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Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 59: Rescate fallido.

Monte Fuji.
Al Oeste de Tokio.
Japón.

Iori llegó como pudo al Monte Fuji, para recuperar energías y volver a enfrentar a Kyo. -¡MALDICIÓN! -espetó-. ¡Quedé muy debilitado…! ¡Necesito recuperarme para matar al perro de Kyo Kusanagi de una buena vez…! (sonrió) Pero ahora, no solo ese perro sentirá mi ira… ¡También la rata asquerosa de Jin Kazama y el buitre de Ryu Hoshi lo pagarán con sus vidas!

Un ruido interrumpió sus pensamientos -¡¿QUÍEN DIABLOS ESTÁ AHÍ?! -gritó.
-De… vo… rar…ar…ar… -fue la respuesta que recibió.
Necalli había aparecido frente a Iori, quien lo miró verdaderamente espantado -¡¡¿Q-Q-QUÉ ERES TÚ…?!! ¡¡¡¿QUÉ QUIERES DE MÍ?!!!
-Quiero… devorar… tu alma -contestó Necalli. De inmediato, Necalli tomó a Iori de la cabeza, lo giró por encima de sí mismo y lo estampó contra el piso, para después arrastrarlo hasta estrellarlo contra una roca enorme y asestarle varios zarpazos, rematándolo con un zarpazo doble, dejándolo casi inconsciente.
-¡AGH…! ¡AACK…! -se quejó Iori, quien estaba muy debilitado entre la pelea contra Kyo, Jin y Ryu; y el ataque de Necalli. Éste último lo tomó por la cabeza, lo levantó y abrió las fauces. Iori lo vió horrorizado. -No… ¡NO…! ¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO…!!!
Unas aves volaron espantadas de la montaña. Iori cayó al piso, inconsciente y con una expresión de terror dibujada en el rostro. Necalli acababa de devorarle el alma. -Un… alma… fuerte… muy fuerte… pero necesito más… aún más… -dijo Necalli, quien se transformó en cieno y se fue de ahí.

En la noche de ese día…

Cuartel General de Shadaloo.
Pista de aterrizaje.
Ubicación desconocida.

Una aeronave tipo VTOL de turbinas, descendía lentamente sobre la pista de aterrizaje. Sobre el ala de otra aeronave VTOL, Rashid contemplaba la escena: Dos soldados de alto rango conducían a una niña oriental de escasos siete años, que abrazaba algo que parecía una tablet. -¡RAYOS! -exclamó Rashid, al tiempo de que salía de su escondita y pateaba a uno de los soldados. La niña se hizo para atrás, asustada. Rashid quedó parado sobre su pierna derecha. -No puedo ignorar a alguien en desgracia -comentó.
-¡MISERABLE! -gritó el soldado de alto rango que aún estaba en pié-. ¡Lo pagarás!

Y empezaría una breve pelea, en donde el soldado no fue pieza para Rashid, quien lo derrotó con su “Altair”, haciendo que el soldado chocara de espaldas contra el VTOL. Cuando la pelea terminó, Rashid se dirigió a la niña -Muy bien, ahora eres libre -le dijo-. Nos largaremos de este lugar en cuanto arregle unos negocios… jovencita.
La niña retrocedió asustada -¿Crees que me has salvado? -le preguntó a Rashid.
-¿Qué? -preguntó Rashid-. ¿Acaso no fuiste capturada por esos soldados?
-¿Parece que lo fuí?
Rashid se rascó la cabeza, confundido -Esto parece complicado -admitió-. Oye, niñita, ¿has visto a esta persona? -le preguntó, mientras sacaba un smartphone y le enseñaba una foto. La niña se sorprendió. -¡Bingo! -exclamó Rashid-. ¿Tal vez podrías decirme dónde están? -preguntó-. La niña, asustada, señaló hacia una bodega. -Gracias. No entiendo tu situación, pero vamos a irnos de aquí juntos después de esto -le prometió Rashid.

Cuartel General de Shadaloo.
Bodega de la pista de aterrizaje.
Ubicación desconocida.

Rashid corrió hacia el interior de la bodega. -¡¡OYE!! ¡¡¿QUÉ DEMONIOS HACES AQUÍ?!! -le gritó alguien.
Rashid volteó y se topó con un boxeador enorme, corpulento, de piel negra y cabello negro con un corte muy parecido al que traía Mike Tyson en sus épocas de gloria. Vestía una bata de boxeador azul con el filo dorado, con un logo formado por dos toros dorados y varias estrellas rojas y la leyenda “Crazy Buffalo” en la espalda, unos pantaloncillos cortos de boxeador negros con bordes blancos, un par de guantes de… sí, adivinaron: boxeador de color rojo y unas botas de color azul oscuro. Rashid se le quedó viendo. -¡Vaya, vaya! ¡Pero si aquí tenemos al mismísimo Balrog! -exclamó-. Anteriormente un boxeador respetado, campeón mundial de peso completo y que fue expulsado del deporte por matar a un rival en el ring y por hacer trampa en sus peleas. Ahora eres nada más otro lacayo de Shadaloo.
-¡¿CÓMO SABES ESO?! -gritó Balrog.
-Lo leí en Internet -respondió Rashid, con una sonrisa.
-¡Eso no tiene nada de gracioso! ¡Ahora, será mejor que te largues, si no quieres que te use como costal de entrenamiento! -exclamó, mientras se ponía en guardia.
-Inténtalo… -contestó Rashid, poniéndose en guardia y dando inicio a la pelea.

Balrog, a pesar de su corpulencia, era bastante ágil y veloz. Eso le dió ventaja desde el principio al conectar buenas combinaciones de puñetazos. Rashid no se rindió y comenzó a esquivar golpes gracias a su no menor agilidad, manejo de piernas y flexibilidad. Logró contratacar con su ataque giratorio, tirando a Balrog. -La cuestión no es sólo dar golpes, amigo -se burló Rashid-. También hay que saber cómo y cuándo darlos.
-¿Te refieres a una situación como… ÉSTA? -dijo Balrog, al tiempo de que le tiraba su “dashing punch”. Rashid logró protegerse con su “YSAAR”, haciendo girar y mandando a volar a Balrog. Rashid saltó y tiró su patada voladora “eagle spike”, pero Balrog lo recibió con un efectivo úppercut, tirándolo. Volvió a lanzar el “dashing uppercut” y esta vez, lo conecto. -¡JA! ¡NO SIRVES NI COMO PERA LOCA! -se burló Balrog.

Rashid se puso de pié y se limpió la sangre de los labios. -¡Y tú, no sirves ni para burlarte! -se la regresó Rashid, quien se volvió a lanzar al ataque con sus “golpes de karate” y patadas. -¡¡WHIRLWIND SHOT!! -gritó, lanzando un remolino con los piés.
Balrog se hizo para atrás, evitando ese ataque, y se lanzó con una combinación de derecha, izquierda, un gancho al hígado y… un pisotón. Mientras Rashid se dolía, Balrog le asestó tremendo cabezazo que lo tumbó. -¡OYE! ¡ESO ES TRAMPA! -le reclamó Rashid.
-¿Y qué? -minimizó el detalle Balrog-. Haz trampa y triunfarás.
-No lo creo -respondió Rashid. Ejecutó una rodada al frente y quiso patear a Balrog, pero éste lo agarró, lo lanzó hacia atrás y le conectó un buen puñetazo. -¡YA TUVE SUFICIENTE! ¡¡ALTAIR!! -gritó Rashid, pero Balrog evitó ese ataque girando sobre su eje, dejando pasar el gran remolino y volvió a golpear varias veces a Rashid.

Rashid trastabilló unos segundos. -No… es… posible… Nadie… había… logrado… esquivar… esa técnica -declaró.
-Siempre hay una primera vez, inútil -contestó Balrog. En eso, flexionó su brazo derecho hacia atrás como para dar un golpe. -¡¡NO QUERRÁS ESCUCHAR LA CUENTA DE DIEZ…!! ¡¡¿POR QUÉ NO TE VAS AL INFIERNO?!! -gritó, al mismo tiempo de dar un enorme e inconmesurable puñetazo a la cabeza de Rashid, que lo mandó a volar hasta chocar con pared.
-Maldita… sea… -musitó Rashid, antes de quedar inconsciente.

Varias horas después…

Zona boscosa de Japón

-Joven amo… ¡Ha despertado! -exclamó Azam.
Rashid fué incorporándose lentamente y reaccionando. -Errr… Azam… ¿Qué pasó…?
-Con cuidado, joven amo -lo aconsejó Azam, mientras lo ayudaba a sentarse en el pasto-. Pasó que llegué justo a tiempo para rescatarlo de una muerte segura.
-¿Eh…? Ah… ahora recuerdo… ¡AUCH! -se quejó Rashid.
-Despacio, joven amo… despacio.
-Ese Balrog resultó ser más fuerte de lo que había calculado… ¡AGH! ¡Pega como camello!
-Ya me dí cuenta, joven amo… Afortunadamente, logré derribar a ese monstruo antes de que lo matara.
Rashid recordó una cosa. -¿Y la niña…? ¿Dónde está la niña?
-¿Cuál niña, joven amo? Nada más estaban usted y el tipo ese.
-¡DEMONIOS, AZAM…! Una niña como de siete años y originaria de China… ¡¡MALDICIÓN!! ¡¡DEBIERON HABERLA RECAPTURADO!! (se abatió) ¡¡Y LE PROMETÍ QUE NOS IRÍAMOS JUNTOS DE ESE LUGAR…!!
-No se preocupe, joven amo. Ya habrá tiempo para irla a rescatar. No creo que Shadaloo se atreva a hacerle daño, joven amo.
-Lo dudo mucho. Esos tipos son capaces de la crueldad más inimaginable.
-En este caso… no. El cerebro de esa niña es lo que más les preocupa.

Rashid logró ponerse en pié con mucho trabajo -Entonces no hay tiempo que perder. ¡Vamos!
-Joven amo, en su condición no puede regresar ahí. ¡Sería un suicidio! -observó Azam.
-No hablo de regresar a la base de Shadaloo, Azam -contestó Rashid-. Es hora de buscar ayuda en la Residencia Kánzuki.
-¿Y la ayuda que nos había ofrecido esa chica… Helen, creo que se llama?
-Tranquilo, Azam… por supuesto que también la aceptaremos. Ahora, ¡en marcha!

Un par de días después…

Residencia Kánzuki.
Enfermería particular.
Tokio, Japón.

Chun-Li logró que trasladaran a Kyo Kusanagi a la enfermería particular de la residencia Kánzuki, desde el hospital donde estaba siendo tratado. -Aquí estará más seguro -dijo.
Ryu y Jin fueron a visitarlo, así como el Escuadrón Ikari. -Tiempo sin vernos, viejo amigo -saludó Ralf.
-Lo mismo digo, Ralf -contestó Kyo.
-Asi que Iori Yagami regresó… No creo que haya sido agradable -dijo Leona.
-De ninguna manera lo fue… Si no es por que Jin y Ryu intervienen…
-No me des ningún crédito, Kyo -admitió Jin-. Ryu fue quien hizo todo el trabajo.
-¿En serio?
-En serio… por fín logró dominar el “Satsui no Hado” y usarlo para algo positivo -informó Jin.
-Entonces… también él se vió afectado por ese eclipse artificial.
-Al igual que yo, Kyo… al igual que yo…

Residencia Kánzuki.
Gimnasio.
Tokio, Japón.

Al mismo tiempo, Zangief y Francisco entrenaban en el ring del gimnasio, mientras Ángel, Mika y José Luis los observaban. -¡Muy bien, Blue Púnisher! -exclamó Zangief, en tono amenazante-. ¡Te demostraré lo que puede hacer el ESPÍRITU DEL MÚSCULO!
-Dame todo lo que tienes -lo retó Francisco.
Zangief se lanzó en carrera, con intención de agarrarlo, pero Francisco fué más ágil y se lo llevó con una pasada en todo lo alto, haciendo que Zangief cayera pesadamente en la lona. -¡UGH!
-Tienes bonitos músculos, eso es cierto. Pero no te sirven de nada si no sabes como usarlos, camarada -observó Francisco.
-¿CÓMO TE ATREVES A DECIRLE A ZANGIEF LO QUE TIENE QUE HACER CON SUS MÚSCULOS, STINGRAY? -le gritó Mika.
-En primera: ya no me digas “Stingray”. Esa etapa de mi vida ya pasó. Y en segunda: No tienes por qué estar defendiendo a Zangief. Al contrario, aprende también de sus errores -dijo Francisco, tranquilamente-. ¡Ah! Y en tercera: Deja de estar “lamiéndole las botas” a Zangief, por favor. No me opongo a que lo admires, pero lo tuyo, francamente, ya es obsesivo.

-¡Allô, chicos! -saludó Narumi, quien entraba al gimnasio.
Francisco se quedó paralizado. -Eeeerrr… esteeee… ¡Hola! -regresó el saludo, evidentemente nervioso.
-¡Hola! -saludaron los demás.
-¡Oigan! -exclamó Ángel-. Acabo de recordar que Karin me mostró una motocicleta y me pidió su opinion. ¡Voy a revisarla! -y se fué de ahí.
-Y yo acabo de recordar que me pidieron mover una mesa, pero es muy grande y no puedo solo con ella. Zangief, Mika, voy a necesitar su ayuda -dijo José Luis.
-Está bien, tovarisch -accedió Zangief -¡Vamos, Mika! ¡Esa mesita necesita ESPÍRITU DEL MÚSCULO para que la muevan!
-¡Claro que sí! -contestó Mika, mientras los tres dejaban el lugar.
-¡HEEEEEY! ¡OIGAAAAAN…! ¡NO ME DEJEN SOLOOOO…! ¡BOLA DE TRAIDOREEEEEES! ¡¡CUARTETA DE CULEROOOOOS!! -musitó Francisco, dejando caer los brazos.

Narumi sonreía, divertida -Son muy agradables tus amigos.
-Sólo tres de ellos son mis amigos. El otro es mi hermano… el del cuerpo con tatuajes hasta en los tatuajes -contestó Francisco-. Cambiando de tema, me imagino que viniste a entrenar.
-Sí, así es… pero ya no hay otras chicas con quienes entrenar. ¿Puedes ayudarme con eso?
-Por lo general, no me gusta entrenar con mujeres… siento que las puedo lastimar… pero… al no haber más remedio…

Francisco y Narumi subieron al ring y comenzaron a platicar mientras intercambiaban llaves. -Tienes una técnica de llaveo muy depurada, Narumi -observó Francisco.
-Gracias, mon ami. Tú también lo haces muy bien.
-Y eso que estoy aplicando la cuarta parte, o hasta menos, de mi fuerza. A propósito, ¿qué técnica usas, aparte de la lucha libre?
-Jiujitsu Matsuda -contestó Narumi.
-¿Jiujitsu Matsuda? -preguntó Francisco-. Hasta donde me quedé, está emparentado con el jiujitsu brasileño tradicional.
-Así es -afirmó Narumi-. Sólo que el Jiujitsu Matsuda es de la familia Matsuda.
-Y el jiujitsu brasileño tradicional es de la familia Gracie -completó Francisco-. Sí, conozco a varios Gracie. Una vez me enfrenté a uno de ellos… ¡Y ME DIÓ UNA PALIZA!
Narumi rió -Son muy duros.
-Y vaya que lo son. Tambien veo que usas mucho golpes y patadas -observó Francisco.
-Son de Muay-Thai -explicó Narumi.
-Pues deberías pensar en hacer carrera en UFC o en Béllator -comentó Francisco.
-¿Tú lo crees?
-No lo creo, estoy seguro.

Media hora después de entrenamiento, Narumi y Francisco bajaron del ring y se recargaron en uno de sus bordes. -Tienes futuro en el negocio -le dijo Francisco a Narumi.
-Gracias, mon ami -contestó Narumi-. Por cierto, necesito hacerte una pregunta.
-Tu dirás.
-Te gusto, ¿verdad?
Francisco se sorprendió, no tanto por la pregunta, sino por la franqueza con la que Narumi preguntaba eso. -¿Que yo… qué?
-No pretendas engañarme. Te gusto y no quieres decírmelo.
Francisco se llevó una mano a la frente, dándose cuenta que no tenía escapatoria -Pero si intenté que no fuera muy notorio.
Narumi sonrió -Un hombre no puede ocultar dos estados: enamoramiento y embriaguez.
Ese comentario no solo terminó de desarmar a Francisco… lo “mató”. -Pues… como no soy borracho… ya sabemos qué es lo que se nota.
Narumi soltó una risita con ese comentario. -Entonces sí te gusto, ¿verdad?
Francisco agachó la cabeza. -Sí… lo admito… me gustas…
-Pero lo dices como si hubieras cometido un crimen.
-Es que… para mí sí es un crimen porque… bueno… te pareces mucho a mi esposa.
-¡¿ERES CASADO?! -preguntó Narumi, con cierto tono de enojo.
-Viudo… -aclaró Francisco.
-¡Ay….! ¡De verdad… lo siento! -se disculpó Narumi-. Había pensado otra cosa.
-No te preocupes.
-¿Y… puedo preguntar cómo murio?
-La asesinaron… junto con mi hijo -contestó Francisco.

Acto seguido, le contó cómo Víctor Gordoa secuestró a su esposa embarazada y cómo los mató, a su esposa y a su hijo. -¡Eso es terrible! -exclamó Narumi-. ¡Ese tipo debe pagar…!
-Ese tipo ya es un alma juzgada por Dios -aclaró Francisco-. Lo asesinaron antes de llegar a la cárcel
Enseguida, fue a donde estaba su maleta deportiva, la abrió y sacó la foto de su esposa y se la enseño a Narumi. -¡Mon Dieu! -exclamó-. ¡Es idéntica a mí!
-Y eso, me tiene francamente confundido -admitió Francisco. Quiso acariciar el cabello de Narumi, pero en el último momento se detuvo, cerró el puño y regresó el brazo a su lugar. Narumi se dió cuenta, le tomó el brazo por la muñeca y se lo acercó al rostro, permitiendo que Francisco la tocara. -¡Por favor, no hagas eso! -suplicó.
-No tiene nada de malo -dijo Narumi.
-Para mí si tiene todo de malo -volvió a decir Francisco-. Le prometí fidelidad eterna a mi esposa, y no le voy a fallar.
Narumi cerró los ojos y negó con la cabeza. -Estás mal, mon ami. La fidelidad sólo es hasta que la muerte separa a los esposos. No es justo que estés sufriendo por una promesa muy estricta que hiciste. Libérate de eso y rehaz tu vida, por favor.
-Si, pero…
-Pero nada.

Narumi fue acercándose a Francisco y lo abrazó. Éste correspondió el abrazo, y cuando estaban a punto de besarse…
-Disculpen, dama, caballero -interrumpió Shibazaki.
-¿Qué quieres ahora? -preguntó Narumi, de mala gana.
-Karin-sama quieren que vayan a la puerta. Capturaron a un par de intrusos.
Narumi y Francisco se vieron a los ojos -¡INTRUSOS! -exclamaron al mismo tiempo.
-¡Vamos para allá! -decidió Narumi.

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