Fanfics

Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 54: Puroresu.

Residencia Kánzuki.
Prefectura de Kanagawa.
Tokio, Japón.

Después de pasar el día en la playa, el grupo regresó a la Residencia Kánzuki, y se preparó para ir a la lucha a la que fueron invitados. Mientras se arreglaban, Francisco reparó en un enorme cuadro de un hombre casi calvo, de cabello (restante) negro, cejas pobladas y un tupido bigote que se unía con las patillas. Abajo del cuadro, había una placa dorada con la leyenda: “Todo lo que se necesita, es la victoria”. -Señorita Kánzuki, ¿quién es este señor? -preguntó.
-¿El del cuadro? -contestó Karin-. Es Daigenjuro Kánzuki, mi padre.
-¿Su padre? ¿Y por qué no lo he visto por aquí? ¿Acaso ya murió?
-¡No, para nada! Mi padre dejó de vivir aquí hace ya bastante tiempo.
-¿Y eso, si no es mucha indiscreción?
Karin tomó asiento e invitó a Francisco a hacer lo mismo. -Verá, Francisco-san. Mi padre es un hombre muy estricto que siempre estuvo presionándome para ser la mejor heredera de la fortuna familiar.
-¿Y por qué esa actitud para con usted?
-Porque mi padré quería un varón.
-Mmmmmhhh… historia conocida -comentó Francisco-. Ya se ve que el machismo no es exclusivo de Latinoamérica. Continúe, por favor.
-Un día, después de que me puso una serie de pruebas muy difíciles (pero que logré superar), me harté y decidí darle una lección.
-¿Ah, sí? ¿Y qué hizo?
Karin soltó una risita. -Casi nada… ¡COMPRÉ LA MAYORÍA DE LAS ACCIONES DE LA KANZUKI ZAIBATSU, Y ME VOLVÍ LA DUEÑA DE LA COMPAÑÍA JUSTO EN SUS NARICES…! ¡¡¡UOOOOOOOOOOOOH JO JO JO JO JO JO JOOOO…!!!
Francisco no pudo evitar reírse -¡¡JAAAAAAAAAAAAAAAA JA JA JA JA JA JA JA JAAA…!! ¡Pobre! -exclamó-. ¡Salió mas cabrona que bonita! -pensó-. Y me imagino que su padre lo tomó muy mal -comentó.
-Mucho muy mal… desde entonces ya no vive aquí. Eso sí, se la pasa queriendo recuperar lo que perdió… pero siempre sale derrotado.
-¡Ah, qué caray! -exclamó Francisco-. Pero se lo merece por andar de fastidioso. Bueno, lo mejor será que nos vayamos, o se nos va a hacer tarde.
-Bien… tendré que darme un “baño de plebeyos” -dijo Karin, con tono despectivo.

Residencia Kánzuki.
Estación privada del tren.
Prefectura de Kanagawa.
Tokio, Japón.

En la estación se reunieron Guile, Cammy, Nash, Chun-Li, Ken, Eliza, Julia, Karin, Mika, Ángel y los Castillo. Birdie se quedó, otra vez, a cuidar a los niños.
-¿Qué tiene que hacer uno para que llegue el tren? -preguntó José Luis.
-Lo llamamos y ya está -contestó Karin-. En un momento vendrá.
Y sí. Nada más terminó de hablar Karin, cuando llegó un tren anaranjado, muy parecido al metro de la Ciudad de México. El maquinista se bajó y saludó a Karin. -Karin-sama, ¿cuál es el destino?
-La estación de Suidobashi, por favor -indicó Karin.
-Entendido, Karin-sama.

Se abrieron las compuertas y el grupo entró al tren, para tomar asiento. Guile miró el mapa de las lineas ferroviarias de Tokio. -¡Vaya! ¡No estaba tan grande desde la última vez que vine! -exclamó.
-¿Y cuándo fue de eso, cabeza de escoba? -preguntó Ken.
-Hace ya mucho tiempo, Masters… unos… cinco años -contestó Guile.
El tren inició su marcha. -Alguien que no esté hecho a viajar en metro o en tren, está condenado a perderse -dijo Francisco-. Pepe… ¿te acuerdas cuando vinimos a Tokio por primera vez?
-¡No me lo recuerdes, por favor! -contestó José Luis -. ¡Fué un total desastre!
-¿Qué les pasó? -preguntó Nash.
-¡Nos perdimos! -contestó Francisco.
-Y, para acabarla, no sabíamos japonés -agregó José Luis.
-Tuvimos que llamarle al promotor para que fuera por nosotros…
-Fue la peor vergüenza que pasamos en nuestras vidas.

Estación Suidobashi.
Barrio de Bunkyo
Tokio, Japón.

-Bueno, ya llegamos -anunció Karin, al tiempo que se abrían las puertas.
A diferencia de la estación privada, aquí si había más gente. Nash reparó en una cosa -¡DEMONIOS! ¡SE ME OLVIDÓ TRAER LA SUDADERA CON CAPUCHA!
-No te preocupes, compadre. Aquí nadie le dará importancia a tu apariencia -lo tranquilizó Francisco-. En eso, se acercó un individuo flaco, peinado a la punk con el cabello pintado de mil colores, una arracada en la nariz, una colección de piercings en la boca, las orejas casi desprendiéndose de tanto arete que traía, y toda la piel y cara llena de tatuajes. -¿Ves lo que te digo? -agregó.

Salieron de la estación y caminaron rumbo al Korakuen Hall.

Korakuen Hall.
Tokyo Dome.
Barrio de Bunkyo
Tokio, Japón.

El Korakuen Hall es uno de los cuatro salones que administra el Tokyo Dome. Tiene una capacidad para 1800 personas. Fue inaugurado en 1962, para albergar los combates de box de los Juegos Olímpicos de Tokio en 1964. A partir de entonces, se ha usado para funciones de boxeo profesional, lucha libre profesional (puroresu) y artes marciales mixtas.

-¿Quién trae las entradas? -preguntó Guile
-Yo -contestó Francisco, y le dió una entrada a cada uno.

Como era de esperarse, el grupo entró al salón y tomó asiento. -Creo que llegamos muy a tiempo -observó Francisco-. ¡Apenas están armando el ring!
-La labor y parte del entrenamiento de los novatos: armar y desarmar el ring -agregó José Luis.
-En ese caso, lo mejor sería dar una vuelta por el lugar. Aquí nos vamos a aburrir como ostras, y sirve que buscamos a… (quiso decir “Narumi”, pero se arrepintió y cambió de último minuto) ¡Zangief! ¡Sí! ¡A Él!
-¿Y… si nos ganan el lugar?
-Olvida eso, carnal. No estamos en México… Aquí si te respetan los lugares… además, están numerados.

En cuanto salieron del lugar, aunque sin abandonar las instalaciones…
-¡GUILE! ¡HERMANO! ¡QUÉ SORPRESA! -gritó alguien.
Guile volteó y encontró a un luchador prácticamente idéntico a él, aunque con el cabello corto y más joven. Llevaba una trusa de luchador, rodilleras y botas de color gris oscuro y cintas de color blanco en las muñecas. -¡Gúnlock! -exclamó Guile-. ¿A poco trabajas para esta empresa?
-¡Gúnlock…! -exclamaron los Castillo al mismo tiempo.
-¡Stingray! ¡Rockero! ¡Qué gusto verlos! -exclamó Gunlock.
-Por favor, ya no me digan Stingray… ese personaje ya murió para mí -pidió Francisco.
-Bueno, está bien, Blue Púnisher, señor WWE -recriminó Gunlock, entre risas. -¿Y esa novedad de que nos vienes a visitar?
-Ah… larga historia.
Enseguida, Guile y los Castillo presentaron a Gunlock con los demás (“¡JULIA! ¡ELIZA! ¡MUCHO GUSTO EN VOLVER A VERLAS!”). No pudo evitar sobresaltarse cuando vio a Nash. -¿Charlie…? ¿Eres tú…? Pero… pero…
-Sí. Todo mundo me creyó muerto, pero sigo aquí -contestó Nash.

En eso llegó Zangief -Entonces sí vinieron, tovarishchi -dijo.
-Así es, camarada. -contestó José Luis-. No íbamos a cometer la descortesía de rechazar una invitación.
-¿Preparándote para tu lucha? -preguntó Francisco.
-Da… y sirve que presento a una de las nuevas contrataciones de la CWA -contestó Zangief. En eso, vió a alguien. -¡Ah! ¡Ahí está! ¡ÁLEX! ¡VEN CON NOSOTROS!
Al lugar llegó Álex, pero ahora vestía una especie de pantalones de mezclilla verdes desgastados, sujetos con unos tirantes rojos y negros; un par de botas negras y unos guantes azules abiertos por los dedos. Conservaba su banda roja de la cabeza, y ahora se había maquillado con una franja negra en los ojos y un par de truenos rojos en las mejillas. Francisco lo miró un rato -Espera un segundo -comentó-. Creo que te he visto en otra parte.
-Sí, yo también tengo la impresión de haberte visto en otro lado… a tí y a tres de tus acompañantes -contestó Álex.
Francisco abrió los ojos, sonrió y chasqueó los dedos. -¡CLARO! ¡TÚ FUISTE EL QUE NOS AYUDÓ A DETENER A BROCK LÉSNAR EN SAN FRANCISCO! -exclamó.
-¡Ya me acordé! ¡Estaba arreglando mi trailer, y ustedes a cada rato me interrum…! (se detuvo en seco) ¡Un segundo…! (puso cara de trauma) Al que me enfrenté esa vez… era… ¡¿BROCK LÉSNAR?!
-Ni más, ni menos -contestó José Luis-. El mismísimo Brock Lésnar.
Alex no lo podía creer y casi se desmaya de la impresión. -No… lo puedo… creer…
-¡Vamos! ¡Hasta yo podría haber derrotado a ese payaso! -exclamó Zangief-. Será muy fuerte, pero no tiene de su lado al ESPÍRITU DEL MÚSCULO.
-Y ahí vamos otra vez con el mentado “espíritu del músculo” -pensó José Luis-. ¿No puede pensar en otra cosa?

-¡Hola chicos! ¡Me alegra que sí hayan venido!
El grupo volteó y ahí estaba Narumi. A Francisco casi le da un infarto al verla: Narumi vestía un leotardo muy parecido al de Cammy, pero de color violeta y de manga larga, tan largas eran las mangas que terminaban en forma de guantes abiertos de los dedos. También llevaba una especie de camiseta de color morado oscuro, aunque la parte superior era semitransparente y de una tonalidad negra. Esta camiseta estaba anudada por la espalda y sujeta por el frente con un broche de jade, y la parte semitransparente terminaba con un escote en la espalda. Traía una especie de collar morado y un par de muñequeras grandes y negras, así como calentadores de color morado y un par de botas negras cortas y de tacón mediano.

-Errr… esté… ¡Hola! -respondió Francisco, más nervioso que nunca.
-¿A qué hora es tu lucha? -preguntó José Luis, saliendo al rescate.
-Es la primera lucha. Voy contra Maple Storm.
-Bueno… vamos a ocupar nuestros lugares.
-Nos vemos -se despidió Narumi. Se volteó y Francisco casi se desmaya al ver las cuatro estrellas rojas de cinco puntas que tenía tatuadas en el glúteo derecho. -¡¡NO… PUEDE… SER!! -pensó, mientras tragaba saliva.

El grupo se dirigió a sus lugares y comenzó la función.
-¡¡¡DAMAAAAAAAAAAS Y CABALLEROOOOOOOOOOOOOOOOSSS…!!! -gritó un hombre moreno de cabello largo y bigote con un traje amarillo chillón, sombrero de copa y un par de megáfonos en las manos-. ¡¡¡BIENVENIDOOOOSS A LA CASAAAA DE LA LOCUUUURAAAAAA!!! ¡¡¡LA MEJOR EMPRESA DE JAPÓN, CWA…!!!
-Le copiaron mucho a WWE -pensó José Luis.
-¡NUESTRA PRIMERA LUCHA, ES UN ENCUENTRO DEEEEE MUUUUUJEEEREEEEEEES! -anunció el del traje.
En el sonido ambiental, empezaron a tocar This Love, de Pantera, y apareció una luchadora rubia, corpulenta y vestida como jugadora de fútbol americano… aunque de la LFL, con un equipo amarillo y hombreras metálicas. Subió al ring en medio de fuegos artificiales. Después de eso, empezó a sonar “Sexy Chick” de David Guetta, pero covereada por Moulin Rose, y apareció Narumi. A estas alturas, se había arreglado el cabello en una especie de chongo, y se lo había amarrado con una larga cinta color blanco.

En cuanto Narumi subió al ring, el anunciador levantó uno de sus megáfonos. -¡EN LA ESQUINA ROJA…! DE WÍNNIPEG, MANITOBA, CANADÁ, CON 86 KILOS DE PESO Y 189 CENTÍMETROS DE ALTURA… ¡¡MAPLEEEEEEEEEE STOOOOOOOOOOOOORM!!
La chica rubia alzó los brazos, recibiendo los aplausos de un sector del público. -¡Y EN LA ESQUINA AZUL…! DE MARSELLA, FRANCIA, CON 59 KILOS DE PESO Y 169 CENTÍMETROS DE ALTURA… LA IMPRESIONANTE… ¡¡HYAAAAAACIIIIIIIIINTH!!
Narumi se subió a uno de los esquineros y la otra parte de la arena aplaudió.

¡DING! Empezó la lucha.
Si bien Maple Storm sobrepasaba a Hyacint en peso y estatura, eso no parecía reflejarse al principio de la lucha. Maple Storm intentaba obtener ventaja lanzando golpes, pero Hyacint se los quitaba con su agilidad. Hyacint se fue al ataque y lanzó una combinación de golpe izquierdo, golpe derecho, patada en reversa y patada alta que hizo trastabillar a Maple Storm. Rebotó en las cuerdas y conectó una patada voladora que tiró a Maple. La gente contestó con un “¡OOOOOOOOOOOOOOOOHHH…!”
-La gente está dividida -comentó Cammy-, y no se vé quién sea la “chica buena” y quién “la chica mala”…
-Aquí, en Japón no existe esa división -explicó Francisco-. Al que tienes hoy de tu compañero de equipo, mañana te lo puedes enfrentar.

Dentro de la lucha, Maple Storm logró reaccionar y conectó un tremendo golpe de antebrazo que tumbó en dos a Hyacint. Quedó en la lona, retorciéndose de dolor. Maple Storm rebotó en las cuerdas y le cayó con guillotina, para proceder al toque de espaldas. Uno… dos… nada. Hyacint alcanzó a quitarse el toque de espaldas, pero Maple Storm la tomó y le aplicó una “powerbomb” sin miramientos.
-Lo bueno que “venden los movimientos” -comentó Guile.
-No, señor -contestó José Luis-. Aquí NO VENDEN MOVIMIENTOS
-¿Pero cómo…? Entonces… ¿Sí son golpes al cien porciento?
-Efectívamente, general -contestó Francisco.
-Pues no va a sobrevivir.
-No se crea, señor. Es el estilo de lucha de Japón: ríspido, duro y a la cabeza -declaró José Luis.
-Si no están tan lesionados, es por la forma en la que se organizan las funciones: por giras de uno o dos meses y después, descansan. En ese “inter”, entra otra empresa igual, uno o dos meses y descanso -explicó Francisco.
-Y como aquí hay empresas de “puroresu” como para aventar para arriba, pues todos quedan contentos -terminó José Luis.

Mientras tanto, Maple Storm seguía haciendo cera y pabilo a Hyacint, y le aplicaba un “martinete invertido”… o “tumba rompe-cuellos”, como quieran llamarle (¡GRACIAS, CARLOS CABRERA!) y le volvió a poner toque de espaldas… Uno, dos… ¡NADA!. Maple Storm levantó a Hyacint, la proyectó con “látigo irlandés” hacia las cuerdas, pero Hyacint reaccionó y tumbó a Maple Storm con un lazo sacado de la nada. Se subió al esquinero y se lanzó con un codazo y le puso toque de espaldas: Uno… dos… casi tres… casi, pero no. La gente estaba feliz. Hyacint quiso levantar a Maple Storm, pero ésta le dió un puñetazo en el abdomen, haciendo que se encorvara Hyacint. Maple Storm la levantó, le aplicó una quebradora sobre la rodilla y la lanzó como si fuera muñeca de trapo.

Maple Storm se fue a una esquina, y se colocó en posición de fútbol americano, mientras arengaba a Hyacint para que se levantara. -¡VAMOS! ¡LEVÁNTATE! ¡YA QUIERO ACABARTE!
Hyacint se fue levantando lentamente, y Maple Storm arrancó a correr para aplicar su tacleada “Klondike Gold Rush”. Hyacinth sonrió y conectó un rodillazo en la cara de Maple Storm que la detuvo en seco. -¡NI TÚ, NI NADIE, SE INTERPONDRÁ EN MI CAMINO! ¡PREPÁRATE! ¡¡¡RED, WHITE AND BLUE!!!
Hyacint atacó a Maple Storm con una serie de golpes, patadas y la remató con una “stunner”, aterrizando con un “split” de piernas. Maple Storm aterrizó de espaldas y Hyacint la rindió con un “triangle choke”.

¡DING DING DING DING DING! sonó la campana, indicando el final de la lucha. -¡YYYY LA GANADORA…! ¡¡¡HYAAAAACIIIIINTH!!! -anunció el hombre del megáfono. Se acercó a Hyacint. -¡Felicidades! ¡Una victoria más en tu corta, pero ganadora carrera! ¿Algo que le quieras decir a nuestros amigos?
-¡Vaya! ¡Fué más difícil de lo que creí, pero salí avante! ¡Maple Storm es una gran rival, es muy fuerte, y quiero volver a enfrentarla! (la gente enloqueció) ¡Gracias a todos! ¡DOMO ARIGATO! ¡SAYONARA!

-Eso fue… increíble -comentó Guile.
-Sin lugar a dudas, sería una gran adición al grupo -señaló Cammy.
-¡POR SUPUESTO QUE…! Ejem… Por supuesto que sí -dijo Francisco.
-Chun-Li, habías dicho que es agente de INTERPOL -habló José Luis-. ¿Por qué nunca la habíamos visto?
-Trabaja para INTERPOL Francia -contestó Chun-Li-. Por eso nunca la habían visto. Hablaré con sus superiores, para ver si le dan permiso para anexarla… claro, si es que ella quiere.
-¡POR FAVOR…! Eeeeerrr… Es una buena idea, je jeee… -comentó Francisco.
-¿Seguimos viendo el resto del cartel? -preguntó Nash.
-Claro.

En las siguientes luchas, Gunlock dió cuenta de “The Scorpion” con su lazo al cuello y powerslam. Zangief acabó con Jumbo Flapjack con su “Bolshoi Suplex” (desde que, involuntariamente, lesionó a un contrario con su martinete giratorio, le prohibieron usarlo) y
Álex terminó con su “Heavy Hammer” al “invasor” Tetsuya Naito. Cuando terminó la función, y el público en general se había retirado, el grupo se fue de nuevo los vestidores y buscaron a Narumi. -Agente Hyacint -le dijo Chun-Li, en cuanto la vió.
-¿Sí, Chun-Li?
-Necesitamos de tu ayuda…

A continuación, le explicó lo de Shadaloo y las siete lunas negras. -¡Aaaaah…! ¡Ahora entiendo ese extraño eclipse solar que hubo en Francia!
-¿Entonces… contamos contigo?
-¡Por supuesto! ¡Nada me daría más gusto que ayudarle a quien confió en mí cuando nadie lo hizo!
-¿Entraste a INTERPOL gracias a Chun-Li? -preguntó Francisco.
-Así es, agente “Púnisher”. Todos me habían rechazado, pero Chun-Li vió algo diferente y me dió otra oportunidad.
-Algo parecido pasó con mi hermano y conmigo.
-Bien, entonces me cambio y me voy con ustedes a la residencia Kánzuki.
-¿Cómo sabes que estamos allá? -preguntó José Luis.
-Yo también me estoy hospedando ahí -contestó Hyacint.
-Ella está alojada en otra parte, junto con Zangief y Mika -aclaró Karin-. Es en las habitaciones más cercanas al gimnasio.
-Ah, eso explica todo -comentó Francisco.

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