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SFV: Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 43: Talento despertado.

-Los buscamos en su casa, y no los encontramos -contestó Triple H-. Preguntamos a uno de sus vecinos y nos contestó que los encontraríamos aquí.
-Esta es la mansión de Ken Masters, ¿verdad? -preguntó el hombre canoso-.
-Sí, así es Sr. McMahon -contestó José Luis-. ¿Lo conoce?
-Entre millonarios nos conocemos todos -declaró Vince.
-Disculpen -interrumpió el hombre calvo y gordo-, ¿podríamos pasar?
-Errr… claro, Heyman. Espero que no haya problema -dijo Francisco. Después le pidió a Geoffrey que abriera la reja.

Vince McMahon, Paul Heyman y Triple H entraron al patio, y junto con los Castillo se dirigieron a la mansión. De inmediato, Francisco buscó a Guile. -Disculpe, general, pero… tenemos asuntos que atender asuntos de nuestro… otro trabajo -le comentó, mientras señalaba con el pulgar a Vince, Paul y Triple H.
-No se preocupe, Detective. Arregle lo que tenga que arreglar.
-De hecho, no tiene que ver con la lucha libre -aclaró Triple H-, sino con su trabajo como agentes de INTERPOL.
-¡No me digas que siempre sí nos van a suspender! -suplicó Francisco.
-¡No, de ninguna manera! -contestó Vince-. Venimos a pedirles su ayuda.
-¿Y eso…?

Cuando Vince estaba a punto de contestar, apareció Ken. -¡Vaya vaya! -exclamó-. ¡Pero si es el viejo Vincent Kénnedy McMahon! (se dieron un abrazo) Bastante tiempo sin vernos.
-Chico, cómo has cambiado -contestó Vince-. Has sabido llevar muy bien el negocio de tu padre.
-Gracias, Vince… pero… ¿a qué debemos el honor de tu visita?
-En realidad, vengo a ver a los muchachos para pedirles ayuda en su calidad de agentes de INTERPOL.

Una vez que entre todos se presentaron (y, como era de esperarse, se llevaron un buen susto con Nash), el grupo se sentó en la sala, procedieron a escuchar lo que Vince y los demás tenían que decirles. -Bien, ahora sí. ¿Cuál es el motivo de su visita? -preguntó Francisco.
Paul Heyman tomó la palabra. -Lo que pasa es que… Brock Lésnar está desaparecido.
José Luis alzó la vista e hizo como si se desmayara. -¿Y para esto nos piden ayuda? ¿Por qué no lo reportaron a la policía como persona extraviada?
-Espérate, carnal -lo interrumpió Francisco-. Es cierto que estamos en una misión, pero no por eso vamos a abandonar a un compañero de profesión. Paul, ¿cuándo fue que desapareció?
-Hace unos días, después de ese eclipse solar tan extraño que pasó, ¿recuerdan?
Los Castillo intercambiaron miradas con el resto del grupo. -Ahora sí nos interesa -comentó José Luis.
-Necesitamos que nos cuenten exáctamente qué pasó, paso por paso y cosa por cosa -pidió Francisco.

Triple H inició el relato. -El día que ocurrió ese eclipse, estábamos preparando las cosas para presentarnos en el AT & T Park.
-Brock Lésnar y yo estábamos grabando un “promo”, cuando ocurrió el eclipse -agregó Paul Heyman-. En un momento dado, se fue la luz y, cuando echaron a andar la planta de emergencia, encontré a Brock tirado en el piso y doliéndose, como si le hubieran dado un golpe en el estómago. Y aunque no lo crean, yo ví… ¡YO VÍ! cómo le salía una especie de aura del cuerpo.
-Una especie de aura -repitió Francisco-. Paul, ¿recuerdas el color de esa áura?
-No he podido olvidarlo. Era un aura negra y violeta -mencionó Heyman.
-Mmmmhhh… creo que ya sabemos por dónde va esto -comentó Francisco-. ¿Recuerdas qué más pasó?
-Después de eso, Brock se levantó como si nada, y empezó a reírse como si estuviera poseído. Golpeó y atacó a todo aquel que se le pusiera enfrente. A un reportero lo mandó al hospital con el brazo fracturado después de aplicarle el “Kimura Lock”. Varios elementos de seguridad y compañeros luchadores quisieron detenerlo, pero Brock se deshizo de ellos más fácilmente de lo que le hubiera tomado. Cuando terminó de golpear gente, salió corriendo del lugar, atacando al que se le atravesara… y desde entonces no sabemos nada de él.

Francisco dió un soplido -Vaya historia tan increíble -dijo, al fin-. Cualquiera diría que es una “storyline”…
-…de no ser porque ya hemos visto casos anteriormente -completó José Luis.
-No tengo la menor duda: ese hombre ha sido invadido por poder psíquico -habló Nash-. Todos los “síntomas”, por llamarles de algún modo, coinciden.
-¿Poder… psíquico? -preguntó Triple H.
-¿General… les explicamos? -le preguntó Francisco a Guile.
-Tenemos que hacerlo. Pero primero, tienen que prometernos que no le dirán nada a nadie sobre lo que les contemos -condicionó Guile-. ¿De acuerdo?
-De acuerdo -contestaron Vince, Triple H y Paul Heyman a una voz.

Guile y los Castillo pusieron al tanto a Vince y compañía del plan de las siete lunas negras, de lo que era el poder psíquico y de lo que era Shadaloo y M. Bison. -¿Y ese tal Bison… es en verdad tan malo? -preguntó Vince McMahon.
-¿Qué si es malo…? ¡JAH! ¡Es tan malo como Mr. McMahon y el Triple H gran jefe de Evolution juntos! -contestó José Luis.
-Siempre ha buscado dominar el mundo… pero siempre ha fracasado -agregó Guile.
-Si les contáramos todas las cosas malas que ha hecho, no dormirían en AÑOS -terminó José Luis.

-Entonces es hora de buscar a su compañero -decidió Guile-. Iremos Charlie, el Detective y el Soldado. Charlie, necesitamos de tu habilidad para detectar a personas con poder psíquico.
-De acuerdo -aceptó Nash.
-Necesitamos que nos acompañen Triple H y Paul Heyman -anunció Francisco-. Heyman para que pueda razonar con Brock Lésnar, y Triple H para que nos ayude a contenerlo en caso necesario.
-Iré con ustedes -ofreció Vince McMahon.
Francisco se opuso. -No, Vince. Es mejor que te quedes. Aquí estarás a salvo… el mundo aún necesita a Mr. McMahon para que los entretenga.

Y así, el grupo formado por Guile, Nash, Triple H, Paul Heyman y los Castillo se puso a recorrer todo San Francisco en la Tahoe de José Luis. La búsqueda la empezaron desde el AT & T Park, lugar donde se le vió por última vez a Brock Lésnar. -¿Has logrado detectar algo de poder psíquico, compadre? -preguntó Francisco.
-No… Aún no -contestó Nash. Después de recorrer un tramo, la gema que Nash tenía en la frente brilló de forma muy tenue. -¡Esperen! -exclamó-. Acabo de detectar una señal, aunque es bastante débil.
-Lo mejor será seguir a pié -sugirió Guile.

Se bajaron de la SUV Tahoe y comenzaron a caminar. Nash los guiaba buscando el origen del poder psíquico que había sentido. -La señal… se siente cada vez más fuerte -informó.
-Solo será cuestión de tiempo para que lo encontremos -dijo Triple H.
Nada más terminó de decir eso, cuando vieron cómo una mesa pasaba volando de un lado a otro muy cerca de donde estaban. -Creo que ya lo encontramos -susurró Francisco.

(Lean la siguiente parte escuchando: “Next Big Thing”, de Jim Johnston)

De un restaurante cercano, salió un hombre blanco, rubio con corte militar, musculoso a más no poder, con una especie de daga tatuada en el pecho y una calavera con aspecto diabólico en la espalda. Estaba vestido con un short negro para peleador de MMA, así como guantes especiales y un par de botas para luchador profesional. Traía una expresión de furia en el rostro, y los iris se le habían desaparecido. -¡BROCK! -gritó Heyman.

-¡POLICÍA! ¡NO SE MUEVA!
Dos policías llegaron al lugar y le apuntaron a Lesnar con sus armas. Lesnar se limitó a sonreír y, a uno, lo golpeó en la cara, dejándolo noqueado; y al otro, lo agarró por la cintura y lo lanzó hacia arriba y hacia atrás. Guile y Nash se pusieron en guardia, pero Francisco se interpuso. -¡Esperen! -les dijo-, Podemos solucionar esto de otra manera. (se dirigió a Lésnar) -¡Brock…! Brock… Tranquilo…
-No vinimos a pelear -José Luis entró al quite-, venimos a ayudarte.
-Ustedes… No quieren pelear… ¡PERO YO SÍ QUIERO PELEAR! -exclamó Lésnar, quien corrió hacia ellos y los derribó con un doble lazo al cuello.
Guile y Nash quisieron golpearlo, pero Lésnar fue más rápido y también los derribó con un doble lazo al cuello. -¿Pero qué rayos le pasa? -preguntó Guile.
-Actúa de una forma completamente irracional -observó Nash, mientras se levantaba.
-Tal parece que se hubiera quedado atrapado en su “gímmick” -opinó Francisco.
-¿”Gímmick”…? -preguntaron Guile y Nash a una voz.
-O lo que es lo mismo: el personaje que interpreta un luchador arriba del cuadrilátero -definió Francisco.
-Entonces, si es así, preparémonos para lo peor -dijo José Luis, con tono pesimista-. A Lésnar le encanta lastimar gente y patear traseros.

Los Castillo volvieron a atacar a Lésnar, pero usando sus técnicas alternativas de karate y sambo… cosa que resultó insuficiente para detenerlo. -¡¡BROCK!! -gritó Heyman-. ¡¡DETENTE!! ¡¡NO ESTÁS EN LA ARENA!!
Lésnar miró hacia donde estaba Heyman. -¡TÚ YA NO ME DAS ÓRDENES! -le dijo.
Corrió con la intención de golpear a Heyman, pero Triple H se interpuso. -¡ALTO AHÍ! -exclamó-. ¡De verdad, no quiero lastimarte, pero tendré que hacerlo si no te detienes!
Lesnar decidió entonces atacar a Triple H, pero Triple H se le adelantó y lo impactó en el piso con un “spinebuster”. Lo levantó y empezó a golpearlo, le pateó el abdomen, haciendo que Lésnar se doblara, metió su cabeza entre sus piernas, como para aplicarle un “powerbomb” o un “martinete”, pero en vez de ello, lo agarró por los brazos, saltó y le estampó la cabeza en el piso. -¡Prueba el “pedigree”! -exclamó Triple H.

Sin embargo, el “pedigree” de Triple H fue totalmente inútil ante la versión poseída de Brock Lésnar, quien se levantó con su característica risa sádica, pateó a Triple H en la entrepierna (“foul”) y lo cargó sobre sus hombros, lo hizo girar y lo estampó contra el suelo con su “F5”, dejándolo noqueado. -¡¡JEFEEEE!! -gritaron los Castillo.
-¡¡YA ME TIENES HASTA LA MADRE, LÉSNAR!! -le gritó José Luis, quien quiso aplicarle una “spear”, pero no pudo mover ni un milímetro a Lésnar. -¡¿PERO QUÉ…?! -exclamó, contrariado. Lésnar lo tomó por la cintura y le aplicó un “súplex de pecho con pecho”, mandándolo a volar y aterrizando a un lado de un hombre que arreglaba su tráiler.
-¡YA BASTA DE JUEGOS! -gritó Guile.
-¡HORA DE PELEAR EN SERIO! -sentenció Nash.
-¡NADIE SE METE CON MI HERMANO Y SALE ILESO! -declaró Francisco.

Los tres corrieron hacia donde estaba Lesnar. -¡¡PUÑO DE HIERRO!!
-¡¡SONIC BOOM!!
-¡¡SONIC!!
Lésnar desvió con sendos manotazos los “sonic booms” de Guile y Nash, y saltó sin problema sobre el “puño de hierro” de Francisco. A Guile le aplicó otro súplex de pecho con pecho y a Nash lo mandó a volar con una variante de “súplex alemán”, cayendo los dos al lado del mismo hombre que seguía arreglando su tráiler. -Bien, bien, bien… ¿Acaso no me van a dejar trabajar este día? -preguntó el hombre al aire.

Este hombre era rubio, de cabello largo y tez blanca, bastante fornido, ojos azules y cara de pocos amigos. Llevaba una banda roja en la cabeza, así como una playera blanca con la figura de un yunque de color dorado, y pantalones deportivos color verde claro, y un par de ténis. -¡OYE TÚ! -le habló a Lésnar-, ¿QUIERES DEJARME TRABAJAR EN PAZ?
-¿Quién demonios eres tú? -preguntó Lésnar.
-Me llamo Álex -contestó-. ¡Y tú te vas a llamar “cadáver”, si sigues estorbando!
-¿Quieres pelear? -preguntó Lésnar-, ¡¡VAMOS A PELEAR!!

Álex y Lésnar iniciaron con una toma de réferi, en donde las fuerzas estaban igualadas. Álex decidió tomar ventaja y asestó un cabezazo a Lésnar que lo dejó aturdido por un momento, y siguió con una serie de “machetazos al pecho” y un golpe de Karate. Saltó y conectó unas patadas de canguro que tiraron a Lésnar. Éste se recuperó y contraatacó con una serie de golpes y lo terminó con un rodillazo al abdómen. Lo volteó y le aplicó un súplex alemán. -Bienvenido a la ciudad del súplex… ¡PERRA! -exclamó Lésnar.

Álex se levantó -¿Ah sí? -preguntó, sarcásticamente. Corrió y conectó un hombrazo a Lésnar, seguido de otro “machetazo al pecho” y se desquitó del súplex alemán, saltó y le cayó con “lanza zacatecana”. Lo levantó. -¡¡HYPER BOMB!! -gritó, mientras colocaba a Lésnar en posición para “powerbomb”, pero se aventó una rodada hacia el frente, impactando la espalda de Lésnar en el suelo. -Ahora… ¿quién es LA PERRA?

Se acercó a Lésnar, que aparentemente estaba inconsciente… pero aprovechó el descuido de Álex para agarrarle el brazo derecho y aplicarle el “Kimura Lock” -¡¡¡AAAAAAAAARRRRRRRRGGGHH…!!!
-¡¡CRUZ ROCKERA!!
El ataque de José Luis golpeó a Lesnar, quien de inmediato soltó a Álex. José Luis corrió hacia Álex. -¿Estás bien? -le preguntó.
-Sí, estoy bien.
Francisco, Guile y Nash se unieron al grupo. -Sólo tenemos una oportunidad para terminar con esto -anunció Francisco.
-No necesitaba decirlo, detective -dijo Guile-. ¡HAGÁMOSLO!.

Guile y Nash corrieron hacia Brock Lésnar. -¡¡FLASH KICK!!
La patada de Guile lo levantó del piso. -¡¡MOONSAULT SLASH!!
La patada de Nash lo estampó en el piso. Cuando se recuperaba, los Castillo lo golpearon con su combinación de “spear” y “lazo al cuello”. Una vez en el suelo, los Castillo sujetaron de los brazos impidiendo que se levantara. -¡COMPADRE…! ¡¡AHORA!! -gritó Francisco. La gema de Nash brilló, y él se acercó a Lésnar, para absorberle el poder psíquico, pero… Lésnar logró zafarse de la opresión que ejercían los Castillo, los cargó a los dos y les aplicó un F5 doble.
-¡¡YA BASTA!! -gritó Álex. Corrió hacia Lésnar y le dió un rodillazo, levantándolo y azotándolo contra el piso con la misma rodilla. Después le dió una serie de golpes en el rostro y lo levantó -¡¡¡AHORA, PARA EL FINAL!!! -gritó y le aplicó a Lesnar una “powerbomb”, seguido de una rodada al frente, haciendo que Lesnar quedara suspendido de los brazos en forma de crucifijo. Álex saltó muy alto y giró en el aire para aterrizar “de cara”. -¡¡¡NO PUEDES ESCAPAR!!! -gritó mientras descendía a gran velocidad e impactó la cabeza de Lésnar en el pavimento.

Guile aprovechó para acercarse y sostenerlo. -¡¡CHARLIE!! -gritó.
Los Castillo terminaron de recuperarse y ayudaron a Guile a agarrar a Lésnar. Nash se acercó, tomó a Lésnar por el cráneo y empezó a absorberle el poder psíquico. -¡Déjenlo! ¡Ya puedo controlarlo yo solo! -pidió-. Guile y los Castillo soltaron a Lésnar, quien todavía opuso algo de resistencia; pero Nash logró detenerlo tomándolo con las dos manos. -¡Todavía no termino contigo! -le dijo.
Después de un rato, Lésnar cayó inconsciente, y Nash se quedó de rodillas un rato. -¿Estás bien? -le preguntó Guile.
-Sí… gracias. Esta es la cantidad más grande de poder psíquico que he absorbido desde que adquirí esta habilidad. -informó Nash. Lésnar empezó a recuperar el sentido. Los Castillo y Álex se pusieron en guardia. -No se preocupen. Ya no tiene poder psíquico -les dijo Nash.

-¡¡BROOOCK!! -se oyó el grito de Heyman. Se arrodilló a un lado de Lésnar. -¡¡BROCK!! ¿Estás bien?
-Aaaagh… sí… creo que sí… -contestó Lésnar.
Triple H también se acercó. -Vaya susto que nos metiste, muchacho.

Lésnar terminó de reaccionar. -¿Eh…? ¿Qué…? ¿En dónde estoy? -preguntó-. ¡¿Y QUÉ RAYOS HAGO TODAVÍA VESTIDO COMO SI FUERA A LUCHAR?!
-Es una historia muy larga, amigo -respondió Heyman.
-Interesante -observó Francisco-. Éste es el primer caso de una persona que se recupera del poder psíquico que no recuerda lo que hizo.
-Lo mejor será llevarlo a un hospital, ¿no creen? -opinó José Luis.
-Por el momento, hay que dejar esto en secreto -contestó Triple H-. ¿Algún lugar donde lo podamos llevar?
-Podríamos llevarlo a la Mansión de Ken -opinó Nash-. Ahí tienen todo, o casi todo, para tratarlo.
-Hagámoslo. No tenemos mucho tiempo qué perder -ordenó Guile.

Y mientras Guile, Nash y los Castillo ayudaban a entrar a Lésnar a la Tahoe, Triple H se quedó platicando con Álex. -Me gustó tu desempeño en esta pelea, chico… ¿cómo dices que te llamas?
-Álex, señor…
-Paul Lavesque, mejor conocido como Triple H (le dió la mano a Álex), actual vicepresidente de talento deportivo de la WWE (sacó una tarjeta de presentación y se la dió a Álex). Aquí tienes mi número. Cuando quieras, llámame y te daré un “try-out”.
-Gracias, señor Lavesque -contestó Álex, mientras se guardaba la tarjeta en un bolsillo del pantalón-, pero yo ya tengo contrato con otra empresa.
-¿Se puede saber cuál empresa?
-CWA.
-¿CWA…? ¿la Caribbean Wrestling Association de Puerto Rico?
-No, la CAPCOM Wrestling Alliance de Japón.
-¡Ahora entiendo todo! ¡De ahí han surgido grandes talentos, como los dos que te ayudaron a combatir a Lésnar! De cualquier forma, conserva mi tarjeta y llámame cuando quieras. En WWE siempre tendremos un lugar reservado para tí.
-Gracias, señor Lavesque.

Mientras la Tahoe se alejaba del lugar, Álex regresaba para seguir arreglando su tráiler. -¡Vaya gente tan rara! -pensó-. ¡Y dicen que el mundo de la lucha libre es extraño! (¡BROOOM!) ¡Perfecto! ¡Esta cosa ya quedó!.
Se subió a su tráiler y siguió su camino. -No sé por qué pero… algo me dice que no será la última vez que los vea.

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