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Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 58: Una rivalidad de dinastías.

Barrio de Shinjuku.
Área de Ichigaya.
Tokio, Japón.

Dhálsim llevó a Ryu, Kyo y Jin a Shinjuku vía teletransportación. Afortunadamente, todos llegaron enteros. -Bien, ya estamos en Shinjuku -dijo Ryu, reconociendo el lugar-. ¿Recuerdas dónde fue la última vez que viste a Iori?
-Fue en el área de Kabukichou -recordó Kyo.
-Justo en la “zona roja” de este lugar -recalcó Jin-. Eso está por allá (señaló un punto). ¡Vamos!

Barrio de Shinjuku.
Área de Kabukichou.
Tokio, Japón.

Como bien mencionó Jin, Kabukichou es un un distrito conocido por sus bares, restaurantes y como un barrio rojo, debido a las prostitutas y otros tipos de comercio sexual. -¿Cómo rayos es que dejaron crecer a estos lugares? -preguntó Ryu, algo enfadado.
-Gracias a la Yakuza -contestó Jin.
-¿La Yakuza…? ¿La Mafia Japonesa? -fue ahora Kyo el que preguntó
-Así es -respondió Jin-. La Yakuza se ha encargado de todo lo ilegal en este país: robo, narcotráfico, trata de personas… y lo peor del caso: es legal.
-¿A qué te refieres con que es legal, Jin?
-A que la policía no puede arrestarlos aquí en Japón. De hecho, muchos Yakuza ya hasta tienen despacho con tarjeta de presentación y todo.

No acababa de explicar Jin, cuando varias mujeres salieron corriendo de un local. -¡¿PERO QUÉ…?! -exclamó Ryu.
Del lugar salió, tirando mesas y sillas y todo lo que se le atravesara, un hombre alto, oriental de piel pálida y de cabello rojo sangre que le cubría parte de la cara, con los ojos de un tono color rojo sangre y una sonrisa siniestra. Vestía una camisa negra, una chaqueta blanca y, encima de todo eso, una gabardina color vino con forro de lana color negro. También traía un par de pantalones negros con un par de correas negras en cada pierna y unos zapatos ténis blancos. -¡IORI! -gritó Kyo.

Iori volteó y miró fíjamente a Kyo. -Tu… mi eterno enemigo… -le dijo-. Funcionó mi trampa…
-¿Trampa? -preguntaron Ryu, Kyo y Jin al mismo tiempo.
-Así es… trampa… -contestó Iori-. Sabía que vendrías en cuanto yo me desapareciera, y me buscarías en donde hubiera un disturbio… y veniste a mí como cordero al matadero (dibujó una sonrisa maligna). Ahora… por fin podre MATARTE.
-¡Dime en este momento por qué quieres matar a Kyo! -exigió Jin.
-¡Tú no te metas, riquillo de porquería, o te mataré a tí también…! -contestó Iori.
-¡¡¿A QUÍEN LE DIJISTE RIQUILLO DE PORQUERÍA?!! -preguntó Jin, mientras sentía como su “gen diabólico” lo iba poseyendo.
-¡BASTA! -exclamó Kyo-. Si es a mí a quien quieres, ¡PUES ES A MÍ A QUIEN TENDRÁS! -gritó Kyo, mientras se ponía en guardia.
-Excelente… una vez más, sentirás la maldad de la familia Yagami -advirtió Iori, mientras, literalmente, sacaba las garras se ponía en guardia.

Inició una edición más de la pelea entre Kyo y Iori. El estilo de Kyo era más del karate y del Kempo, mientras que Iori atacaba a zarpazos (como Necalli), combinados con golpes y patadas propios del Karate. Kyo lanzaría una combinación de golpes al plexo y dos patadas a la barbilla de Iori, y lo remató con una especie de flamazo. Iori se recuperó y atacó con derecha, izquierda y un “double axe handle” (golpe de hachazo). Después lanzó una flama violeta que corrió en el suelo directo hacia Kyo, pero éste la esquivó de un salto, y contraatacó formando una bola de fuego con una mano y arrojándosela a Iori, que también esquivó el ataque. -Lamentable -comentó Iori, con desdén-. Creí que habías mejorado tu nivel de pelea, pero sigues siendo igual de patético (sonrió). -Ahora… ¡VOY A ARRANCARTE LA CABEZA! ¡¡LLORA, GRITA Y MUÉRETE!! ¡¡¡HYAAAAAAAAAA…!!!
-¿AH, SÍ? ¡NO LO CREO! -le respondió Kyo-. ¡¡¡ARDE!!!

Y volvieron a trenzarse en un “toma-y-daca” del que parecía ninguno de los dos tenía ventaja sobre el otro. En eso, Iori hizo su brazo hacia atrás, y ejecutó una especie de “shoryuken”, pero dándole un zarpazo a Kyo, envolviéndolo en unas llamas violetas. Kyo cayó como fardo, mientras Iori corrió hacia él, lo pateó, lo arañó y lo remató con otro zarpazo especial, y repitió el proceso otras dos veces. -¿Qué te pasa? -preguntó Iori, burlonamente-. ¿Estás asustado? ¿Te duele mucho, bebé…? ¡Pues terminaré con tu sufrimiento ahora mismo!

Iori saltó y quiso caer sobre Kyo con las garras, pero Kyo lo sorprendió con un gancho “piroquinético” y lo siguió golpeando con los puños envueltos en llamas hasta tirarlo al piso. -¡TRÁGATE MIS LLAMAS DE FURIA! -le gritó-. ¡¡ARRODÍLLATE ANTE LOS KUSANAGI!!
-¡¡JAMÁS!! -respondió Iori-. ¡¡¡PRIMERO MUERTO, ANTES DE RENDIRME ANTE TU PUSILÁNIME FAMILIA DE BONDADOSOS BUENOS PARA NADA!!!
-¡¡REPITE ESO Y TE MATARÉ!!
-¡¡¡ADELANTE!!! ¡¡¡YO TE MATARÉ A TÍ PRIMERO!!! -gritó Iori. Su cuerpo fue rodeado por un aura de flamas violáceas y empezó a reír como loco.
-¡¡¿QUÉ TE PASA!! -gritó Kyo. Pero antes de que se diera cuenta, Iori lo atacó con un zarpazo. Kyo se quedó inmóvil un segundo, para después “explotar” y caer derrotado.
-¿Y a esto le llamas pelear? -le espetó Iori-. ¡Eres despreciable, repugnable y lamentable, idiota!

Iori se acercó a Kyo y lo empezó a arañar y a golpear con saña, acompañado de una risa maligna y sádica. -¡¡¡BASTA!!! -gritó Jin.
Iori quiso responderle. -¡¡TU NO ERES NADIE PARA…!! (se quedó petrificado) -¡¡¡MALDICIÓN!!!
Jin se había convertido en su versión diabólica, y volaba con ayuda de sus alas negras. -¡Ya tuviste suficiente! ¡Ahora, yo seré tu rival! -le anunció y se lanzó al ataque.

Jin atacó a Iori con una combinación de derecha, izquierda, patada de hacha y patada frontal. Iori no se amedrentó y lanzó una serie de zarpazos a Jin. Después de eso, se pusieron a intercambiar golpes y patadas, bloqueadas una del otro. Se separaron. Iori lanzó su flama al suelo, pero Jin la anuló con un “láser” que disparó de sus ojos. -Ah… ya veo… -dijo Iori-. Este es el poder del “gen diabólico”… (sonrió) Te propongo algo: únete a mí, y seremos invencibles.
-¡JAMÁS! -gritó Jin-. ¡Nunca me uniría a un ser tan ruin y malvado como tú!
-¿Ruin…? ¿Malvado…? ¡¡JAAAAAAA JA JA JA JA JA JAAA!! -rió Iori, con saña-. ¡Por favor! ¡Tú eres como yo! ¡Nuestro corazón está lleno de pura, total y absoluta maldad…! ¿O qué…? ¿No te has dado cuenta? ¡¡ES EL MAL LO QUE NOS HACE FUERTES!!
-Tal vez tengas razón… ¡Pero yo no entregaré mi alma a la maldad! -exclamó, mientras alzaba el vuelo y caía sobre Iori con una patada voladora y lo atacaba con su láser.
Iori se recuperó, corrió hacia Jin y volvieron a lanzarse golpes y patadas infructuosamente, hasta que Iori tomó a Jin y le dió un cabezazo. Jin se hizo para atrás, aturdido, mientras Iori lo atacaba a golpes, patadas y zarpazos, y lo remató con su ataque especial de garra. Jin cayó de espaldas, y perdió su transformación de “gen diabólico”. Iori se le quedó viendo, con una sonrisa de satisfacción. -No quisiste unirte a mí… ¡PUES AHORA MORIRÁS!

-¡¡SHAKUNETSU!!
La bola de fuego impactó en Iori, alejándolo de un maltrecho Jin. -¿Están bien? -preguntó Ryu a Jin y a Kyo
-Yo estoy bien -contestó Jin-, pero Kyo quedó bastante golpeado.
-Cuídalo, mientras yo me encargo de este engendro -pidió Ryu.
Jin asintió con la cabeza.

Ryu e Iori se pusieron en guardia. -¡Vaya! ¡Ya llegó “el salvador”! ¡El mismísimo Ryu Hoshi! -exclamó Iori, irónico-. Entonces primero te mataré a tí, y después seguirán tus enemigos (sonrió)… definitívamente… es lo que haré.
-No es necesario llegar a ese punto, Iori -contestó Ryu-. Símplemente ríndete, y deja de ser manipulado por la sangre de Orochi.
-¡A mí no me manipula nadie! -exclamó Iori, iracundo-. ¡YO ELEGÍ LÍBREMENTE QUE LA SANGRE DE OROCHI ME HICIERA MÁS FUERTE!
-¿Qué no te das cuenta de que eso te está volviendo un hombre malo? ¡Reacciona, por favor!
-La sangre de Orochi no me vuelve malo… ¡YO YA SOY MALO DESDE QUE NACÍ! ¡¡MI FAMILIA, EL CLAN YAGAMI, SE CONSAGRÓ AL MAL DESDE HACE MUCHO TIEMPO!! ¡¿QUÉ NO ME OÍSTE?! ¡¡¡ES EL MAL LO QUE NOS HACE FUERTES!!! ¡¿QUÉ NO HAS REVISADO LA HISTORIA MUNDIAL?! ¡SÓLO GANAN AQUELLOS EN CUYOS CORAZONES HABITA LA MALDAD! ¡¡SI QUIERES TRIUNFAR EN ESTA VIDA… DEBES HACER EL MAL!! -terminó, sonriendo diabólicamente.
-¡¡YA BASTA DE TUS ESTUPIDECES!! -gritó Ryu, ahora sí, enojado como nunca-. ¡¡SÓLO ESTÁS DICIENDO TONTERÍAS!! ¡¡TE DEMOSTRARÉ QUE NO SÓLO GANAN QUIENES SE ENTREGAN AL MAL!! ¡¡¡HAAAAAAAAAAAA…!!!

Ahora empezó la batalla entre Ryu e Iori. Al estar más fresco, Ryu llevaba ventaja, pero Iori parecía tener “factor de curación” y se levantaba como si nada. Contraatacó, pero sus golpes eran bloqueados por Ryu. Llegó un punto en el que Ryu detuvo su ataque. -¡Así que renunciaste a atacar, imbécil! -comentó Iori-. ¡ASÍ ME SERÁ MÁS FÁCIL ROMPERTE UNOS HUESOS! -gritó y se lanzó al ataque pero, cuando estaba cerca de Ryu, se detuvo en seco. -¡¡¿PERO QUÉ…?!!
Un aura azul y blanco rodeaba a Ryu, al tiempo que abría los ojos y los tenía blancos. -La maldad no puede derrotar al Poder de la Nada -dijo-. ¡Prepárate…! ¡¡SINKUU TATSUMAKI!!
Ryu realizó su patada giratoria sobre Iori, impactándolo varias veces y lo mandó a volar contra una pared. Ryu corrió y le asestó una andanada de golpes, remantando con un derribe hacia atrás apoyando el pié sobre el plexo solar de Iori. -¡¡MALDITOOOO!! -gritó Iori-. ¡¡¿CÓMO TE ATREVES?!! ¡¡VAS A MORIR POR ESO!! Iori corrió hacia Ryu, pero este último se colocó en posición de “hadoken” y empezó a acumular energía. -¡¡¿EH…?!!
Ryu acumuló aún más energia. -¡¡DENJIIIN…!! ¡¡¡HADOOOOOOOOOOOOOKEEEEEEEEEN!!! -gritó, y lanzó una variante de “hadoken” que le dió de lleno a Iori, electrocutándolo al final. Iori salió volando hacia atrás, derrotado. En el piso, los ojos regresaron a su color blanco normal, el pelo se le aclaró y el tono de piel dejó de ser pálido. Ryu cerró los ojos y también regresó a la normalidad.
-¡AGH…! ¿Qué pasó? -preguntó Iori, aún aturdido. Enseguida se dió cuenta de los cambios que había tenido. -¡¿QUÉ LE PASÓ A MI PODER OROCHI?! -exclamó. Vió a Ryu, que se dirigía hacia él y le extendía la mano. Iori rechazó el gesto, y se puso de pié el solo. -Kyo Kusanagi -musito-… Ni creas que nuestro enfrentamiento ha terminado… ¡VOLVERÉ! -exclamó y se alejó de ahí corriendo.

Ryu regresó a donde estaban Jin y Kyo -¿Cómo está Kyo, Jin? -preguntó.
-Aún no responde -contestó Jin-. El ataque de ese monstruo fue brutal. Casi lo asesinó.
-¿Traes tu celular?
-Sí.
-Llama a una ambulancia, y de paso a Karin Kánzuki.

Justo en eso, se oyó el ruido de un helicóptero: el de la familia Kánzuki, piloteado por Shibasaki. Una vez que el helicóptero aterrizó, descendieron Chun-Li, Narumi y los Castillo. -Parece que llegamos tarde -observó Chun-Li.
Ryu se asombró al verlos -¿Cómo supieron que estábamos aquí?
-Oíamos la transmisión de los radios de la policía local y nos enteramos de que había problemas en esta zona -contestó Chun-Li.
-Pero creo que ya no nos necesitan -terminó Narumi.
-Para arrestar gente, ya no… pero sí necesitamos el helicóptero. Hay que transladar a esta persona (señaló a Kyo) a un hospital cuanto antes.
Chun-Li se acercó e identificó a Kyo. -Pero si es Kyo Kusanagi… ¿Qué demonios le pasó?
-En el camino te explicamos -justificó Jin-. Estamos perdiendo tiempo muy valioso.

Los Castillo bajaron una camilla del helicóptero, tomaron a Kyo, lo pusieron en la camilla y lo subieron al helicóptero junto con los demás. -Shibasaki -habló Jin.
-Diga, Jin-sama.
-¿Cuál es el hospital más cercano?
-El hospital de la Facultad de Medicina de Tokio.
-¡Llévanos ahí de inmediato!
-Sí, Jin-sama.

Hospital de la Falcultad de Medicina de Tokio
Barrio de Shinjuku.
Tokio, Japón.

Shibasaki se comunicó por radio al hospital y pidió que estuviera listo personal médico en el helipuerto del hospital. En el trayecto, aprovechó Hyacint para presentarse. Aterrizaron en el techo y de inmediato se llevaron a Kyo a revisión. Una vez que el doctor terminó de evaluarlo, se dirigió a Ryu y a los demás. -Está vivo casi de milagro -señaló-. ¿Qué fué lo que le pasó?
Ryu y Jin le contaron al doctor sobre la pelea (aunque omitieron lo de “la sangre de Orochi”) -¿Se recuperará? -preguntó Jin.
-Seguro, pero será gracias a su condición física sobresaliente -contestó el doctor.
-¿Cuándo podrían darlo de alta? -preguntó Ryu, preocupado.
-Aún es muy pronto para hacer un pronóstico, señor -contestó el doctor-. Será cuestión de cómo vaya evolucionando, pero probablemente se quede internado dos semanas. Ahora, si me disculpan…
-Pase, doctor…

Chun-Li se les quedó mirando a Ryu y a Jin. -Muy bien, ni crean que no me dí cuenta de que algo están ocultando.
-Eeeerrr… ¿De qué estás hablando? -dijo Ryu, fingiendo extrañeza.
-Ryu… no soy tonta. Te conozco perfectamente bien, y eres incapaz de mentir, ¿o no?
-Está bien -suspiró Ryu, y le contó todo a Chun-Li, a Hyacint y a los Castillo sobre Iori y sobre la sangre de Orochi.
-De modo que tenemos otro “cliente” de ese tal Orochi -observó Francisco, acariciándose el mentón.
-¿Ya lo sabían? -preguntó Ryu, sorprendido.
-Ya -contestó Chun-Li, y le contó a Ryu y a Jin lo referente a Leona, al Escuadrón Ikari y a la sangre de Orochi que corría por las venas de Leona.
-Coincide con lo que nos contó Kyo -dijo Jin-. Ese tal Iori estaba poseído también por la sangre de Orochi. Además de que está loco de remate.
-¿A qué te refieres, Jin? -preguntó Hyacint.
-A que está convencido de que es malo por naturaleza, porque según su familia se consagró al mal…
-¿A qué familia pertenece ese sujeto Iori? -preguntó José Luis.
-Dijo que a la familia Yagami…
-¡YAGAMI! -exclamó José Luis.
-¡Justo una de las familias que nos dijo Leona! -agregó Francisco.

A pesar de que el sol brillaba en el firmamento con todo su esplendor, todos los ahí reunidos sintieron que el día se nublaba…

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