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Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 65: Brasil

Templo de Chizuru Kaguya.
Fukushima, Japón

Hasta ahí llegó Iori Yagami, para encontrar a Chizuru, pero… cuando entró… encontró al templo literalmente patas arriba. -Parece como si hubiera habido una batalla aquí -se dijo Iori. Comenzó a examinar palmo a palmo el templo. -¿Qué es esto? -se preguntó. Encontró un pedazo de tela negra, con un logotipo naranja. -¡¿QUÉ…?! ¡ÉSTE ES EL LOGOTIPO DE NESTS! -exclamó-. ¡¿PERO QUÉ DEMONIOS…?!

De inmediato salió de ahí, y se dirigió a la base de NESTS.

Rio de Janeiro, Brasil

-¿Estás segura que esa pieza está en Río? -preguntó Jin.
-Complétamente -contestó Chun-Li-, y nos estamos acercando. La señal es cada vez más fuerte.

El Equipo 1 había llegado a Brasil, específicamente a Río de Janeiro. Justo en una de sus calles más conocidas, frente a la Escalera de Selarón y teniendo de fondo al “Cristo del Corcovado”, iban caminando, cuando un chico de unos doce años tropezó con Ken. Este chico era afroamericano, de ojos cafés y cabello negro peinado con rastas. Traía puesto una sudadera y un pants de color amarillo los dos, con una “S” estilizada de color negro, así como unas franjas de ese color a los lados de la sudadera y de los pants. También usaba unos guantes para MMA de color rojo y ténís de color rojo y blanco -¡Oye! ¡Ten más cuidado! -lo regaño Ken.
-¡LO SIENTO! -se disculpó el chico -¡Es que me persiguen unos tipos malos!
-Unos… ¿qué?
El chico señaló con el dedo hacia la escalera. -¡ELLOS! -gritó.

Por la escalera bajaban diez soldados tipo AS-R, prácticamente idénticos a los que alguna vez enfrentaron en el “Black Noah”, en aquella operación fallida. La única diferencia era que estos soldados no llevaban una camisa de manga larga, sino un “tank top” del mismo color. El chico se escondió detrás de Ken. -Shadaloo -dijo Jin.
-Bueno, es hora de ponerlos en su lugar, ¿no creen? -sugirió Kyo.
-No te preocupes, chico -le dijo Ken-. En este momento, te libraremos de tus perseguidores.

Y entre Chun-Li, Ryu, Ken, Jin y Kyo le dieron su merecido a los AS-R, teniendo a bien quitarles sus insignias, para evitar que obtuvieran poder psíquico. Uno de ellos salió corriendo, pero en el camino fue detenido por un golpe que le dió una mujer de unos 20 años, bastante alta, de ojos y cabello del mismo color del chico, pero el cabello lo llevaba más largo, y suelto de la parte derecha, mientras que la parte izquierda la tenía peinada con trenzas que se perdían con el resto del cabello largo. Traía puesto un “brassiere” deportivo rematado con un nudo al centro, de color verde con franjas laterales amarillas, así como unos pantalones para practicar artes marciales del mismo color de su ropa superior, amarrados con una cinta negra. También traía vendas negras en los pies y brazaletes de colores en las muñecas. Llevaba cargando sobre su hombro izquierdo al corpulento soldado que había querido huir.

-¡¿L-L-L-LAURA…?! -tartamudeó el chico.
-¡Hola, chicos! -saludó Laura al equipo, dejando caer al soldado inconsciente. -¿Estaban hablando de mí? -preguntó de forma jovial. El chico se aterrorizó y quiso huir, pero Laura lo alcanzó y le aplicó un candado al cuello -¡SEAN! ¿Qué estás haciendo por aquí? -le preguntó Laura, ante la sorpresa de los demás-. ¡Y MIRA TU CABELLO…! ¡AH, YA SÉ QUE PASA! ¡DEBES HABER ENCONTRADO UNA NUEVA NOOOOOOVIAAAAAA! -le cantó.
-¡NO! ¡NO ES VERDAD! -replicó Sean-. Laura seguía apretando el candado al cuello. ¡HEY! ¡NO ME TOQUES! -seguía reclamando Sean-. ¡NO PUEDO RESPIRAR!
-¡PERO TÚ TE SIGUES VIENDO TAN DELGADO COMO UNA VÍA DE TREN! -siguió fastidiándolo Laura con el tema, ignorando por completo la petición de Sean. -¡DEBES COMER MÁS CARNE, O NO LE GUSTARÁS MÁS A TU NOVIA!
-¡¡YA TE DIJE QUE NO TENGO NOVIA, LAURA!! -gritó Sean, casi al borde de la desesperación. Sean no pudo más y le hizo la señal de sumisión a Laura, dando de palmadas sobre sus manos -¡¡ME DOY!! ¡¡ME RINDO!!
-¿Creen que deberíamos detenerlos antes de que…? -le preguntó Chun-Li a los demás. Ken se limitó a encogerse de hombros.

-¡PONGAMOS LAS COSAS MÁS CALIENTES FROTÁNDOTE LA CABEZA! -exclamó Laura, mientras le aplicaba al pobre Sean una palanca cruzada al brazo izquierdo. -¡¡¿QUÉ TAL ÉSTO?!!
-Err… creo que sí deberíamos detenerlos -observó Kyo.
-De otra forma, lo va a matar -agregó Jin.

Cuando, por fin Laura se cansó de agarrar como costal de entrenamiento a Sean, lo soltó y se levantó, sacudiéndose las manos. -Muy bien. Ya saludé a mi hermano menor -declaró. Se volteó y reconoció a Ken. -¡KEN MÁSTERS! -exclamó-. Sé quién eres. ¿Qué trae a una persona tan famosa como tú a estos lugares? -preguntó.
-Bien… en realidad es una cuestión secreta -contestó Ken.
-Un secreto… ¿eh? -repitió Laura, con un dejo de sospecha en su voz. -¿No será que quieren hacerle daño a mi hermanito?
-¡¿QUÉ…?! ¡¡POR SUPUESTO QUE NO!! -exclamó Chun-Li.
-¡NO MIENTAN! -gritó Laura-. ¡SI TAN SIQUIERA LO TOCAN, ME LAS PAGARÁN!
-Espera espera… -intervino Kyo-. No tenemos ningún interés en lastimar a tu hermano.
-Es verdad. Tenemos cosas más importantes que hacer -agregó Jin.

-¡LAURA! -gritó Sean, interponiéndose entre ella y el Equipo 1 -¡DETENTE, POR FAVOR! -suplicó, mientras la contenía agarrándola por la cintura. -¡Escúchame! ¡Estas personas salvaron mi vida!
-¿Eh…?
-¡Sí, hermana! ¡Me salvaron de esos tipos! -explicó, mientras señalaba a los soldados caídos.
-¿Huh…? (Laura puso cara de idiota). ¡AH! ¡Je je je…! ¡Era eso…! ¿Y por qué no me lo dijeron antes? -preguntó, empujando a Sean. Después le habló a Ken. -Me disculpo por eso -le dijo.
-Errr… no hay problema -contestó Ken.

Laura se cruzó de brazos. -¿Y a todo esto, por qué te estaban persiguiendo esos matones? -le preguntó a Sean.
-Bueno… estaba jugando con mi consola portátil, cuando sin querer me metí a una casa aparentemente abandonada. Ahí estaban esos tipos planeando algo muy malo. Me descubrieron y quisieron matarme. Pensaron que yo era un espía o algo así.
Los miembros del equipo 1 se miraron unos a otros. -¿Están pensando lo mismo que yo? -preguntó Jin.
-¡El lugar donde Shadaloo tiene la pieza, el interruptor y al hácker secuestrado! -exclamó Ken.
-¡Un momento! -intervino Kyo-. ¿Me están diciendo que esa casa es un “cuartel oculto”?
-Sí -confirmó Chun-Li-. No es la primera vez que lo hace Shadaloo.
-Oye, chico… ¿podrías llevarnos a ese lugar? -le pidió Ryu.
-Err… esteeee… -trastabilló Sean.
-No, si yo no voy con él -intervino Laura-. ¡Les haré pagar por haber querido asesinar a mi hermano! -prometió.
Chun-Li se quedó pensando un rato. -Huuuuuuummm… si no hay más remedio…

-A propósito, señorita, ¿cuál es su nombre? -preguntó Jin.
-Soy Laura Matsuda. Practicante y propagadora del Jiujitsu Matsuda -se presentó Laura. Después le volvió a hablar a Ken. -A cambio de acompañarlos, quiero que me permitas promover el Jiujitsu Matsuda en tus clases de Karate en línea, ¿de acuerdo?
-¿Qué…? -preguntó Chun-Li.
-De acuerdo -aceptó Ken.
-¡MUY BIEN! -exclamó Laura-. ¡Haré mundialmente famoso al Jiujitsu Matsuda! -pronosticó de forma fantasiosa-. ¡Oye, Sean! ¿Quieres un souvenir…? ¿Una medicina que te haga más alto o más atractivo con las mujeres…?
-¡No… necesito… eso! -respondió Sean, aventando a Laura-. ¡Y, para que te lo sepas, tu estilo de pelea no es más el Jiujitsu Matsuda!
-¿De qué estás hablando? -preguntó Laura-. ¡He usado el Jiujitsu Matsuda toda mi vida!
-¡YA BASTA USTEDES DOS! -exclamó Jin-. ¡Tú, niño…! ¿NOS VAS A LLEVAR A ESE LUGAR, SÍ O NO?
-S-s-s-sí -contestó Sean-. Es por aquí, síganme.

El equipo 1, junto con Laura y Sean, subieron las escaleras y llegaron a una casa abandonada. -¿Es este el lugar? -le preguntó Ken a Sean.
-Sí, señor.
-Bien, entremos con cuidado -dijo Chun-Li-. Debe estar esperándonos el comité de bienvenida.
-Sean -le ordenó Laura-. Tú quédate aquí. Si ves que nos tardamos, trae a la policía.

Entraron, pero no encontraron nada más que una mesa y unas sillas viejas y desvencijadas. -¡Vaya! ¡Una auténtica pérdida de tiempo! -reclamó Jin.
-No nos demos por vencidos aún -dijo Chun-Li-. Probablemente, haya aquí alguna entrada secreta…
En eso, Kyo notó una saliente del piso -¿Qué es esto? -se preguntó.
-¿Qué encontraste? -le preguntó Chun-Li.
-Es una especie de… escotilla -contestó Kyo.
Ryu y Ken intentaron abrirla, sin mucho éxito. -Necesitamos algo que nos sirva como palanca -observó Ken.
Laura buscó alrededor y encontró una barra de metal. -Permítanme -pidió. Metió la barra en la hendidura e hizo palanca, abriendo una compuerta y mostrando unas escaleras subterraneas. -Listo.

El equipo 1 bajó las escaleras y encontró una auténtica ciudad subterránea. -¡Vaya! ¡Para ser un cuartel, le pusieron mucho ingenio! -observó Laura.
-¿Alguien trae algo para alumbrarnos mejor? -preguntó Kyo.
Jin sacó de su ropa una linterna y la encendió. -Esto nos servirá.

Y justo al fondo, estaba el interruptor octagonal con la figura de la estrella en él. -¡Perfecto! -exclamó Ken.
-Tomémosla, y vámonos de aquí -sugirió Kyo.
-¡USTEDES NO IRÁN A NINGÚN LADO! -gritó una voz.
-¿Quíen está ahi? -preguntó Chun-Li-. ¡IDENTIFÍQUESE! -exigió.
Las luces se encendieron, y ahí había varios soldados AS-R, ya con el poder psíquico activado, y en medio de ellos, estaba un rejuvenecido Heihachi Mishima. -Saludos, detective -habló Heihachi-. Me da gusto que haya venido a mi… dulce morada brasileña.
-¡Déjate de tonterías, abuelo! -exclamó Jin-. ¡Ni creas que me engañas con tu apariencia joven! ¡No es la primera vez que haces eso!
Heihachi soltó una risotada. -¡Vaya vaya! ¡Pero si también vino el inútil de mi nieto…! ¡Tan inútil y fracasado como su padre!
-¡¿CÓMO TE ATREVES…?!
-¡SILENCIO! Me imagino que vienen por esta figurita, ¿o no?
-Venimos todos por esa figurita -dijo Ken-. Así que más vale que nos la des por las buenas, o si no…
-O si no, ¿qué, Ken Masters? -preguntó Heihachi, retador-. El estilo Ansatsuken no es rival para la escuela Mishima.
-¡¿Cómo te atreves…?! -explotó Ryu.
-No, Ryu -intervino Jin-. Él es mío.

Y de inmediato, empezó la pelea.

(Lean la siguiente parte escuchando Hardwired, de Metallica).

Chun-Li, Ryu, Ken, Kyo y Laura peleaban contra los AS-R, mientras Jin y Heihachi ajustaban cuentas. Ryu y Ken daban cuenta de un par de soldados con unos “Shoryuken” combinados. Kyo lanzaba golpes y patadas y remataba a sus rivales con sus puños flamígeros. Chun-Li mandaba a volar a otro soldado con una patada lateral y Laura se divertía derribando soldados a diestra y siniestra. A uno casi le rompe el brazo con una palanca estilo Fujiwara después de girar, y a otro… lo electrocutó, pues de una u otra forma, había generado electricidad con las manos.
-¡Muy bien, nieto inútil! -retó Heihachi a Jin-. ¡Basta de perder el tiempo y vamos a pelear!
-¡Como quieras, anciano! -contestó Jin y se trenzaron en combate.

Como ambos compartían la misma escuela de karate, era muy difícil que tuvieran una diferencia sustancial en su pelea. Cada golpe y cada patada que se daban era bloqueada. En eso, Heihachi tomó a Jin del cuello y lo arrojó contra una pared, se lanzó contra él y le dió una andanada de golpes que lo dejaron maltrecho. -¡JA! ¡Sigues siendo un debilucho! -le espetó Heihachi.
-Eso es lo que tú crees, anciano -contestó Jin, mientras se lanzaba contra Heihachi, lo cargaba con el hombro, corría al otro lado de la habitación y lo estampaba, sin soltarlo contra otra pared, para despues aplicarle una especie de “spinebuster” y golpearlo a placer en el suelo. Heihachi no se dejó, tomó a Jin por la cabeza y le asestó un cabezazo tremendo, haciendo que lo soltara. Heihachi se incorporó, levantó a Jin y le aplicó un “powerbomb” con salto, dejándolo seminoqueado. Heihachi quiso pisarlo, pero Jin logró quitarse a tiempo.

-¡¡HADOKEN!!
Ryu y Ken seguían peleando con más soldados, lo mismo que Chun-Li. -¡¡KIKKOKEN!!
Kyo le daba con sus puños flamígeros a los soldados y lanzó una flama a otro grupo de soldados. -¡¡¡HORA DEL CASTIGO!!! ¡¡¡AQUÍ VAMOS!!! -gritó Laura, mientras tomaba a un soldado. Saltó junto con su víctima y empezó a girar a gran velocidad e impactándolo contra el piso de forma violenta. Después giró y golpeó al soldado contra todas las esquinas del lugar, electrocutándolo en el proceso, para terminar con una estrangulación. -¡¡¡UNO MÁS QUE CAE!!!

-¿Listo, Ken? -preguntó Ryu.
-¡Cuando quieras, amigo! -contestó Ken.
Ryu y Ken se pusieron espalda con espalda y ejecutaron al mismo tiempo un “Tatsumaki Sempuu Kyaku”, literamente llevándose entre las patas a cuanto soldado se les atravesaba. -Sabía que, tarde o temprano, recuriríamos a esa técnica -dijo Ryu.

Entre tanto, Heihachi había obtenido cierta ventaja sobre Jin… de hecho, lo dominaba a placer. Ahora, hasta una “Silla Eléctrica” le había aplicado, lo golpeó, lo pateó y lo remató con un “golpe de martillo”. -¡Lo sabía! -exclamó Heihachi-. ¡Eres tan débil como tu padre! ¡Eso les pasa por llenar sus corazones de bondad…! ¡¡SI QUIERES TRIUNFAR EN ESTA VIDA, DEBES HACER EL MAL!!
-Ya estoy harto de escuchar esa estupidez -le contestó Jin, mientras aumentaba su respiración y se levantaba… enojado.
-¿De qué estás hablando?
-De ¡ESTO! -gritó, al tiempo de que le salían cuernos, aparecían más tatuajes en su tórax y le salían unas alas negras de la espalda.
-¡¡NO PUEDE SER…!! -gritó Heihachi, temblando de miedo-. ¡¡¡EL GEN MALIGNO DE LOS MÍSHIMA!!!
-Así es, anciano -contestó Jin-. Ahora… ¡¡PREPÁRATE A MORIR!!

Jin se lanzó al ataque, lanzando a Heihachi contra una pared y golpeándolo sin piedad. Heihachi ya “no veía la puerta de escapatoria”. Jin le puso punto final a la contienda cuando atacó con su “láser ocular” a Heihachi, dejándolo tirado. Jin tomó a Heihachi del dogui y se elevó en el aire, dispuesto a tirar a Heihachi desde ahí. -Si sabes caer… tal vez no te mates, anciano -le dijo Jin-. Procura que así sea.
-¡¡NO!! -gritó Ryu-. ¡No lo hagas!
-¿Y por qué no…? ¡Déjame deshacerme de esta escoria!
-¡No, Jin! -intervino Chun-Li-. ¡Tú no eres un asesino!
-¡Tienen razón, Jin! -intervino Kyo-. Si lo matas, te volverás igual que él.
Jin bajó la cabeza. -Está bien -aceptó. Descendió lentamente y tiró a Heihachi al suelo, como si fuera un trapo viejo, al tiempo que perdía su transformación de “Dévil Jin”.
Heihachi se incorporó lentamente y miró a Jin. Después se puso a reír. -Nunca debiste tener misericordia de mí -le dijo-. Ahora te haré pagar por eso.

Se incorporó y se puso en guardia, pero cuando estuvo a punto de atacar… pasó algo increíble: la piel se le volvió a arrugar y el cabello y el bigote volvieron a ser blancos: el efecto de la “poción rejuvenecedora” que le dió Bison, se había terminado. -Pero… ¡¿QUÉ DEMONIOS ES ESTO?! -gritó Heihachi, mirándose las manos.
-Vaya, anciano -le dijo Jin, burlón-. Parece que se te acabó la gasolina.
-¡¡¡MALDICIÓN!!! -gritó Heihachi-. ¡¡¡BISOOOOONNN!!! ¡¡¡ME LAS VAS A PAGAAAAAAAR!!!
Y una vez dicho esto, salió corriendo de ahí, subió las escaleras y abordó un helicóptero rumbo al Cuartel General de Shadaloo.

Chun-Li suspiró. -Bien, con eso terminamos el problema de Heihachi Mishima.
-Ahora, vamos por el hácker y la pieza -dijo Jin.
Buscaron en todos y cada uno de los cuartos hasta dar con un hombre de unos treinta años, de cabello castaño y de lentes circulares, con una bata blanca encima. -¡Creo que ya lo encontré! -anunció Ken.
Chun-Li se acercó a esa puerta. -¡Señor! ¿Se encuentra bien? -preguntó.
-¿Quiénes son ustedes? -preguntó de vuelta el hácker.
-No se preocupe. Venimos a rescatarlo -contestó Chun-Li-. Por favor, apártese de la puerta -pidió.
-Está bien -contestó el hácker, haciéndose para atrás.
-¡¡HYAKURETSUKYAKU!! -gritó Chun-Li. Sus patadas tiraron la puerta, permitiendo que el hácker pudiera salir.

Una vez que el hácker estuvo fuera de su celda, Chun-Li le preguntó-: ¿Qué necesitamos hacer para detener a la luna negra?
-Hay que introducir una clave y retirar esa figura -contestó el hácker-. Permítanme, yo lo hago -se ofreció. Fue hacia la computadora, tecleó una contraseña y desactivó el programa. -¡Listo! -anunció-. Ya pueden retirar la figura.
Chun-Li se acercó, quitó la figura de la estrella y se la guardó. Jin se acercó al tablero. -Ahora, para estar seguros… -dijo, y destruyó a golpes tanto el tablero como la computadora.
-Listo -dijo Chun-Li-. Ahora, vámonos de aquí.

Cuando el equipo 1 salió del lugar junto con el hácker, se encontraron a varios policías. -¡QUIETOS TODOS! -gritó el más viejo de todos-. ¡AGENTE PETER ZONTA! ¡QUEDAN ARRESTADOS!
-¿PERO QUÉ…? -preguntó Jin, sorprendido.
Apareció Sean -¡LAURA! -gritó-. Como ví que se tardaban, pedí ayuda a los policías como me dijiste.
-¿Y desde cuándo me haces caso? -reclamó Laura.
-Yo me hago cargo -dijo Chun-Li. Se acercó al agente Peter y sacó su placa. -Chun-Li Xiang. INTERPOL. Ellos son mi grupo de trabajo -explicó-. Adentro encontrarán a varios miembros de Shadaloo, listos para ser arrestados.
-Entendido, agente Xiang -contestó Peter-. Disculpe las molestias.
-Disculpa aceptada.
Peter se dirigió a sus compañeros policías -¡Hora de sacar a esa basura! ¡Arréstenlos! -ordenó.
-¡Sí, señor!
Los policías entraron al lugar y se llevaron arrestados a los soldados. -¡Pónganlos bajo especial custodia! -ordenó Peter.
-¡Sí!

Cuando se fueron los policías, Ken soltó un suspiro. -Bien, ¡Misión cumplida! -exclamó.
-Todavía no -repuso Laura-. Aún falta que cumplas tu promesa.
-No la he olvidado, pero eso tendrá que esperar un poco.
-¿Qué?
-Tenemos que llevar esta figura con nosotros a nuestro Cuartel General… y está en Japón -explicó Ken.
-¿En Japón?
-Sí, en Japón.
Laura lo pensó un momento -En ese caso… ¡VOY CON USTEDES! -decidió.
-¡¿CÓMO?! -exclamaron todos.
-¡SÍ! -contestó Laura, con un brillo especial en sus ojos-. ¡ESTO ES UNA GRAN AVENTURA, Y NO PIENSO PERDÉRMELA!
-¡Un momento, niña! -intervino Jin, molesto-. ¡Esto no es ningún juego! ¡Nos estamos enfrentando a una banda muy peligrosa llamada Shadaloo! ¿Sabías?
-¿Y qué? -contestó Laura-, ¿Acaso no fui de utilidad?
-Sí, pero…
-Entonces no se diga más, ¡VOY CON USTEDES!
Jin, Kyo, Ken y Ryu se quedaron mirando a Chun-Li. -¿Qué es lo que decides? -le preguntó Kyo.
Chun-Li lo pensó un momento. -Huuuuuummmm… No dudo que tiene habilidad y nos ayudó mucho… así que… ¡ESTÁ BIEN! ¡Viene con nosotros!
-¡SÍIII! -exclamó Laura-. Por favor, esperen a que vaya por mis cosas. Mi casa no está lejos de aquí.
-Yo también voy -dijo Sean.
-¡Tú te quedas aquí a cuidar a papá y a mamá! -contestó Laura-. ¡Ésto no es una aventura para niños!
Sean se cruzó de brazos, derrotado.
-Y… ¿qué va a pasar conmigo? -preguntó el hácker.
-Usted viene con nosotros a Japón -le respondió Chun-Li-. Ahí nos reuniremos con nuestros superiores y usted estará a salvo.

Rato después, ya junto con Laura, el hácker y la figura de estrella en su poder, el Equipo 1 subió al helicóptero militar y regresó a Japón.

Mientras tanto…

Cuartel General de Shadaloo
Ubicación desconocida.

Heihachi había llegado al cuartel, y de inmediato fue a la “guarida de los cuatro reyes” a buscar a Bison. -¡¡BIIIISOOOOOOOON!! -gritó.
-¡AH! ¿Qué quieres ahora? -contestó Bison, con fastidio.
-¡¡MIRA LO QUE ME HA PASADO!! -gritó Heihachi.
Bison lo miró detenidamente. -¡Aaaaahhhh…! ¡Ya veo…! (rió burlonamente) ¿Acaso no imaginabas que esa sustancia tenía un límite de duración?
-¡¡¿Y POR QUÉ NO ME LO DIJISTE ANTES?!! -reclamó Heihachi.
-¡Oh, vamos, anciano! ¡No estaba obligado a decírtelo! -respondió Bison-. Ahora, ya te puedes largar por donde viniste.
-¡¡NINGÚN ME PUEDO LARGAR!! -gritó Heihachi-. ¡¡¡QUIERO OTRA DOSIS EN ESTE MOMENTO!!!
-¡¡TÚ NO ERES NADIE PARA EXIGIR NADA!! -explotó Bison- ¡¡¡MUCHO MENOS DESPUÉS DE LA FORMA TAN MISERABLE EN LA QUE ACABAS DE FALLAR!!!
-¿Qué…? ¿Cómo lo supiste…?
-Bison lo sabe todo, Heihachi… Bison lo sabe todo… y ya sabes cómo se paga aquí el fracaso.

Una vez que dijo esto, Bison se teletransporto justo enfrente de Heihachi, lo atravesó con una mano extendida y lo alzó. -¿Eh…? ¡¡¡ACK…!!! ¡¡¡NNNGUH…!!! ¡¡¡AGH…!!! ¡¡¿QUÉ… ESTÁS… HACIENDO?!!! -farfulló Heihachi, con la boca llena de sangre.
-Pidiéndote cuentas por tu fracaso -contestó Bison. Dicho lo cual, rodeó el cuerpo de Heihachi con un aura de energía violeta.
-NO… ¡¡NOO…!! ¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!! -gritó Heihachi.

Unos segundos después, Heihachi Míshima, de la dinastía Míshima, sólo era un recuerdo…

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