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Una sombra cae… el fanfic.

Capítulo 68: Japón

Costas de Tokio, Japón.

El equipo 4, formado por Kasumi, Hayate, Hayabusa, Ayane e Ibuki planeaba por los cielos de Tokio en sus alas delta, buscando la figurita y el interruptor. -¿Alguna señal? -preguntó Hayabusa.
Ibuki revisó el radar de su celular. -Ninguna, hasta el momento -contestó-. En eso, el radar comenzó a dar muestras de haber encontrado una figura. -¡ESPEREN! ¡Creo haber visto algo! -exclamó.
-Vayamos a ese lugar. Ibuki, guíanos -ordenó Hayabusa.
-¡HAI!

El punto que Ibuki había ubicado, era una plataforma petrolera. -¿Estás segura que es aquí? -preguntó Kasumi, a la espectativa.
-Segura. No creo haber interpretado mal la señal -respondió Ibuki.
-Lo mejor será aterrizar y averiguar -sugirió Ayane.
-Buena idea -concordó Hayate-. Pudiera ser un cuartel disfrazado.

Una vez que aterrizaron sus alas delta, se dirigieron a la cabina principal de la plataforma. Kasumi volvió a usar su pasador de pelo para abrir la puerta, y los shinobii entraron al lugar. Adentro estaba sucio y oscuro, y sólo había cajas de cartón, un escritorio lleno de polvo y un armario desvencijado. -Revisen cada rincón de este lugar -ordenó Hayabusa-. Probablemente haya una entrada secreta.
Los cinco shinobi buscaron por todo el lugar: movieron cajas, revisaron el armario, vaciaron el escritorio y no encontraron nada. -¡Rayos! ¡Parece que ese famoso radar nos engañó! -exclamó Ayane, frustrada.
-Cuando encuentre a ese científico de pacotilla… -amenazó Hayate, mientras se recargaba en el armario. Y, por cosas que no se pueden explicar, ese armario se movió y se cayó, tirando a Hayate en el proceso -¡OUCH!.
-¿Estás bien? -le preguntó Ibuki.
-Sí -contestó Hayate, mientras se levantaba… pero antes de que terminara de levantarse, encontró algo. -¡MIREN! ¡UNA ESCOTILLA! -exclamó.
Los cinco shinobi intentaron abrirla, pero no pudieron. -¡ESTÁ TRABADA! -exclamó Ayane.
-No, no está trabada -observó Hayabusa-. Funciona por un sistema de clave, pero no tenemos esa clave.
-¡Atrás! ¡Yo me hago cargo! -pidió Ibuki. Sacó una bomba, encendió la mecha y la colocó en la escotilla. -¡TODOS AL SUELO! -gritó.

¡¡BOOOOOOM!!

La bomba explotó y destruyó la puerta de la escotilla. -Eso es a lo que yo le llamo un método radical -observó Ayane.
Los shinobi bajaron las escalinatas del tubo de acceso que estaba tapado con la escotilla y llegaron a un cuartel subacuático, idéntico al encontrado por los equipos 1 y 2, igual, con las luces apagadas. También al fondo, en el centro, estaba el interruptor con la figurilla del sol. -Ahora, solo es cuestión de tomar esa figurilla, destruir el interruptor, buscar al hácker secuestrado y largarnos de aquí.
-¡NO TAN RÁPIDO, SHINOBI! -exclamó la voz de Dónovan. Las luces se encendieron y se encontraron Dónovan, varios ninjas del Clan de la Araña Negra (con poder psíquico, para no variar), y una chica alta, de tez clara con el pelo blanco y corto, vestida con un traje de cuero negro. -¡Bienvenidos al cuartel general de MIST! -saludó.
-¡Así que desde aquí manejas a MIST! -dijo Kasumi.
-Así es, querida -contestó Dónovan-. A propósito, creo que ya conocen a Christie, mi mano derecha -presentó Dónovan a la chica.
-¡¡GRRRRRR…!! ¡NO TE SALDRÁS CON LA TUYA, DÓNOVAN! -aseguró Hayabusa.
-Eso lo veremos -contestó Dónovan-. ¡NINJAS! ¡ATAQUEN! -ordenó, dando inicio así la batalla.

(Lean esta parte escuchando “Getting Away With Murder”, de Papa Roach)

-¡IBUKI! ¡Hazte cargo de Dónovan! ¡Nosotros nos libraremos de estos ninjas! -ordenó Hayabusa.
-¡HAI! -contestó Ibuki.
Kasumi, Hayate, Ayane y Hayabusa se hacían cargo de los ninjas, mientras Ibuki corría hacia Dónovan. -¡¿A DÓNDE VAS, MOCOSA?! -se interpuso Christie.
-¡Quítate de mi camino, miserable! -la amenazó Ibuki.
Christie soltó una risotada. -¡LA NIÑA SE ENOJÓ! -se burló-. ¡Mejor regrésate a casa a jugar con tus muñecas! ¡Esto es para profesionales!
Ibuki apretó los dientes. -¡HARÉ QUE TE ARREPIENTAS POR ESO! ¡HYAAAAAAAAA…!

Las dos se trenzaron en un combate de toma y daca, sin dar ni pedir cuartel. Christie no se tentó el corazón para asestar varios puñetazos y “palm strikes” en la humanidad de Ibuki, hasta tirarla. Ibuki se levantó, y contraatacó con varios puñetazos, patadas y una patada giratoria que tiró a Christie. -Nada mal para ser una novata -opinó Christie-… ¡PERO AÚN NO ESTÁS A MI NIVEL! -gritó. Christie tiró tres patadas: una alta giratoria con la pierna derecha, otra alta con la pierna izquierda y una patada de savate con la derecha, mandando a Ibuki contra una pared. Christie se lanzó al ataque, pero cuando estuvo a punto de golpear a Ibuki… ésta desapareción en medio de una nube de humo, dejando un tronco en su lugar. -¿A DÓNDE TE METISTE, CHIQUILLA INSOLENTE? -gritó Christie, buscándola moviendo la cabeza de un lado a otro. -¿DÓNDE ESTÁS?
-¡AQUÍ ESTOY! ¡ATRÁS DE TÍ! -gritó Ibuki.

Christie alzó la cabeza y encontró a Ibuki, flotando con ayuda de un gran pedazo de tela. Soltó ese pedazo de tela, y mientras caía, le lanzó tres “kunais” a Christie. Esta no se quedó quieta y bloqueó los “kunais” protegiéndose con el tronco recien aparecido y se lo arrojó a Ibuki.
Ibuki evitó el tronco, pero ya tenía encima a Christie, quien le dió en la cara con una patada en la barbilla. Ibuki logró recuperarse, y cuando vió que Christie la iba a golpear, le agarró el brazo. -¡¡RAIDA!! -gritó, mientras llenaba su puño de energía qi y golpeaba a Christie en las costillas, arrojándola lejos de ahí. -¿Qué te pareció eso? -le preguntó Ibuki a Christie-. Nada mal para una niña, ¿verdad?

Christie realizó una patada giratoria en el piso para tirar a Ibuki, y mientras caía, le pateó la espalda. -Te falta mucho para estar a mi nivel, idiota -le dijo Christie a Ibuki. La levantó de la cabeza y la azotó contra el piso con una presa de muñeca. La volvió a levantar y le dió dos rodillazos seguidos a la cara. La tomó de la nuca, la azotó de cara contra el piso y le dió un puñetazo en la cabeza. -Ya me aburriste -le dijo Christie a Ibuki-. No fuiste rival para mí -aseguró. Sacó un cuchillo de su pantalón, le agarró la coleta a Ibuki para obligarla a alzar la cabeza y le colocó el cuchillo en la garganta. -Te mataré de una vez, para después seguir con tus amigos…
-¡¡¡IBUKIIIIIIIIIIII…!!! -gritó Hayate.

Y justo cuando Christie iba a degollar a Ibuki… alguien pateó a Christie en la cara. -¡Christie…! ¡Como siempre, siguiéndo las órdenes de tu amo Dónovan! -exclamó una voz.
Christie se volteó y se asombró de quien vió. -¡HELENA DOUGLAS! -exclamó.
-¡HELENA-SAN! -exclamó Kasumi, bastante ocupada golpeando ninjas.
-¡¿QUÉ DEMONIOS HACES AQUÍ, MOCOSA INSOLENTE?! -gritó Dónovan.
-Vine a ajustar cuentas… ¡ASESINO! -le contestó Helena-. ¡VINE A QUE ME PAGES POR HABER MATADO A MI PADRE!
-¡Primero pasarás sobre de mi cadáver! -se le atravesó Christie.
-¡Con mucho gusto! -contestó Helena.

Christie y Helena pelearon por todo el lugar, dándole tiempo a Ibuki para recuperarse. Helena estampó a Christie contra una pared -¡ESTO ES POR MI PADRE! (le dió una cachetada) ¡ESTO ES POR MI MADRE, A QUIEN TÚ MATASTE) (le dió un rodillazo en el estómago) ¡ESTO ES POR DOATEC! (le pateó la cara) ¡ESTO ES POR MÍ! (la golpeó en el rostro) ¡Y ESTO ES POR SERVIR A UN PEDAZO DE BASURA COMO DÓNOVAN (la tomó del cabello y le estampó la cara contra la pared) ¡¡IBUKI!! -gritó, mientras le lanzaba a Christie -¡¡ENCÁRGATE DE ESTA BASURA!!
Ibuki se barrió y pateó a Christie, lanzándola hacia arriba, desapareció y apareció justo arriba de Christie. Hizo unos pases de mano -¡¡¡KACHOFUGUETSU!!! -gritó, mientras generaba una esfera de energía qi y le daba con ella en la cabeza.

Christie cayó al piso, derrotada -¡¡DEMONIOS!! -gritó Dónovan.
-¡¿Y AHORA, QUÉ PIENSAS HACER SIN TU PROTECTORA?! -exclamó Ayane.
Dónovan sacó un dispositivo, apretó un botón y se abrió un portal interdimensional por el cual huyó. -¡¡VUELVE AQUÍ, COBARDE!! -espetó Hayate.
Los otros ninjas sacaron bombas de humo, las aventaron contra el suelo y desaparecieron, escondidos por el humo. Cuando el humo desapareció, nada más estaban Christie, Helena, Kasumi, Ayane, Hayate, Hayabusa e Ibuki. -¿Alguien tiene una soga? -preguntó Helena-. La necesito para amarrar a este pedazo de basura -aclaró, mientras le daba una patada en las costillas a Christie.
Hayabusa sacó una soga y se la dió a Helena. -Tome, Helena-san.
-Merci.

Helena amarraba de manos y piés a Christie. Sacó una pañoleta y amordazó con ella a Christie, mientras los demás buscaban al hácker. -¡Aquí está! -exclamó Kasumi, parada afuera de la mazmorra que guardaba al hácker-. ¿Está bien? -le preguntó.
-Sí, estoy bien -le contestó el hácker, un hombre ya de unos cincuenta años.
-¡ATRÁS! ¡YO ME ENCARGO! -gritó Ibuki.
-¿Eh…? ¿Qué piensas hacer? -le preguntó Kasumi. Ibuki no contestó nada pero sí sacó una de sus bombas y la puso en el piso. Y estaba a punto de encender la mecha cuando… -¡NO! ¡Espera! -la detuvo Kasumi-. Ay, Ibuki… tú, siendo tan impulsiva como siempre. Hay formas menos invasivas de hacer esto -aconsejó.
Kasumi se quitó su pasador del pelo, y con el pasador abrió la celda del hácker. Entre ella e Ibuki, ayudaron al hácker a salir.
-Bien, ahora tenemos que quitar esa figurita y destruir el interruptor -dijo Hayabusa.
-Yo me encargo -se ofreció el hácker. Caminó hacia la terminal, tecleó la contraseña y desactivó el interruptor. Hayate tomó la figurilla del sol y se la guardó.
-Misión cumplida -dijo Hayabusa-. Regresemos a la Residencia Kánzuki.

Una vez que todos estuvieron afuera, Helena arrojó a Christie al bote en el que llegó a la plataforma petrolera. -Me llevaré a esta miserable directo a la cárcel, para que pague por los crímenes que cometió -anunció, mientras saltaba a su bote, lo ponía en marcha y se iba directo a la costa.
-Saquen las alas delta y vámonos de aquí -ordenó Hayabusa.
Así lo hicieron, cuando Ayane se percató de algo. -¿Qué tienes, Ibuki-chan? -preguntó.
-Bueno… me quedé con ganas de usar esa bomba -admitió Ibuki.
Ayane rió. -Bueno, aún puedes hacer algo con ella, ¿no crees? -le dijo, mientras señalaba el túnel de acceso al cuartel oculto.
Ibuki sonrió bajo su máscara. -¡Ah! ¡Claro!

Sacó la bomba, encendió la mecha y la dejó caer por el túnel. -¡¡¡VAMONOOOOOOOOOOOOOOOOOSSS!!! -gritó.
Y cuando el Equipo 4 y el hácker ya estaban bastante lejos, y surcando los cielos costeros de Tokio (entre Hayate y Hayabusa llevaban sujeto al hácker), la bomba explotó, y destruyó la plataforma petrolera. -Y con esto, termina MIST -opinó Hayate.
-Pero… ¿por cuánto tiempo? -preguntó Kasumi al aire.

Cuartel General de Shadaloo.
Ubicación desconocida.

Dónovan atravesó el portal interdimensional y llegó sano y salvo al cuartel de Shadaloo. -¡La ví muy cerca! -se dijo-. Pero no será la última vez que sepan de Víctor Dónovan…
-¿Estás seguro…? -le preguntó la voz chillona de FANG.
Dónovan vió como FANG se acercaba, bailoteando y moviendo los brazos como si fuera un ave. -¡AGH! ¡NO TIENES NADA QUE SABER DE MÍ… PAYASO! -le espetó.
FANG detuvo su “bailecito” -¡¡GRRRRRR…!! ¡¡CÓMO TE ATREVES A FALTARME AL RESPETO!! -gritó FANG

Lo tomó del cuello y le arañó justo abajo de la yugular. Dónovan sintió mareos. -¡Qué… me has… hecho! -trastabilló.
-¡ÑIEJEJEJEJE…! ¡Te acabo de envenenar! -le contestó FANG.
-¡¿QUÉ…?!
-Ooooohhh, pero no te preocupes… no es mortal. Solo era para que aprendieras a respetarme -explicó. FANG se alejó de ahí bailoteando. -Sentirás vértigo por unas cuantas horas, pero te recuperarás… te lo aseguro.

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