Fanfics

Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 52: Narumi “Hyacinth” Alexeïeva.

Al día siguiente…

Playa privada de la familia Kánzuki.
Prefectura de Kanagawa.
Tokio, Japón.

Por sugerencia (y casi órdenes) de Karin, el grupo se tomó ese día libre, para descansar y reponerse mentalmente del fracaso de la operación anterior, y se fueron a la playa privada de la familia Kánzuki. Tanto Ken como Guile decidieron llevar a su familia con ellos, para poder convivir más. Una vez que llegaron y de instalarse, colocaron una red y se pusieron a jugar volleyball. Un equipo lo formaron Cammy, Nash, Julia, Guile, Ángel y José Luis; y el otro lo formaron Chun-Li, Ken, Eliza, Karin, Ishizaki (el chef cantinero particular de Karin) y Shibasaki (obligado por Karin). Zangief se puso a hacer ejercicio (y a presumir músculo), mientras Mika lo imitaba (como ya era su costumbre), y Birdie… bueno, a Birdie lo pusieron a cuidar a Mel y a Amy mientras los adultos jugaban (cosa que lo fastidiaba, pero Karin lo amenazó con despedirlo y ya no darle alojamiento ni comida gratis si no obedecía… aunque sí aprovechó para hacer lo que más le gustaba: comer).

El partido estaba bastante entretenido, con un ir y venir de ambos equipos. Los puntos caían casi de un lado como del otro, aunque a veces el equipo de Guile dominaba a placer al de Karin. -¿Cuánto vamos? -preguntó Ken, sobre el marcador.
-No sé, pero creo que les estamos dando una paliza -contestó José Luis-. ¿Para qué la pregunta?
-Para hacer el cambio de cancha.
-¡Ah! ¡De veras!

Mientras hacían el cambio de cancha, repararon en la ausencia de alguien. -¿Y tu hermano? -le preguntó Ken a José Luis.
-¡Quién sabe! ¡No sé nada de él desde que llegamos! -contestó.
-Vino muy callado todo el viaje -apuntó Nash-. Y siempre anda contando algún chiste o anécdota.
-Estuvo muy serio todo el trayecto -agregó Cammy-. Tengo poco tiempo de conocerlo, pero es suficiente para decir que él no es así.
José Luis lo buscó moviendo la cabeza -¡Ah! ¡Ahí está…! ¡Pero se ve terrible!

Bastante lejos de ahí, Francisco estaba sentado en la arena, mirando hacia el mar con una cara de sufrimiento y tristeza impresionante, hasta daba la impresión de querer llorar. Ni siquiera se había puesto traje de baño. Llevaba una camisa de manga corta abierta y unos pantalones de mezclilla doblados hasta media pantorrilla. En la mano tenía una especie de cuadrado hecho de papel que miraba de vez en vez, regresando su mirada al horizonte. -¿Pero qué le pasó? -preguntó Chun-Li-. ¡Nunca lo había visto tan mal!
-Ayer estaba más que frustrado, sí -recordó Guile-, pero no estaba deprimido.
-Vaya que se ve mal -comentó Nash-. Parece como si estuviera sufriendo por dentro.
-¿Qué tendrá? -preguntó Cammy, angustiada.
-Pues así ha estado todo el día -dijo Karin-. Me dí cuenta que se levantó muy temprano.
-Eso sí -confirmó José Luis-. Cuando yo desperté, ya no estaba en su cama ni se estaba bañando. A lo mejor fue a desayunar.
-No desayunó -negó Karin-. De hecho, cuando Ishisaki le preguntó qué iba a desayunar, le contestó que no tenía hambre.
-Es verdad eso -afirmó Ishisaki-. Y es de los que más come, con todo respeto.
-¡¿NO DESAYUNÓ?! -exclamó José Luis-. ¡Entonces la cosa está grave!
-¿A qué te refieres? -preguntó Ken, con cierto tono de preocupación.
-Mi hermano y yo tenemos algo en común -contestó José Luis-: Cuando perdemos el hambre y el sentido del humor, es que estamos acabados por dentro. ¿Recuerdan la semana que se tuvo que tomar para recuperarse de la impresión por haberse encontrado a Gordoa? Por varios días de esa semana comió muy poco, por no decir nada.
-Sí, lo recuerdo -confirmó Cammy-, ¿Pero qué le habrá pasado de un día para otro?
-No tengo ni la menor idea -dijo José Luis.

En eso, vieron como Francisco volvía a ver el papel por unos segundos, y después regresaba su mirada al mar. -¿Y ese papel que tiene en la mano? -preguntó Nash.
-No creo que nos diga qué es -contestó José Luis-. Paco es muy reservado con sus cosas privadas y muchas no las revela ni a mí.
-Sólo hay una forma de averiguarlo -decidió Guile-. Soldado, distraiga al Detective, mientras Charlie y yo le quitamos el papel.
-Entendido, señor.

José Luis, Nash y Guile se acercaron como quien no quiere la cosa a Francisco. -Oye, carnal -empezó José Luis-, ¿quieres unirte a nosotros? ¡El juego de voleyball está poniéndose chido!
-Odio el volleyball… -contestó Francisco, con un tono de voz pastoso y depresivo.
-¡Oh, vamos! ¡Tú eres el primero que se une al desmadre que hacemos!
-El Soldado tiene razón, Detective -intervino Guile-. ¿Qué pasó con el hombre optimista e impetuoso que todos conocemos?
-No está aquí. Se fue a la verga -le respondió Francisco, con el mismo tono de voz.

Y mientras Guile y José Luis le hacían la plática, Nash se acercó sigilósamente, y le quitó el papel a Francisco. -¡¡OYE!! ¡¡¡TRAE ESO ACÁ!!! -gritó Francisco. Se levantó para perseguir a Nash, pero Guile y José Luis se lo impidieron y lo tiraron a la arena. -¡¡¡SÚELTENME!!! ¡¡¡TRÍO DE TRAIDORES!!! -gritó aún más fuerte.
Nash observó el papel… que no era un papel, sino una foto. Se acercó a José Luis. -¿Tú sabes quién es la mujer que está en esta foto? -le preguntó.
-A ver, déjame ver… (tomó la foto y dió un respingo) ¡AY DIOS! ¡¡ES MI CUÑADA!!
-¿Su… cuñada, Soldado? -preguntó Guile-, ¿Entonces… es su difunta esposa… Detective?
-Sí, así es. Es mi esposa, en paz descanse -contestó Francisco, enfadado. -Ahora, les pido de la forma más atenta que me suelten, antes de que me moleste de verdad.
Guile y José Luis soltaron a Francisco, quien se incorporó, le arrebató la foto a José Luis y se volvió a sentar en la arena, ahora con una cara de enfado. -¿Y para qué traes una foto de tu esposa, Púnisher? -preguntó Nash.
Pero antes de que Francisco contestara, José Luis intervino -Oh oooooohhhh… Oigan… ¿qué día es hoy? -preguntó.
-Sábado -contestó Nash.
-Pregunté qué día del mes, no de la semana -aclaró José Luis.
-¡Ah! -rectificó Nash-. Miró su reloj digital de pulso. -Hoy es… cinco de septiembre.
-¡¿CINCO DE SEPTIEMBRE…?! ¡¡CON RAZÓN…!! -exclamó José Luis. Después le habló a Francisco. -Hermano… ¡Perdón! ¡No me acordé!

Los demás miembros del grupo se acercaron. -¿No te acordaste de qué? -preguntó Cammy.
-Hoy… es el… aniversario luctuoso… ¡DE MI CUÑADA Y MI SOBRINITO! -contestó José Luis.
-¡OH, POR DIOS! -exclamaron las mujeres.
Chun-Li y Cammy se acercaron y abrazaron a Francisco -De verdad… lo siento -expresó Cammy.
-Sabes que cuentas conmigo para lo que sea -dijo Chun-Li.
-Y con nosotros, agregó Ken.
-Gracias, amigos… pero ya nada puede hacerse -agradeció Francisco.
-Carnal… siempre te pones triste este día, pero ahora sí se te pasó la mano -observó José Luis.
-Es que, en años anteriores, tenía la oportunidad de ir a visitar a mi esposa y a mi hijo en sus tumbas, “hablar” con ellos, llevarles flores y hacer limpieza… pero este año no pudo ser… (miró ligéramente hacia arriba) Perdóname, Laura… perdóname, hijo… pero el deber es primero.

Nash puso una mano en un hombro de Francisco -Púnisher… entiendo cómo te sientes. Yo también he perdido gente valiosa. En verdad, no es mi intención meterme en donde no me llaman… pero… ¿no has pensado seriamente en rehacer tu vida? -preguntó Nash.
-Ay, compadre… si te refieres a volver a tener novia y casarme de nuevo, la verdad… NO -contestó Francisco, tajante.
-¿Y por qué no? Aún te ves joven y fuerte -dijo Ángel.
Francisco suspiró. -Te agradezco el cumplido, pero a mis treinta y cinco años, hay cosas para las que aún soy joven, y cosas para la que ya estoy anciano… y tener novia entra en la segunda categoría. ¿Yo, andar con mujeres a mi edad? ¡Por favor…!
-¡No exageres! -exclamó Chun-Li, conteniendo la risa.
-No es exageración. Así lo siento -contestó Francisco-. Aparte de que no quiero que a otra mujer le pase lo que le pasó a Laura. No me lo perdonaría.
-Ya hemos hablado mucho sobre eso, carnal -recalcó José Luis-; y tú, sigues de NECIO culpándote.
-Sí, ya lo sé… pero siento que fue mi responsabilidad… que debí ser más malicioso y debí ponerle más vigilancia… siento que subestimé a esos criminales y pagué las consecuencias… a un precio muy alto.
-Pero… aún debes sentir algo por las mujeres… ¿o no? -preguntó Cammy.
-¡Claro! ¡Ni que “tirara para auto-gol” a partir de eso! -exclamó Francisco-. Y ahora que lo dices… hace no mucho tiempo me fijé en alguien.
-¿Y se puede saber quién es, o fue? -preguntó Nash.
-Errr… ¿Te digo la verdad… o me arriesgo a que me des una paliza?
-¡¡¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEE?!! -exclamaron Cammy y Nash al mismo tiempo.
-Tranquilos, tranquilos… eso fue antes de que la conocieras, compadre -aclaró Francisco-. Y sí, Cammy, me llamaste mucho la atención, pero preferí no hacerte mucha fiesta, tanto por respeto a tí como a la memoria de mi esposa. No me arrepiento, porque al final encontraste a quien de verdad te merecía (señaló con la mirada a Nash). Y acabo de mencionar otra razón para no buscar novia: para mí, eso sería faltarle el respeto a la memoria de mi esposa.
-Con todo respeto, Detective, no estoy de acuerdo con el último punto -declaró Guile.
-Ni yo -se sumó Ken-. Tu esposa, en paz descanse, lo que más quisiera es que no estuvieras triste, y que buscaras la felicidad con otra mujer.
-¿Tú crees, Ken-sensei?
-¡Claro!
-Además, aún es joven y muy guapo, Francisco-san -admitió Karin.
-Favor que me hace, señorita Karin -agradeció Francisco-, pero no… no creo encontrar a nadie a estas alturas.
-¡No te desanimes! ¡Ya aparecerá! -aseguró José Luis.
-Sí… claro -contestó Francisco, con desánimo. Apoyó su cabeza sobre sus manos y todo lo apoyó sobre sus muslos. -Solo falta que me digan que, en este momento, “el amor de mi vida” me va a dar un pelotazo en la cara…

¡¡¡PFWINNG!!!

-¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAYAYAYAYAYAYAAAAAJAJAJAAAAAAYYY…!!!!
Todos miraron con asombro cómo Francisco se fue de espaldas, a causa del pelotazo que acababa de recibir en la cara, quedando con un círculo rojo en la misma.
-¡¿ME REGRESAN EL BALÓOOON?! -gritó una voz femenina desde lejos.
Como pudo, Francisco se levantó, tapándose la cara por el dolor. -¡¡¿POR DÓNDE JIJOS CAYÓ ESE PINCHE BALÓN?!! -preguntó, enfurecido.
-Por allá -señalaron los demás.

Francisco fue por el balón, hecho una furia -¡NO PUEDE SER! ¡NOMÁS ESTO ME FALTABA! -refunfuñaba-. ¡¡NADA MÁS FALTA QUE VENGA UN PERRO, ALCE LA PATA Y…!!
Recogió el balón con una mano y seguía tapándose la cara con la otra. Regresó a donde estaban los demás. -¿De quíen es? -preguntó
-Es mío -contestó la misma voz.
-¡Ah! -exclamó. Se dirigió a donde estaba la voz. -¡¿QUIERES TU PELOTA?! preguntó, mientras alzaba el balón con intención de mandarlo bien lejos. -¡¡AQUÍ TIENES TU PE…!!

Se detuvo y no lanzó el balón. Se había descubierto el rostro, y pudo ver frente a él a una chica de unos 22 años, trigueña, de ojos azul cielo. Llevaba un traje de baño completo de color violeta que no dejaba nada a la imaginación. Usaba un “piercing” esférico arriba de la comisura derecha de sus labios, y estaba extendiendo los brazos. -¡…lota! -exclamó Francisco, con un hilo de voz y dejando caer el balón en las manos de la chica.
-¡Gracias! -sonrió la chica y regresó a jugar con su amiga.
Francisco se quedó pasmado, con los brazos colgando y con los ojos y la boca abiertos. José Luis movía una mano frente a él. -La Tierra llamando a Paco… la Tierra llamando a Paco… Paco, responda por favor, cambio… -le decía.
-Hermano… por favor… dame un pellizco -le pidió a José Luis.
-Que yo ¿qué? -preguntó José Luis, sin estar seguro de lo que acababa de oír.
-Que me des un pellizco, como para desquitarte del piquete que te dí en el trasero -suplicó Francisco.
-Bueno… si tú lo quieres -accedió Jose Luís y pellizcó a Francisco.
-¡¡AUCH…!! ¡Gracias!
-¿Y ahora, qué?
Francisco tomó a José Luis de los hombros y lo sacudió. -Hermano… por lo que más quieras… por mamá y papá, por Dios, por los Power Rangers, por el poder de Grayskull, por Santa Claus, por los Reyes Magos… ¡DIME QUE VISTE LO MISMO QUE YO VÍ! -suplicó.
-¿Una chica trigueña con un traje de baño violeta? Sí, ¿por qué?
-¡¿NO TE DISTE CUENTA?! ¡¡ES IDÉNTICA A LAURA!! -exclamó Francisco.
-¿En serio? A ver…

José Luis agarró la foto de Francisco y comparó a Laura con la chica. -Pues sí… sí se parecen.
-¿Verdad que sí? -preguntó Francisco. En ese momento, el mismo balón salió disparado en dirección a Francisco… y lo atrapó -¿Qué dijeron, lectores? ¿Ya le pegaron otra vez? ¡Pues no! -dijo, y se puso a lanzar hacia arriba y a atrapar el balón con una mano.
Se acercó la misma chica. -¿Me regresas el balón?
-¡Claro!

Francisco le arrojó en parábola el balón a la chica, quien lo atrapó. -¡Gracias!
-Ten más cuidado -aconsejó-. Puedes lastimar a alguien.
-Sí, tienes razón. Me fijaré más la próxima vez -prometió la chica-. Gracias por el consejo… err… disculpa…
-Francisco… Francisco Castillo -contestó y le extendió la mano.
-Mucho gusto -correspondió el saludo-. Narumi Alexeïeva, para servirte.
-¿Narumi…? -preguntó Mika, que se había acercado. -Yo te conozco. ¡Tú estudiaste lucha conmigo en el dojo de Iwashigahama Japan Women’s Pro-Wrestling, con Yoko-sensei!
-¿Mika…? ¡Claro! ¡Ya me acordé! -exclamó Narumi- ¡Has cambiado mucho!
-¿Cómo? ¿Eres luchadora profesional? -preguntó Francisco.
-Sí… ¡No me digas que tu también eres luchador! -exclamó Narumi
-Así es…
-¿Y en qué empresa trabajas?
-WWE.
-¿En serio…? (a Narumi se le iluminó el rostro) ¡Con razón se me hacía tu cara conocida! ¡¡TÚ ERES BLUE PÚNISHER!!
-El mismo que viste y calza.
-Y yo soy su hermano -interrumpió José Luis.
-¡CIERTO…! ¡¡TÚ ERES “EL ROCKERO”!!
-El único y original, ¡NO ACEPTEN IMITACIONES…! ¡¡¡AAAAAYYYY!!!
Ángel lo jaló de la oreja -¡VEN ACÁ Y DEJA DE ESTAR MOLESTÁNDOLOS!
-¡Perdón, mi amor! ¡La fuerza de la costumbre! ¡AY!
-Ni modo, carnal -dijo Francisco-. Se te acabaron los días de espíritu libre.

-¿Agente Hyacinth? -preguntó Chun-Li-. ¿Qué haces aquí?
-¿Detective Chun-Li…? -regresó Narumi la pregunta.
-¿”Agente Hyacinth”? -preguntó Francisco-. ¡No me digas que también eres…!
-Soy agente de INTERPOL -contestó Narumi-, ¿por qué la pregunta?
Francisco no lo podía creer. -Eeeerrr… ¿me creerías si te digo que también soy agente de INTERPOL?
-¿En serio?
-Así es -confirmó Chun-Li-, y es uno de los mejores… si no es que el mejor.
-¡Vamos! ¡Siempre habrá alguien mejor que yo! -se apenó Francisco.
-No respondió mi pregunta, agente… ¿Qué hace aquí? -volvió a preguntar Chun-Li.
-Tiene mi permiso para estar aquí -intervino Karin-. Yo la patrocino.
-Estoy entrenando para un combate muy importante que tendré en la noche -contestó Narumi.
-¿Entrenando…? ¿Con un balón de volleyball? -preguntó Francisco.
-Sí. Me sirve para darle fuerza a mis golpes -contestó Narumi.
-Eso explica todo -aseveró Francisco, sobándose la cara.

Después, Francisco procedió a presentar a Narumi al resto del grupo, a sus hijos y a sus esposas. -Mucho gusto. Aprovecho para invitarlos a todos a mi combate de esta noche.
-Bueno… a ver si nos dan permiso.
-Cuentan con mi autorización -dijo Guile-. Una noche de distracción no nos hará falta.
-Gracias, general -agradeció Francisco. Volvió a hablarle a Narumi -¿Y dónde es tu lucha?
-En el Korakuen Hall, de Tokio.
-¡¡¡HUUUUUY…!!! ¡¡Entonces es una empresa fuerte para la que trabajas!! ¡No cualquier empresa monta funciones en ese lugar!
-Ya lo creo… y más que es la CWA.
-¡¡¿LA CWA?!! -exclamaron Francisco y José Luis al mismo tiempo.
-¿La conocen?
-¡Por supuesto! ¡Fue la primera empresa de nivel internacional que nos dió la oportunidad! -contestó Francisco.
-¡Gracias a CWA, WWE se fijó en nosotros y nos contrató! -agregó José Luis, emocionado.
-¡Y ahí es donde trabaja Gunlock, mi hermano! -exclamó Guile-. En ese caso, yo también voy. Tiene mucho tiempo que no veo a mi hermano.
-Entonces está decidido… ¡Vamos todos! -exclamó José Luis.
-Espera espera… Narumi… una pregunta -intervino Francisco-, ¿La función va a ser televisada?
-Lamentablemente, no -contestó Narumi.
-¡UUUFF! ¡Qué alivio! -exclamó Francisco.
-Es que -empezó José Luis la explicación-, si de malas nos enfocan las cámaras y nos llegan a ver en WWE… ¡¡KKKKKKJJJJJJJJJ!! -hizo como si lo degollaran con el pulgar.
-¿De verdad? -preguntó Narumi
-De verdad. A uno de los “Highlanders” así le hicieron. Fue a una función de TNA, lo enfocaron, y a los pocos días lo despidieron.
-Increíble…
-A propósito, antes estábamos jugando volleyball -dijo Ken-. ¿Quieres unírtenos?
-Sirve que descansamos Shibasaki y yo -agregó Karin.
-¡Claro que quiero jugar con ustedes! -contestó Narumi. Después le habló a Francisco. -¿Vienes?
-¡CLARO QUE SÍ! -exclamó-. ¡¡ME ENCANTA EL VOLLEYBALL!!
Cammy, Guile y Nash se le quedaron viendo. José Luis lo tomó normal. -Ya se recuperó -anunció-. Volvió a ser el “Blue Púnisher” de antes.

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