Fanfics

SFV: Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 47: Unos, se van…

Cayó la noche. Shibasaki fue de cuarto en cuarto a anunciar a los invitados que la cena ya estaba lista. En cuanto todos se reunieron en el pasillo, Shibasaki los llevó al mismo salón de fiestas donde había sido la reunión de Karin con los hombres de negocios el día del ataque. -Pueden pasar, damas y caballeros -anunció-. Cada quien puede tomar lo que quiera.

En el centro del salón, había una gran mesa con toda clase de viandas: carne, pollo, pescado, pasta, pizza, ensaladas, langosta, frutas, cerdo, pasteles, donas… lo suficiente como para alimentar a un ejército. Los Castillo no daban crédito a lo que veían. -¡Oh, por Dios…! -susurró José Luis. Todos agarraron un plato y se sirvieron lo que iban a comer. Los Castillo fueron los últimos en servirse, pero no por gentileza, sino para atascarse de comida sin remordimientos de haber dejado a alguien con las ganas. -¿No crees que nos mandamos, carnal? -preguntó José Luis.
-Para nada… ¡ATÁSCATE, AHORA QUE HAY! -respondió Francisco.

Alrededor de la mesa grande, estaban dispuestas mesas cuadradas con cuatro sillas. En una se sentaron Ryu, Ken y Chun-Li. En otra, Guile, Cammy y Nash. Y en otra, Ángel, Francisco y José Luis. Éste último revisaba con insistencia la langosta que se había servido -¿Qué tanto le rascas a esa langosta, mi hermano? -protestó Francisco-. ¡Ya me traes mareado!
-Es que… no sé… parece langosta, pero a ver si no nos salen conque es camarón -contestó José Luis.
-Pues pruébalo. Y checa bien… ¡No te vayan a dar camarón por langosta! -sugirió Francisco.

Cammy, Nash y Guile comían y platicaban animadamente. -Nunca había probado algo tan sabroso -comentó Guile-.
-Ni yo. Creo que me serviré otro plato -decidió Nash. Le habló a Cammy. -Mi amor, ¿quieres que te traiga algo más?
-Una pierna de pollo estaría bien, Charlie -pidió Cammy.
Nash fue a la mesa de la comida y se quiso servir dos piernas de pollo, pero cuando quiso tomar la segunda… -¡¡ESA PIERNA DE POLLO ES MÍA!! -gritó un hombre gordo y de tipo africano, peinado con un mohawk y vestido como punk, con cadenas amarradas a los brazos, al tiempo de que clavaba un tenedor en una pierna de pollo.
Nash volteó y miró con desdén al punk gordo. -¡Perdón…! ¡No sabía que esa pierna tenía tu nombre! -contestó, con sarcasmo.
-¡¡¡AAAAAAAHHHH…!!! ¡YA VEO QUE QUIERES PELEA, POLLITO!
-No voy a perder mi tiempo peleando contigo, cerdo idiota.
-¡¡¿A QUIÉN LE DIJISTE “CERDO IDIOTA”?!!
Guile y los Castillo se pusieron de pié. -¡Un momento, amigo! -exclamó Guile-. ¡Deja de estar molestándonos por comida!
-¡Así es, mantecoso! -se unió Francisco-. ¡Agarra tu estúpida pierna de pollo y déjanos en paz!
-¡¡BIRDIE!! -se oyó la voz de Karin-. ¡No estés molestando a mis invitados!
-¡¿BIRDIE?! -exclamaron Cammy, Chun-Li y los Castillo al mismo tiempo.
-¿Lo conocen? -preguntó Guile.
-Yo sí lo conozco -contestó Cammy-. Es un famoso pandillero que le dió muchos problemas a la policía en Londres.
-Y también fue agente de Shadaloo -agregó Chun-Li.
-¡OYE, OYE! ¡Yo ya no pertenezco a Shadaloo! ¡No me recuerden eso! -protestó Birdie.
-¡Es cierto! ¡Y también fue luchador profesional! -añadió Francisco.
-¡Y fue pareja de Titanic Tim en la CWA! -observó José Luis-. Pero… ya tenía como treinta kilos que no lo veíamos.
-¡Oye sí…! ¿Birdie, qué te “panzó”?
-¡Ya basta! -ordenó Karin-. Birdie, vete a tu lugar, ahí tienes tu comida y deja a mis invitados en paz.
-Está bien, señorita Kánzuki -dijo Birdie, resignado. Y se sentó en otra mesa donde había una gran bandeja con piezas de pollo.
-Perdonen a Birdie, por favor -habló Karin a los demás-. A veces es un poco impulsivo con la comida.
-¿Un poco? -preguntó José Luis-. Si fuera muy impulsivo, estará todavía más gordo de lo que está.
-¡¡¡UOOOOOOOOOOOOH JO JO JO JO JO JO JOOOO… UOOOOOOOOOOOOH JO JO JO JO JO JO JOOOO…!!! -rió Karin con el chiste de José Luis.
¡DEMONTRES! ¡Y A MÍ, QUE SE ME OCURRE VENIR SIN CALCETINES! -pensó Francisco, viéndose los piés y rascándose el oído derecho con el índice.

Mientras Nash regresaba a la mesa y le daba a Cammy su pierna de pollo; Ryu, Ken y Chun-Li comentaban lo que había pasado. -Así que ese es Birdie… -comentó Ken-. ¿Cómo es posible que se haya descuidado tanto?
-Lo mismo me pregunto, Ken -habló Chun-Li.
Ryu comía con normalidad, pero se veía pensativo. -¿Qué te pasa, viejo amigo? -le preguntó Ken-. Estás mas callado que de costumbre.
-Ken, no me lo tomes a mal, pero esta será la única noche que pase aquí con ustedes -informó Ryu.
-¿Por qué? -preguntó Chun-Li, alarmada.
-Necesito encontrar la forma de controlar el Satsui No Hado de una buena vez y para siempre -contestó Ryu-, y sólo una persona me puede ayudar.
-¡Ah, ya sé! -exclamó Ken, con una sonrisa-. Vas a buscar a Gouken-sensei, ¿verdad?
-Así es. Estoy seguro que Gouken-sensei sabe la forma de controlar el Satsui No Hado… o de, por lo menos, usarlo para beneficio de los demás… y debo ir solo.
-Pero vas a regresar con nosotros…
-Claro que sí, mi gran amigo… pero regresaré sólo hasta que haya dominado el Satsu.
-Está bien, Ryu -habló Chun-Li-, pero debes decírselo a los demás cuanto antes.
-Se los diré en cuanto terminemos de cenar -anunció Ryu.

-Buenas noches a todos -saludó Jin, quien acababa de entrar al comedor improvisado.
-¡Oyasuminasai, Jin! -saludó Karin-. Sírvete algo de comer.
-Ya cené, domo arigato -agradeció Jin. De inmediato se percató de la presencia de Ryu. -¡Ryu! ¡Eres justo a quien buscaba!
-¿Necesitas algo, Jin? -preguntó Ryu.
-Necesito que me ayudes, por favor… tiene que ver con mi… herencia.
-Bueno… Ryu no es abogado -señaló Ken.
-No hablo de ese tipo de herencia, sino de “herencia genética”, Ken -aclaró Jin.
-¡No me digas que se trata de…! -intentó decir Ryu.
-Sí… mi “gen diabólico” se volvió a manifestar…

-¡¡¡PTPFFFFFFF…!!!
En cuanto oyó las palabras “gen diabólico”, Francisco escupió el sorbo de agua que acababa de tomar. -¿Dijiste… gen diabólico? -preguntó, con un tono temeroso.
-Sí… gen diabólico. El gen diabólico es una anomalía sobrenatural… una anomalía genética sobrenatural aislada en las personas de la línea de sangre Mishima y es utilizado principalmente por aquellos relativos de mi padre, Kazuya Mishima… incluyéndolo a él mismo -explicó-. Este gen permite que una persona tenga una relación de tipo parásito/anfitrión con un espíritu maligno conocido como Dévil…
-¿Dévil…? -volvió a preguntar Francisco-. ¿Y… por “Dévil”… hablas… de Satanás… del Chamuco… del “Patas de Cabra”… del mismísimo  Lucifer… del Ángel Caido?
-El mismo -afirmó Jin.
Francisco tragó saliva y se sentó con una expresión de terror y de trauma en el rostro.

-¿Y cuándo se te manifestó tu “gen diabólico”? -preguntó Ryu.
-Hace una semana, cuando hubo noticias de un extraño eclipse solar -contestó Jin.
-El día del ataque de la Luna Negra -dijo Chun-Li…
-También ese día se despertó el Satsui No Hado -informó Ryu.
-Y cuando Brock Lésnar quedó poseído por el poder psíquico -agregó José Luis.
Ryu tomó la decisión. -Afortunadamente, conozco a una persona que puede ayudarnos.
-¿Quién? -preguntó Jin.
-Gouken, mi maestro.
-Pero tu problema es diferente al mío -reclamó Jin.
-No del todo -rebatió Ryu-. Tu gen maligno es muy parecido al Satsui No Hado que poseo.
-Y quieres suprimirlo…
-O por lo menos, encontrar la forma para usarlo en beneficio de los demás.
-Y… ¿se podrá hacer eso con el gen diabólico?
-Sólo hay una forma de averiguarlo: mañana mismo iré a donde vive mi maestro, en las montañas. Acompáñame, por favor.
-¡¡¿QUÉEEEEEEEE?!! -exclamaron los Castillo al unísono.
-Oye oye oye… estamos en medio de un problema, ¿y tú nos abandonas, Ryu-sensei? -reclamó Francisco.
-Solo será temporal, Watashi no youjin -contestó Ryu-. En cuando tenga la solución al Satsui No Hado, volveré con ustedes.
-Te acompañaré, Ryu -decidió Jin-. Mañana vendré por tí en mi helicóptero.
-Olvida el helicóptero, Jin. El lugar donde Gouken-sensei tiene su dojo, sólo se puede llegar caminando.
-Entiendo. Forma parte del entrenamiento, ¿verdad?
-Exactamente.
-Bien, Hoshi -habló Guile-, creo que hablo en nombre de los demás al desearte buena suerte en tu viaje.
-Domo arigato, Guile -agradeció Ryu.

Y llegó la hora de dormir. Cammy, Chun-Li y Ángel ya estaban en su habitación. Chun-Li estaba triste por la partida de Ryu. -No estés triste, amiga -la consolaba Cammy.
-No tengo mucho tiempo de conocerlo, pero se ve que cumple sus promesas -declaró Ángel-, y si te prometío que iba a regresar, va a regresar, no lo dudes.
-Gracias, chicas… pero sus consejos no me ayudan -admitió Chun-Li.
-De verdad, lo quieres -preguntó Ángel-.
-Sí, es un gran hombre… y justo cuando pensé que podría convivir más con él…

Karin entró en la habitación -¿Se les ofrece algo, chicas?
-Estamos bién, gracias -respondió Ángel.
Karin se fijó en la tristeza de Chun-Li. -¿Qué tiene, Chun-Li-sama?
-Digamos que… es un problema de amores -contestó Ángel
-¡Ángel, no seas indiscreta! -la regaño Cammy.
-¡¡¡UOOOOOOOOOOOOH JO JO JO JO JO JO JOOOO…!!! -rió Karin.
-No le veo lo gracioso -espeto Cammy.
-No lo hice por ofender, gomenasai -se disculpó Karin. Le habló a Chun-Li. -Es por Ryu-sama, ¿verdad?
-¿Cómo lo supiste?
-¡¡¡UOOOOOOOOOOOOH JO JO JO JO JO JO JOOOO…!!! ¡Eso se nota a kilómetros de distancia, Chun-Li-sama! -contestó Karin-, pero no se preocupe… tengo la solución para su tristeza.
En seguida, tomó una almohada de un montón que había en una mesita en una esquina del cuarto y le dió un soberano almohadazo a Chun-Li. -¡¡¡OYE!!! -reclamaron Cammy y Ángel.
-¡¡PELEA DE ALMOHADAAAAAAS!! -gritó Karin, al tiempo que la emprendía contra Cammy y Ángel.
Las dos corrieron hacia el montón de almohadas, tomaron una cada una y contestaron las agresiones de Karin. Chun-Li también tomó una almohada y se unió a la fiesta. Ya que tenían sometida a Karin, Ángel decidió “traicionar” a Cammy, y al grito de “¡TÚ TAMBIÉN!” le dió un almohadazo, convirtiéndose eso en una “batalla campal de cuatro esquinas y todos contra todos”.

-¿Pero qué rayos estará pasando? -se preguntó Ken, en su habitación-. Ryu, ¿oyes algo?
Ryu le contestó con un sonoro ronquido: -ZZZZZZZZZZZZZZZZZ…
-Vaya, admiro tu capacidad de quedarte como piedra, amigo -suspiró Ken-. Iré a ver que pasa
Ryu contestó con otro ronquido. Ken se guió con el oído y llegó al cuarto de las chicas -¿Pero qué…? -quiso preguntar, pero fue callado con un almohadazo. -Aaaaaahhh… conque era eso… -declaró. Tomó otra almohada y se unió a la refriega.

Los Castillo estaban en su cuarto. Francisco leía una novela de Sherlock Holmes y José Luis se la pasaba viendo videos de YouTube. -¡Pero qué escandalito se traen las chicas! -se quejó José Luis.
-Iré a ver que pasa -decidió Francisco. Salió de la habitación y llegó a la de las chicas. -¿Se puede saber qué chin…?

¡FWAK!

Una almohada arrojada por alguien le impidió terminar la pregunta. Por la fuerza del impacto, se fue de espaldas y la almohada se le quedó pegada a la cara. Se sentó en el piso, y se quitó la almohada, mostrando el rostro cubierto de plumas. -¡COUGHJAAAAGH! -tosió y escupió varias plumas en el proceso. Agarró la almohada y se puso de pié. -Conque ésas tenemos, ¿eh? -dijo, blandiendo la almohada y con una sonrisa siniestra en el rostro.
-Espera, espera -intentó calmarlo Chun-Li-. Una vez me dijiste que no le pegabas a las mujeres…
-Sí… yo no le pego a las mujeres… pero nunca dije nada sobre peleas de almohadas.
Y dicho esto, se unió a la batalla.
José Luis hizo acto de presencia -¡CARNAL! ¡TENGO QUINCE MIN…!
-¡¡¡CÁLLESEEEEE!!! -exclamó Francisco mientras le daba un almohadazo.
-¡CONQUE SÍ! ¿EH? -exclamó José Luis, tomando su almohada y también uniéndose al concierto de almohadazos.

-¡Pero qué escándalo tienen allá afuera! -exclamó Nash.
-¿Qué estará pasando? -preguntó Guile.
Los dos fueron a la habitación de las chicas. -¿Qué rayos…? -quiso preguntar Nash, y también lo callaron con un almohadazo.
Nash se quitó los lentes, los guardó en la bolsa de su pijama, tomó su almohada y le entró a los almohadazos.
Guile no daba crédito a lo que veía. -¡CHARLIE…! ¡POR FAVOR…!
Nash se teletransportó justo atrás de Guile y le atizó tremendo almohadazo en la cabeza. -¡NUNCA SE ATACA POR LA ESPALDA, COBARDE! -exclamó, y también tomo una almohada y se unió al festival del almohadazo.

Tras media hora de pelea de almohadas, (que incluyó un pequeño enfrentamiento de parejas mixtas entre Cammy y Nash contra Ángel y José Luis, una “montoneada” contra el último; y la tan anhelada venganza de Francisco al evitar que Karin se riera a punta de almohadazos), la habitación quedó cubierta de plumas, las almohadas acabaron todas despanzurradas y nuestros amigos acabaron cansados, en el piso y riéndose. -No… lo puedo… creer -decía Francisco, entre risas-. ¡NO LO PUEDO CREER!
-¿Qué no puedes creer, Púnisher? -preguntó Nash, quien abrazaba a Cammy mientras los dos estaban recargados en una pared.
-No puedo creer que, a nuestra edad, nos estemos comportando como… adolescentes -contestó Francisco-. Se supone que todos ya rebasamos los veinte años… y por si fuera poco, esto fue una auténtica pijamada.
-Tranquilo, hermano -le respondió José Luis, entretenido haciendo “angelitos” con las plumas moviendo brazos y piernas-. Hay que darnos ese gusto de vez en cuando.
-Pues sí, pero… el caso es que todos perdimos la seriedad… ¡Hasta el general, que es el más serio de todos! -observó Francisco.
-Eso es porque Hoshi no está aquí -aclaró Guile-. ¿No lo habremos despertado?
-Despreocúpate, cabeza de escoba -contestó Ken-. Una vez dormido, no hay poder humano que despierte a Ryu.
-¡¡¡UOOOOOOOOOOOOH JO JO JO JO JO JO JOOOO…!!! ¿De verdad, nada lo despierta? -preguntó Karin.
-Ni siquiera tu risa, Karin.
Francisco y José Luis se vieron a la cara. -¡¡¡TURN DOWN FOR WHAT!!! ¡¡¡¡OOOOOOOOOOOH…!!!! -gritaron.

En eso, apareció Ryu, con cara de sueño. -Vaya, creo que se la están pasando bien -comentó-. Disfrútenlo -sugirió y se marchó.
El grupo miró atónito cómo Ryu se alejaba. -Pásenme una almohada -pidió Guile.
-Imposible, Señor… ¡SE NOS ACABARON LAS MUNICIONES! -informó José Luis.
-Traigamos unas almohadas de nuestras habitaciones y démoselas a las chicas -sugirió Nash.
Ken salió y regresó con tres almohadas. -A propósito, ¿por qué y para qué empezó esta guerra de almohadas? -preguntó.
-Fue para alegrar a Chun-Li-sama -contestó Karin.
-Y lo lograste, Karin.
-Muy buena idea -consintió Francisco-. Y fue bueno que tuvieramos este momento de risas… solo Dios sabe si volveremos a tener otro…

A la mañana siguiente, y después de tomar un breve, pero sustancioso desayuno, Ryu se despidió de todos y, junto con Jin, tomó camino rumbo al dojo de Gouken. -Adiós, Ryu… cuídate mucho -susurró Chun-Li, mientras veía a Ryu y a Jin alejarse. Y cuando se fue, los demás regresaron a desayunar.

Anuncios

Un comentario sobre “SFV: Una sombra cae… el fanfic.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s