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SFV: Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 42: En el resto del mundo.

Justo el día del ataque…

Residencia Kanzuki.
Tokio, Japon.

Karin tenía una fiesta con varios hombres de negocios. -¿Cómo le hizo para detectar esos movimientos ilegales, señorita Kansuki? -le preguntó uno de los hombres de negocios.
-Fue gracias al satélite de la familia: el “Red Spider Lily” -aseguró Karin-. No hay nada que se le escape.
-¡Pero eso es espionaje industrial! -reclamó otro invitado.
-De ninguna manera. Espionaje sería para obtener información de los productos de la competencia y nosotros apropiarnos de ellos y presentarlos como si fueran nuestros. Pero, en este caso, solo fue para indicarnos una ilegalidad.

En el gran salón de fiestas de la residencia Kanzuki, tenián encendida una enorme pantalla plana que transmitía un encuentro de lucha libre, entre Rainbow Mika y Zangief contra The Scorpion y Black Widow. Justo en el momento en el que la luna negra emitía la onda electromagnética, la proyección comenzó a verse difusa, hasta que se perdió por completo. -¿Pero qué pasó? -preguntó Karin. De inmediato se dirigió al centro de proyecciones a averiguar que pasaba. El encargado alcanzó a contestar: -Perdimos comunicación con el “Red Spider Lily”.
-Recuperen esa comunicación lo más antes posible -ordenó Karin.
-Es imposible -contestó el encargado-. Pareciera como si al satélite lo hubieran destruído.
Y sí… a consecuencia de la luna negra, el “Red Spider Lily” había quedado convertido en chatarra espacial. -¿Pero qué podría destruir un satélite en el espacio? -se preguntó Karin.

Karin regresó al salón de fiestas y se encaminó hacia una mesa en particular. Ahí estaban sentados una niña oriental de, por lo menos, 18 años, de cabello color café casi oscuro, con un vestido blanco; y a su lado había un tipo gordo, negro, rubio con un peinado de “mohawk” y un enorme bigote café; vestido con un chaleco de cuero negro con unas hombreras enormes, unos pantalones negros y rotos, y botas de motociclista. También llevaba una cadena en el cuello como collar, y estaba muy entretenido comiendo piernas de pollo una tras otra. -Ibuki, Birdie -llamó a la chica y al punk, respectivamente-. Tenemos trabajo que hacer. ¡Vamos!

Mishima Zaibatsu.
Oficinas centrales.
Tokio, Japón.

Si bien ahí no hubo problemas ni con la electricidad ni con las telecomunicaciones, Jin Kazama la estaba pasando mal. Estaba tirado en posición fetal, en su oficina. Su secretaria lo llamaba con insistencia. -¡Kazama-sama! ¡Kazama-sama! ¿ESTÁ BIEN? -gritaba con desesperación.
-¡E-estoy bien…! -dijo Jin, con dificultad-. ¡Déjenme solo!
Y comenzó una transformación terrible: Se volvió más musculoso, le apareció una marca negra parecida a un tatuaje tribal que le recorría todo el pecho, sus ojos brillaban de color rojo y blanco, como Ryu poseído por el “Satsui No Hado”, y, para terminar, le salieron dos alas como de ángel en la espalda… pero de color negro. -¡Debo controlarme! -decía-. ¡¡DEBO… CONTROLARME…!!

Afortunadamente, cuando terminó la prueba de la luna negra, Jin regresó a la normalidad. -¿Pero qué demonios fué lo que me pasó? -pensó, respirando agitadamente?-. ¿Qué pudo haber despertado el “gen diabólico” que traigo de nacimiento? ¿Qué pudo ser…? ¡¿QUÉ?!

DOATEC Tri-towers.
Mansión Douglas.
Paris, Francia.

Las Tri-towers forman el cuartel general principal de DOATEC. Están formadas por tres rascacielos de planta octagonal. Estos tres rascacielos están unidos entre sí por pasarelas aéreas y vigilados por nueve torres de vigilancia, tres por rascacielos. Una serie de helipuertos cuelgan de las tres torres y, en su base, está la Mansión Douglas.

Helena intentaba comunicarse con Karin, pero en vano: las comunicaciones estaban muertas. También en Francia, la luna negra había hecho su desastre, aunque en una menor escala. Un hombre afroamericano, Zack, se presentó ante Helena. -¿Ya pudiste comunicarte con Karin? -le preguntó.
-Es imposible comunicarse con mademoiselle Kansuki -contestó Helena-. No hay teléfono, no hay Internet.
-Y, aunque los hubiera, no podrías comunicarte. El “Red Lily Spider”, el satélite familiar de los Kanzuki, está destruído.
-¿Cómo?
-Como lo oyes. Lo mismo que está causando este eclipse, hizo pedazos el satélite.
-Mon Dieu… Es hora de hacer una visita a Monsieur Masters. Tengo el presentimiento de que él sabe lo que está pasando.

Unos días después del ataque, en cuanto los vuelos se normalizaron, tanto Helena como Zack subieron a uno de los helipuertos y tomaron un helicóptero que los llevó al Aeropuerto Charles de Gaulle de París. Viajarían con destino a San Francisco, California.

Portaaviones “Black Noah”
Ubicación desconocida.

Al momento del ataque, Rugal Bernstein cayó de rodillas. ¡¡AGH…!! ¡¡¡AAAAAAARRRRGH…!!! ¡COF, COF, COF…! -empezó a toser sangre. Pero, lejos de asustarse, se alegró. -Sí… ¡¡SÍII…!! -exclamaba extasiado. El cabello se le volvió blanco, la piel se le oscureció un poco y aumentó su tono muscular. -¡¡¡SÍIIIII!!! -gritó de forma triunfal-. -¡¡EL PODER DE OROCHI ES MÍO OTRA VEZ!!
Mature se acercó -Amo Rugal… ¿se encuentra bien?
-¡Nunca había estado mejor! -exclamó Rugal-. El poder de Orochi ha regresado… y ahora (regresó a su estado normal) puedo controlarlo a mi voluntad.
-Entonces… ¿quiere hacerle esa visita a Herr Bison?
-Aún no, Fraulein Mature -contestó Rugal, mientras se dibujaba una sonrisa siniestra en su rostro-. Dejemos que Herr Bison baje la guardia, y cuando eso ocurra… le quitaremos todo lo que tiene.

Cuartel General de Shadaloo.
Ubicación desconocida.

Cuando terminó el ataque, FANG bailaba de un lado a otro como si fuera bailarina de ballet. -Excelente… ¡EXCELENTE! -exclamaba, con un tono de voz entre chillante e infantil -¡Esta prueba ha sido un completo éxito!
M. Bison apareció atrás de él -¡Felicitaciones, FANG! ¡Tu idea ha resultado mejor de lo que esperaba! -le dijo.
FANG volteó. -¡¡OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOHHHH!! ¡Su poder psíquico ha aumentado de forma considerable! Esto demuestra el poder de mi arma PSA. Si la Operación C. H. A. I. N. S. es un éxito… ¡Usted será todopoderoso e invencible!
-No es necesario discutir lo que es obvio -observó Bison-. Ahora, dime el estado actual de los otros dispositivos.
-Sí señor. Los demás dispositivos ya están en proceso de ser armados y estar listos para ser lanzados al espacio. En cuestión de días, estarán en órbita. Lamento no poder hacer trabajar más rápido a estos inútiles.
-No comas ansias, FANG, no comas ansias -contestó Bison, con una tranquilidad inusual en él-. La paciencia es la madre de todas las virtudes. Y aún quiero ver los efectos a largo plazo de este ataque.
-¿Está usted seguro, amo?
-Completamente.

Mansión Masters.
Pacific Heights.
San Francisco, California.
Estados Unidos.

Un día después de la terapia grupal (de la cual todos sacaron provecho), el grupo ya estaba trabajando de nuevo en el caso. José Luis se trajo el disco duro que le quitaron a Shadaloo y lo estaba conectando en la PC que le ofreció Ken. -Bien, ya está fijo en el gabinete. Ahora debo colocar la tapa, volver a conectar monitor, teclado y mouse, y estará lista.
Antes de colocar la tapa, José Luis se quitó una pulsera especial que se había puesto en la muñeca izquierda, la cual estaba fija al gabinete con un pequeño caimán. -¿Y esa pulsera? -le preguntó Francisco.
-Esta es una pulsera antiestática. Me sirve para eliminar cualquier indicio de electricidad estática que hubiera en mi cuerpo, a través de la tierra física. Por eso la ato al gabinete metálico. Con cualquier cosita de electricidad estática que tuviera, puedo fundirle los circuitos a esta cosa -explicó.

Cuando terminó de colocar la tapa, enderezó la CPU y conectó monitor, teclado y mouse. Conectó todo a la corriente eléctrica y encendió la PC. -Veamos qué secretos nos tiene -comentó José Luis. Después de un rato apareció el logo de Shadaloo en el monitor, y de inmediato, entró al sistema operativo. -Vaya que son idiotas -dijo José Luis-. Encriptaron el disco, pero no le pusieron contraseña a su sistema operativo.
-Ahora, ¿qué hay que hacer? -preguntó Nash.
-Ahora, debo buscar un indicio que me indique qué programa usan para manejar las lunas negras.

José Luis pulsó sobre el equivalente al menú inicio de Windows y encontró un icono de un círculo negro y con el título “CHAINS”. -¡LOTERÍA! -gritó-. ¡Aquí está!
Entró al programa, para encontrarse con una pantalla que decía: “Lector de llave no encontrado. Conecte el lector en un puerto USB”. -¿Pero qué…?
-¿A qué se referirán con eso de “Lector de llave”? preguntó Nash.
-Pudiera ser una clave -contestó Guile.
-Imposible. Si fuera una clave, habría aquí un campo de texto, pero no lo hay. Además, aquí dice claramente que se trata de un lector, es decir, un dispositivo periférico como el mouse o el teclado -rebatió José Luis.
-¡Fantástico! -exclamó Francisco-. Cuando parece que por fin avanzamos, nos topamos con pared… comienzo a sentirme frustrado.
-No se desanime, detective -lo confortó Guile.
-Paco, esta ha sido la constante en toda la misión -le dijo José Luis-; pero cada que nos topamos con una pared, la derribamos y seguimos avanzando.
-Hasta toparnos con la siguiente pared… -suspiró Francisco-, pero bueno, veamos lo positivo: Ya sabemos que se necesita algo que le sirva al programa como llave. ¿Qué podría funcionar como llave?
-Cualquier cosa -contestó Nash.
-Ángel, ¿recuerdas algo que pudiera darnos una pista? -preguntó José Luis.
Ángel negó con la cabeza -Cuando yo robé esa información, no habían llegado a ese punto.

¡DING-DONG!

Geoffrey salió a ver quien era, y unos segundos después regresó a la sala. -Amo Masters, hay gente afuera.
-¿Y qué quieren de mí? -preguntó Ken.
-Es que… no lo buscan a usted, señor…
-¿Entonces?
-Busca a los Hermanos Castillo.
Francisco y José Luis dieron un respingo -¿A nosotros? -preguntaron en coro.
-Sí, señores. A ustedes. Eso fue lo que me dijeron.
-¿Ustedes le dijeron a alguien que estaban aquí? -les preguntó Ken.
-Sólo a un vecino, Ken-sensei -contestó Francisco-, pero lo hicimos para que nos buscaran cuando se presentara una emergencia, no para que lo anduvieran revelando a medio mundo.
-Será mejor que vayan a ver quién o quiénes son -sugirió Guile.

Francisco y José Luis salieron de la Mansión, acompañados de Geoffrey. En la calle, estaba ni más ni menos que Triple H, pero no venía solo: lo acompañaba un hombre ya de edad avanzada, de pelo corto y canoso y más bajo que Triple H, vestido de un impecable traje gris con camisa blanca y corbata negra. También estaba ahí un hombre bastante gordo, y casi calvo, aunque con el resto de cabello podía hacerse una cola de caballo, y vestía un traje negro con camisa guinda y corbata gris claro. Los Castillo no daban crédito a lo que veían. -¿Triple H…? -preguntó Francisco-. ¿Vince…? ¿Heyman…? ¿Qué hacen aquí…?

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