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SFV: Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 49: El Poder de la Nada.

Después de casi un día de viaje a pié, Ryu y Jin al fin llegaron al dojo de Gouken. Era una casa de un solo piso y un solo cuarto, con el típico techo de las casas de Japón. Afuera había un monolito de piedra, un monumento fúnebre con la inscripción “Goutetsu” escrita sobre ella, en una de las caras laterales. Afuera, estaba arrodillado y tomando té un hombre ya anciano, pero con buena constitución física, casi calvo, pero con una larga trenza de cabello blanco sujeta con una cuenta de rosario, con una gran barba blanca y una cicatriz en forma de X en la sien izquierda. Usaba un gi de una sola manga de color gris y unos pantalones de karate blancos, un cordón grueso a manera de cinturón y otros dos cordones en cada muslo. -Gouken-sensei -lo saludó Ryu, haciendo una reverencia.
-Hai, Ryu -contestó Gouken-. Hace tiempo que no venías a verme. ¿Qué te trae por aquí?
-Gouken-sensei, le presento a…
-Jin Kazama, lo conozco -se le adelantó Gouken-. Un exponente del karate estilo Mishima, como su padre y su abuelo.
-Mucho gusto, Gouken-sama -agradeció Jin la deferencia.

Gouken se terminó su té y se levantó. -Hay algo que los preocupa, ¿verdad? -preguntó a los dos.
-Sí, Gouken-sensei -contestó Ryu, y le contó todo lo referente al despertar del “Satsui No Hado” el día del eclipse provocado por la luna negra.
-Ya veo -dijo Gouken, acicalándose la barba-. Fuiste casi consumido por el Satsui No Hado.
-Así fue, Gouken-sensei… y necesito encontrar la forma de evitarlo… o de, por lo menos, usarlo en beneficio de los demás.
-Ooooh… Nunca se me hubiera ocurrido usar el “Satsui no Hado” como arma benéfica -admitió Gouken. Comenzó a caminar de un lado a otro. -Siendo sinceros, eso mismo pensó Goutetsu-sensei -declaró. En eso, reparó en la presencia de Jin. -Y tú, Jin Kazama, me imagino que vienes por lo mismo… pero en tu caso es el llamado “gen diabólico”, ¿cierto?
-Cierto, Gouken-sama -contestó Jin, y le contó todo lo relacionado con el despertar del “gen diabólico” el día del eclipse.
-Ajáaa… Dos nombres distintos, pero que, en escencia, son lo mismo: pura, total y absoluta maldad -dijo Gouken, acicalándose otra vez la barba.
-Gouken-sensei, ¿tenemos remedio? -preguntó Ryu, temeroso.
-Afortunadamente… sí -contestó Gouken-. Acompáñenme adentro, por favor.

Gouken, Ryu y Jin entraron al dojo. Gouken se dirigió a una especie de librero, pero en lugar de tener libros, tenía pergaminos enrollados. Gouken desenrollaba pergaminos y los enrollaba de nuevo, hasta que encontró uno en especial. -Ajá, aquí está -anunció.
-¿De qué se trata, Gouken-sama? -preguntó Jin.
Gouken llevó el pergamino a una mesa de patas cortas. Ahí lo desenrolló, lo acomodó e indicó a Ryu y a Jin que se sentaran. -Miren -explicó-, Goutetsu-sensei desarrolló una técnica para contrarrestar el “Satsui no Hado”. Él lo llamó “Mu no Ken”, o “El Poder de la Nada”.
-¿El Poder… de la Nada? -preguntaron Jin y Ryu al mismo tiempo.
-El Poder de la Nada -repitió Gouken-. Es un estado de conciencia que trasciende la perspectiva ordinaria, nacido a través del refinamiento espiritual y mental. Teniendo rasgos comunes con los estados del ser dentro del budismo, las artes marciales, y la perfección spritual, es el poder de actuar sin estar conectado a las emociones y el pensamiento, libre de miedo, ira, orgullo y el ego, al basarse en el contenido del corazón de uno mismo intuitivamente sin obstáculos ni dudas, y para ser conscientes del mundo y conocer el lugar de uno y significado dentro de su inmensidad, a fluir con toda la creación sin la necesidad de preocupación, ni de deseo, ni de duda.
-Entonces… es el extremo opuesto del “Satsui no Hado” -dijo Ryu.
-Exáctamente -aplaudió Gouken-. Como tal, sólo puede ser usado por una persona de mente pura, pacífica, compasiva y piadosa. Esa persona debe de haber abrazado el aspecto pacífico y espiritual de este arte en toda su extensión. Y al igual que el “Satsui no Hado”, hace a una persona increíblemente poderosa, le garantiza invulnerabilidad a cierto tipo de ataques, y además, puede sellar cualquier poder maligno que exista.
-¿Poder maligno…? ¿Como el… poder psíquico? -preguntó Ryu.
-¿Y el gen diabólico? -agregó Jin.
-Sí. Como el poder psíquico -contestó Gouken-. Del gen diabólico, no estoy seguro, pero podríamos intentarlo.
-Gouken-sama -intervino Jin-, ¿qué se necesita para llegar al “Poder de la Nada”?
-Se necesita no solo entrenar el cuerpo -contestó Gouken-, sino también el espíritu y la mente. Tienen que aprender a “vaciar” la mente.
-¿Vaciar… la mente? -preguntaron Ryu y Jin, extrañados.
-Vamos, no es tan terrible como suena -contestó Gouken-. Consiste en liberar a la mente de cualquier pensamiento negativo. Una vez liberada la mente, ya no tendremos ninguna emoción negativa como la ira, el odio, la venganza…
-¿Y cuánto tiempo tardaremos en aprender eso, Gouken-sensei?
-Oh, eso depende del individuo, Ryu.
-Disculpe, Gouken-sama… ¿Usted cuánto tiempo tardó en aprenderlo?
-Joven Jin, yo tardé… aproximádamente… tres años.
-¡¡¡¿TRES AÑOS?!!! -exclamaron Ryu y Jin.
-¡GOUKEN-SENSEI! ¡¡NO TENEMOS TANTO TIEMPO!! -exclamó Ryu.
-¡¡EL MUNDO CORRE PELIGRO!! -agregó Jin.
-Si quieren aprender a usar “El Poder de la Nada” en poco tiempo, deben empezar su entrenamiento AHORA -anunció Gouken-. ¿Entendido?
-Sí, Gouken-sensei -contestaron Ryu y Jin al mismo tiempo.
-Comencemos…

Los tres salieron del Dojo. -Bien. Lo primero que tienen que hacer es… meditar -indicó Gouken-. Meditar lo más profundo, de tal manera que nada los estorbe ni los moleste… ¡NI SIQUIERA ESTOS MALDITOS MOSQUITOS! -exclamó dando una palmada al aire y matando dos mosquitos en el proceso.
Ryu y Jin se sentaron en posición de flor de loto, y empezaron a meditar, intentando vaciar su mente. Un mosquito se paró en el brazo de Ryu, pero este lo mató de un manotazo. En respuesta, Gouken le dió un buen golpe con una espada de bambú. -¡OUCH!
-Sin distraerse, Ryu.
Jin comenzó a sentir molestias en la nariz y estornudó. Gouken también lo golpeó con la espada -¡AUGH!
-Nada de distracciones, Jin.

Y así se la pasaron toda la tarde, Ryu y Jin distrayéndose, y Gouken dándoles de golpes con la espada de bambú. -¡No puede ser! -explotó Gouken-. ¡No es posible que sean tan distraídos!
-Gomenasai, Gouken-sensei -se disculparon Ryu y Jin.
-Tal vez, lo que necesiten es aprender yoga, mi viejo amigo Gouken -dijo Dhalsim, que se había aparecido entre ellos, flotando en posición de “flor de loto”.
-¡Dhalsim-sensei! -exclamó Ryu-. ¿Cómo sabía que…?
-Supuse que buscarías a Gouken para que te ayudara con tu problema, y no me equivoque -contestó Dhalsim.
Jin se levantó y se acercó a Dhalsim. -Usted es Dhalsim, el famoso maestro de yoga. He oído hablar mucho de usted.
-Es un honor para mí, Jin -contestó Dhalsim.
-¿Pero cómo supo que…?
-Sé leer la mente, mi amigo. Una de las habilidades que da el yoga.
Gouken intervino, -¿De verdad crees que este par de cabezas huecas puedan aprender a vaciar la mente a través del yoga, Dhalsim?
-He enseñado a gente peor que ellos con resultados positivos, Gouken -informó Dhalsim.

Residencia Kánzuki.
Habitaciones para huéspedes.
Tokio, Japón.

Francisco caminaba por el pasillo del dormitorio para huéspedes, aún triste por la plática que habían tenido sobre las familias. Al pasar por el cuarto de las chicas, reparó en la presencia de un criado que recogía las plumas desperdigadas por la pelea de almohadas ocurrida la noche anterior. -¿Qué está haciendo, señor? -preguntó.
-Estoy poniendo en orden esta habitación, Francisco-san.
-Permítame ayudarlo, buen hombre -se ofreció Francisco.
-¡De ninguna manera, Francisco-san! ¡Usted es un huesped de Karin-sama y no debe hacer trabajos de criado! -contestó el criado, alarmado!
-¿Y si a mí se me pega la regalada gana hacer trabajos de “criado”, alguien me lo va a impedir? A ver… traiga esa escoba para acá.

Y entre los dos, recogieron todas las plumas. -¿Qué hacemos con estas plumas? -preguntó Francisco.
-Echarlas a la basura -contestó el criado.
Francisco observó las fundas de las almohadas. -Tengo una idea mejor.
Tomó una funda, la volvió a llenar con plumas y la amarró con un nudo. -Nunca se me hubiera ocurrido -dijo el criado.
-Bueno, ahora es cuestion de que desaten el nudo y le pasen la máquina de coser y listo.

Aparecieron los demás junto con Karin. Ante la partida de Ryu, tenía que haber una redistribución de las habitaciones. -Lo correcto es que Guile-sama y Ken-san pasen la noche con sus familias -dijo Karin-. Ken-san puede seguir ocupando su habitación original, mientras que a Guile-san y a su familia los moveremos a otra habitación.
-¡Huy, compadre! Te vas a quedar solo -notó Francisco.
-No te preocupes, no es tan importante… y a propósito, ¿tú qué haces aquí?
-Estaba rellenando estas almohadas -contestó, levantando una de las almohadas arregladas-. Solo es cosa de afinar detalles y ya.
-¡Vaya! ¡Es usted muy ingenioso, Francisco-san! -aplaudió Karin.
-Es lo que, en mi país, le llamamos “ingeniería mexicana”: resolver problemas con soluciones sacadas de la manga -informó José Luis.
Todos rieron, sobresaliendo la risa de Karin -¡¡¡UOOOOOOOOOOOOH JO JO JO JO JO JO JOOOO…!!!
-¿Y por qué te pusiste a hacer eso? -le preguntó José Luis.
-Pues, porque, como decía mamá: “Cuando estés triste, ponte a hacer algo de provecho y se te quita la tristeza”.
Apareció Shibazaki. -Kánzuki-sama. Los ninjas que contrató la buscan. Están en el recibidor.
-Vamos…

El grupo se dirigió al recibidor, donde estaban Kasumi, Ayane, Hayate y Hayabusa. -¿Qué noticias tienen? -preguntó Karin.
-Kánzuki-sama -habló Kasumi-, tenemos información de que un portaaviones está en un muelle clandestino cerca de estas montañas.
-¿Un… portaaviones? -preguntó Nash.
-¿Están pensando lo mismo que yo? -preguntó Guile.
-Creo que sí, señor: El Black Noah -contestó José Luis.
-El portaaviones de Rúgal Bernstein -agregó Ángel.
-¿Y qué demonios hace ese portaaviones aquí? -preguntó Cammy.
-Llevar avioncitos de papel, no lo creo -contestó Francisco.
-Si es un muelle clandestino, deben estar embarcando un cargamento ilegal -opinó Chun-Li.
-Sólo hay una forma de averiguarlo -dijo Guile-: Infiltrarnos en ese portaaviones.
-Hay que tener cuidado. Pudiera ser una trampa -previno Nash.
-Debemos correr el riesgo, Charlie. ¿Tienen la ubicación?
Hayabusa le dió un mapa a Guile. -El muelle está justo aquí -dijo, señalando un punto en el mapa.
-Bien. Damas y caballeros, prepárense para una infiltración. Atacaremos al anochecer -ordenó Guile.
-¡ENTENDIDO! -contestaron los demás en coro.
-Ustedes, será mejor que nos guien en el trayecto.
-¡No hay problema! -contestaron los ninjas.

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