sentaron en el suelo de la cocina, recargándose en la pared. -Las lunas negras se encargan de alimentar a Bison sacando el miedo de la gente -pensó Cammy en voz alta-. Entonces, tu miedo más grande es…
-Es que te pase algo malo… y perderte -confesó Nash-. Ese ha sido mi temor más grande desde que “regresé de la tumba”… ¿Y… cuál es el tuyo?
¿Mi temor más grande…? Volver a lastimar a alguien… que las personas que más quiero sufran por mi culpa… -explicó Cammy-. ¿Por qué lo preguntas?
-Porque, si queremos tener éxito en esta misión, es a nuestros miedos a los que debemos enfrentar -contestó Nash-. Recuerdo muy bien lo que me dijo Rocker en aquella discusión en la enfermería de Delta Red, cuando yo solo pensaba en matar a Bison: “El miedo es el camino hacia el lado oscuro, el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento; y el sufrimiento… a la oscuridad”… o en este caso… al poder psíquico. Y no debemos dejar que nuestros miedos alimenten a nuestro peor enemigo en común.
Cammy se quedó pensando. -Sería un buen ejercicio grupal el que cada quien dijera su miedo más profundo, y ayudarlo a que lo enfrente -sugirió.
-A la hora del almuerzo, vamos a sugerirlo -confirmó Nash-. No es por nada, pero esa es la mejor idea que he oído en años.
-Y ahora que mencionaste eso de vengarte de Bison, Charlie, ¿aún quieres venganza? -le preguntó Cammy.
-Sí… aún quiero vengarme -admitió Nash-. Pero… no por lo que me hizo, sino por lo que te hizo.
-¿Qué…?
-Yo prometí que los haría sufrir por haberte obligado a servirles, y ya no pude cumplir esa promesa. Ahora las cosas serán diferentes…
-En realidad, no sé que pensar… -admitió Cammy-. La venganza siempre será mala, pero el querer borrar un agravio, ya cambia las cosas.

Nash ya no aguantó más y abrazó a Cammy con fuerza. -Te amo… te amo con todas mis fuerzas.
Y los dos se besaron una y otra vez… y, como diría José Luis, se la pasaron “maravillosamente bien”.

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