Fanfics

Una sombra cae… el fánfic.

Capítulo 66: La India.

Nueva Dehli, La India

El Equipo 2 caminaba bajo un sol abrasador y una temperatura de treinta grados Celsius por las calles de Nueva Dehli. Sibazaki cubría a Karin con un paraguas, mientras Mika, Birdie y Álex soportaban la inclemencia del sol. -¿Por qué tenemos que estar rostizándonos mientras usted se protege con ese paraguas? -reclamó Álex.
-Porque es lo que corresponde a nuestras clases sociales -contestó Karin, burlonamente.
-Clases sociales… ¡JA! -refunfuñó Álex-. Ya les enseñaré yo lo que son las clases sociales…
-Ya no te quejes -le dijo Mika-. Zangief-sama soportaría perfectamente estas inclemencias.
-Sí, pero YO NO SOY ZANGIEF -le contestó Álex.

Birdie se detuvo y se puso a contemplar una vaca. -¡YUM! ¡Imagínense cuántas hamburguesas saldrían de esta vaca! -exclamó, extasiado.
-Ni si quiera lo intentes, Birdie. -lo previno Shibasaki-. Si te atreves, siquiera, a tocar a esa vaca, nos meterás en un gran problema.
-¡¿SÓLO POR TOCAR A UNA VACA?!
-En La India, dentro del brahmanismo, las vacas son considerados animales sagrados -explicó Shibazaki-. Y es por eso que está terriblemente penado por las leyes locales maltratar vacas.
-Vaya… ¡Qué leyes tan raras! -dijo Birdie.

Karin revisaba en su iPhone (¿y qué otro teléfono podría usar una multimillonaria como ella?) la localización de la figura. -¡Por aquí! -exclamó, mientras señalaba un lugar.
Pero, cuando llegaron al punto, no encontraron nada. -¡AQUÍ NO HAY NINGÚN CUARTEL! -gritó Álex.
-Espere, señor Álex -lo reconvino Shibazaki-. Pudiera haber una entrada secreta por aquí -observó. Dicho lo cual, comenzó a golpear el suelo con la punta del paraguas. Después de un rato, se oyó un golpe hueco. -¡Aquí! -exclamó Shibazaki.
Álex, Mika y Birdie movieron la tierra y encontraron una escotilla. -¡A UN LADO! -pidió Birdie a gritos. Agarró la escotilla y la arrancó del piso.
-¡Vamos! ¡No hay tiempo que perder! -ordenó Karin.

El Equipo 2 bajó las escaleras y llegaron a un cuartel subterráneo prácticamente idéntico al que encontró el Equipo 1 en Río de Janeiro. -Se nota que planearon perfectamente bien este lugar -opinó Álex.
-¿Cómo puedes dar una opinión como esa? -le preguntó Mika.
-Mi mentor fue militar, y aprendí de él muchas cosas -informó Álex.

Llegaron al lugar donde estaba la figura y el interruptor. -¡Es más fácil de lo que pensamos! -exclamó Mika-. Tomemos esa figura y vámonos de aquí.
-Esperen, no me gusta esto -declaró Álex-. No me gusta cuando las cosas las ponen tan fáciles…
-¡VAMOS, COMPAÑERO! ¡NO SEAS PESIMISTA! -opinó Birdie-. Si te dan limones, haz limonada.
-Insisto… NO ME GUSTA QUE TE LA PONGAN TAN FÁCIL…

Y Álex tenía razón. En eso, se prendieron las luces y el lugar estaba rodeado de soldados tipo AS-R, y en medio de ellos, estaba Vega, con su garra puesta en su mano derecha. -¡Vaya, vaya! -dijo, con una voz que denotaba sarcasmo-. Así que vienen por esta figurita, ¿eh?
-¡ASÍ ES! -exclamó Karin-. ¡TE ORDENO QUE ME LA DES, PLEBEYO!
Vega se echó a reír. -¡Tú no eres nadie para darme ordenes, niña -contestó-. Si quieres esta figurita… ¡VEN POR ELLA! -y se puso en guardia.
El Equipo 2 fue rodeado por los soldados, mientras se ponían en guardia y daba inicio la pelea.

(Lean la siguiente parte escuchando “Our Truth”, de Lacuna Coil

Karin se enfrentó a Vega, mientras Shibazaki, Álex, Birdie y Mika se hacían cargo de los soldados. Tanto Álex como Mika hicieron equipo y golpearon soldados a diestra y siniestra. En eso, Álex tomó a Mika y la lanzó hacia el frente, haciendo que Mika conectara unas patadas de canguro a un soldado. Birdie se entretenía golpeando, pateando y dando cabezazos. A un soldado lo amarró con su cadena, le dió de vueltas sobre su cabeza y lo arrojó contra una pared. Shibazaki usaba el paraguas como si fuera un bastón de kendo y le daba de “paraguazos” (pero con estilo) a cuanto soldado veía. Se agachó, atoró el paraguas en la pierna de un soldado y lo tiró.

Karin y Vega estaban en lo suyo. -Bien, no necesitaré esto para acabar contigo -dijo Vega, mientras se quitaba su garra y se la colgaba en su cinturón. Vega daba golpes con la mano extendida, pero en vez de usar la parte de abajo, atacaba con los dedos. Cabe decir que Vega llevaba las uñas largas y afiladas. Karin se defendía de los ataques de Vega, y contraatacaba lo mejor que podía, pero la cosa está muy equilibrada.

Un soldado quiso atacar por detrás a Mika, pero ella lo sorprendió con una “Stunner”. Álex aplicaba su “Heavy Hammer” en otro soldado. Birdie seguía haciendo de las suyas con tres soldados y Shibazaki acabó con una docena, corriendo entre ellos haciendo girar el paraguas. Karin lograba dañar a Vega con una combinación de “palm strikes” y patadas. Vega contraatacó con una patada voladora y tomando a Mika por la cintura, aplicándole un “Ráinbow Súplex” (O “Súplex Alemán”… pero con un nombre bastante… “floripondio”). Karin se recuperó y atacó con una patada voladora, y tomó de la cabeza a Vega, quedando en posición de “bandera” y aterrizando con un rodillazo sobre la cabeza de Vega. Este rodillazo hizo que Vega perdiera su careta. -¡Oye! ¡No estás tan feo después de todo -se burló Karin.
-¡TE ARREPENTIRÁS POR ESO, NIÑITA TONTA! -gritó Vega, enfurecido. Si había algo que detestaba Vega, era que le dijeran “feo”.

Vega corrió hacia Karin y la atacó con “golpes de dedos extendidos” que Karin intentó bloquear… sin mucho éxito. Vega ejecutó tres rodadas al frente y terminó con un talonazo a Karin. Enseguida brincó y cayó boca abajo con los brazos extendidos sobre Karin. -¡AGH…! -se quejó Karin-. ¡No es posible… que un simple plebeyo… trate así a un miembro de la alta sociedad como yo…!
-Disculpe usted, princesa -se burlo Vega, haciendo una reverencia-. Ahora terminaré contigo… ¡Lástima que tendré que arruinar una cara tan linda como la tuya! -se “lamentó”. Vega corrió hacia Karin y le dió un rodillazo en la cara. Rebotó en una pared y golpeó a Karin con sus uñas. Después la elevó con una especie de “chilena”, saltó y la alcanzó, dándole un doble zarpazo, riendo como maniático y cayendo graciosamente. Después hizo una reverencia.

-AAAAAAAUUUUUUGGGH… ¡No… puede… ser! -se quejó Karin.
Vega se volvió a reír y se colocó su garra en la mano derecha. -Prepárate a morir -amenazó.
-K-K-K-Kánsuki-sama… -susurró Shibazaki-. ¡Kánzuki-sama…! -repitió, como si fuera un lamento-. ¡¡¡KÁNZUKI-SAMAAAAAAAAAAAAAAAAA!!! -gritó, furioso.
-¡Ay, vamos! -exclamó Vega-. ¿Quieres dejar de ser tan dramático, por favor?
-¡¡¡¡¡KÁNZUKI-SAMAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!! -gritó de nuevo Shibazaki y se lanzó sobre Vega blandiendo el paraguas.
-¡¿PERO QUÉ…?! -exclamó Vega, sorprendido por el ataque de Shibazaki. Éste le tiraba “paraguazos” como si manejara una espada, que a duras penas lograba esquivar Vega. Shibazaki atoró el mango del paraguas en una mano de Vega y lo proyectó hacia el otro lado, haciéndolo chocar contra una pared. -¡DEMONIOS! -pensó Vega-. ¡Ese maldito criado me las va a pagar!

Para sorpresa de todos, Shibazaki tiró su paraguas al suelo y se puso en guardia. -Ahora… pelearemos como se debe -declaró.
Vega se echó a reír. -¡¡JAAAAAAAAAAAA JA JA JA JA JA JAAA!! ¿Y qué piensas hacer, imbécil?
-¡ESTO! -gritó Shibazaki, mientras asestaba un puñetazo en la cara de Vega, quien se fue para atrás. El “Bartitsu”, aparte de enseñar el manejo del bastón (o del paraguas), también enseñaba técnicas de golpeo con los puños, tomadas diréctamente del boxeo. Shibazaki le dió a Vega una combinación de recto con la izquierda, cruzado de derecha, cruzado de izquierda, gancho al hígado y un úppercut que lo tiró al suelo. Luego de eso, Shibazaki tomó a Vega y le aplicó un derribe de judo, seguido de una palanca cruzada al brazo izquierdo. En medio del doloroso castigo, Vega logró colocarse su garra en la otra mano y rasguñó a Shibazaki en el pecho. -¡¡UUUURGH!! -gritó Shibazaki.

Vega se levantó, tomó a Shibazaki con una especie de martillo al brazo y colocó su garra justo abajo del cuello de Shibazaki. -¡DÉJALO TRANQUILO! -exigió Birdie.
-¡CÁLLATE, GORILA TRAIDOR! -insultó Vega-. ¡Ustedes! ¡Será mejor que se larguen de aquí, si no quieren que asesine a su criado! -amenazó Vega, acercando su garra aún más al cuello de Shibazaki.

Mika, Álex y Birdie apretaron los dientes con rabia. Karin aún no se recuperaba del ataque. Y cuando las cosas se veían más negras… un “shúriken” pasó volandeo entre ellos y lastimó la cara de Vega. -¡¿QUÉ…?! -gritó éste.
-Vega, Vega, Vega… sigues siendo el mismo miserable -dijo una voz, mientras se aproximaba a Vega.
-¿Eh…? ¡¿GEKI?! -exclamó Vega.
-No exáctamente -contestó Geki-. Soy su heredero y discípulo.

Este Geki era un hombre oriental, vestido con el tradicional traje de los shinobii, de un color azul fuerte. Usaba una pañoleta que cubría su cabeza y su cara, dejando una rendija en los ojos y por la cual asomaba un fleco enorme de cabello castaño. Usaba dos cintas negras en los antebrazos, dos grandes vendajes en las muñecas y unos zapatos de ninja de color negro. En la espalda llevaba un “ninjato”, o espada ninja. -Deja a ese hombre y vamos a arreglar cuentas -dijo Geki, mientras desenvainaba su “ninjato”-. ¡Te haré pagar por haber asesinado a Geki-sensei!
Vega lanzó lejos a Shibazaki. -Bien, Geki II -dijo Vega-, ¡ME LLEVARÉ DOS GEKIS A LA TUMBA! y se trenzaron en combate.

Vega atacaba con su garra, pero sus ataques eran hábilmente esquivados por Geki. Éste contraatacó con golpes de su espada a Vega, que también este último esquivaba. En eso, la espada de Geki y la garra de Vega chocaron y se quedaron entrelazadas. Los dos hicieron fuerzas para imponerse el uno sobre el otro, y terminaron por desarmarse mutuamente. -¡Bah! ¡No necesito mi garra para hacerte pedazos -exclamó Vega.
-Y yo no necesito mi espada para vengarme -contestó Geki, mientras se lanzaban al combate cuerpo a cuerpo.

Mientras tanto, Álex, Birdie y Mika ayudaban a Karin a recuperarse. -¡SHIBAZAKI! -gritó ésta, mientras corría hacia donde estaba Shibazaki, malherido
-K-K-K-K-Kánzuki… s-s-s-s-sama -susurró Shibazaki-. Usted está bien…
-Sí, amigo -contestó Karin-. Yo estoy bien.
Shibazaki sonrió. -M-m-me alegro… Yo… siempre… haré lo que sea… porque usted esté bien… hasta dar… mi vida… ¡COF-COF…! si es preciso.
-No hagas más esfuerzos, Shibazaki -dijo Karin-. Así está bien. Después habló a los demás. -¡USTEDES! ¡RECOJAN ESA FIGURA PARA QUE NOS LARGUEMOS DE AQUÍ! -ordenó.

Mika, Álex y Birdie se dirigieron al interruptor con la figura de la cimitarra. Álex quiso arrancar la estatuilla, pero no pudo. -¡PARECE QUE ESTÁ ATORADA! -gritó.
-¡HEY! ¡AQUÍ! -se oyó una voz proveniente de una de las celdas.
Mika se acercó y vió a una mujer con una bata blanca y de cabello negro y largo. -¿Quién es usted? -preguntó.
-Soy la hácker secuestrada, y la única que puede desactivar esa computadora -contestó la mujer.
-¡Oh, Dios mío! -exclamó Mika-. ¡VAMOS A SACARLA DE AHÍ!
-¡YO ME HAGO CARGO! -exclamó Birdie. Tomó la puerta y la arrancó como si fuera una hoja de papel de un cuaderno con espiral. Después, la lanzó lejos, permitiendo la salida de la hácker.

La hácker se dirigió a la computadora, tecleó una contraseña y desactivó el sistema. Una vez hecho esto, Álex pudo quitar la estatuilla con forma de espada. -¡Ahora, voy a destruir esta cosa! -anunció. Golpeó el interruptor hasta hacerlo añicos, arrancó la computadora de su lugar y la arrojó al piso, para caerle encima después con un “double foot stomp” (cangurito o “lanza zacatecana”). -¡LISTO! -gritó.
-¡VÁMONOS DE AQUÍ! -gritó Karin, mientras se dirigía a la salida.
Birdie cargó a Shibazaki y junto con Mika y Álex salió del lugar. -¡¿A DÓNDE VAN?! -gritó Vega, mientras se liberaba de Geki II de una patada en el estómago e iba tras ellos. Geki II no se dejó y lanzó un “shúriken” que se le enterró a Vega en el hombro. -¡TÚ NO IRÁS A NINGÚN LADO! -exclamó Geki II.
-¡MALDICIÓN! -gritó Vega. Sacó un aparato parecido a un celular, apretó un botón y generó un portal interdimensional por el cual huyó.
Geki II quiso alcanzarlo, pero ya no pudo agarrarlo. -¡Demonios! -exclamó-. ¡Pero un día te habré de agarrar, y haré que pagues por la vida de Geki-sensei, Vega…! ¡TE LO JURO!
Dicho esto, hizo un “pase de manos” y desapareció.

Una vez fuera, y con la figurita de la espada en sus manos y la hácker rescatada, El equipo 2 se reunió afuera de la entrada al cuartel oculto de Shadaloo. Mika revisaba las heridas de Shibazaki. -Parece que no fueron profundas estas heridas -anunció.
-De cualquier forma, será mejor que lo vea un médico -opinó Karin. Sacó su iPhone y pidió una ambulancia, y después, le habló a la policía de Nueva Dehli.

Unos minutos después, llegaron los policías y arrestaron a los agentes de Shadaloo que encontraron inconscientes. En la ambulancia, un paramédico revisó a Shibazaki y llegó a la misma conclusión de Karin. -Afortunadamente, las heridas que sufrió este hombre no son profundas -dijo-. Pero aún así tenemos que llevarlo al hospital para que las suturen y le apliquen la vacuna contra el tétanos.
-¿Me van… a inyectar…? -preguntó Shibazaki, temblando de miedo.
-¡Vamos, hombre! -exclamó Álex-. Acabas de enfrentarte a un asesino profesional, ¿y le tienes miedo a una inyección?

Ya en el hospital, los médicos suturaron, vendaron y vacunaron a Shibazaki (su grito de dolor se oyó por todo el hospital… hasta tiró de su silla de ruedas a un paciente de la tercera edad y asustó a su acompañante). -Listo -dijo el médico que lo atendió-. Ya se puede ir, pero no puede hacer esfuerzos fuertes por una semana.
-Disculpe, doctor… ¿puedo pilotear un helicóptero? -preguntó Shibazaki.
-Eerrrr… mejor no -contestó el doctor-. No creo que haya riesgo, pero es mejor no arriesgar.
-¡Rayos! -exclamó Birdie-, y ahora ¿cómo nos largamos de aquí?
-Tengo cierta experiencia piloteando helicópteros -dijo Álex. Yo podría tomar el lugar de Shibazaki.
-¿De verdad? -preguntó Karin, con incredulidad.
-¡De verdad!
-Hagamos una cosa: Usted pilotea el helicóptero, mientras yo le voy indicando cómo hacerlo -sugirió Shibazaki.
-Buena idea.

Salieron del hospital (después de revisar también a la hácker), subieron al helicóptero y regresaron a la Residencia Kánzuki, con Álex piloteando el armatroste y Shibazaki guiándolo. Cabe decir que Mika, Karin y Birdie acabaron con mareos terribles.

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