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Una sombra cae… el fánfic.

Capítulo 73: Y cuando pensaban que lo peor había pasado…

A la mañana siguiente, y ya todos repuestos del trajín de las misiones, fueron al comedor improvisado a desayunar. Las siete figuritas ahora servían de centro de la mesa en donde estaba la comida. Mientras se servían, Álex chocó accidentalmente con Laura -¡OYE! ¡FÍJATE POR DONDE VAS! -reclamó Laura, sin voltear.
-Disculpe, señorita… ¿cómo se llama? -preguntó Alex.
-¡Laura…! -gritó, pero nada más de ver a Álex, suavizó su tono. -L-l-laura Matsuda… ¿y tú?
-Á-a-a-a-alex… mu-mu-mucho gusto -tartamudeó, ofreciéndole la mano.
-El gusto es mío… -contestó Laura, sudando-. ¿Ya tienes lugar?
-Eeeehhh… no… aún no…
-Al lado del mío hay uno disponible… si quieres… puedes usarlo.
-Gracias…

Mientras Laura y Álex se dirigían a sus lugares, Cammy y Nash ocupaban los suyos, pero ahora no venían ellos solos: los acompañaban Abel, Hanna y Decapre. Cammy estaba feliz después de que se había reencontrado con su madre, y platicaba animadamente con ella sobre todo lo que había pasado desde que las separaron. Mientras tanto, Nash hablaba con Abel. Aún estaba apenado por la “escenita de celos” que había montado el día anterior. Guile y Francisco contemplaban las figuritas de ajedrez, que con tanto trabajo habían ganado. -¡Ah! ¡Esa sensación que da el saber que se ha cumplido con una mision y de forma exitosa! -dijo Francisco.
-Cierto, pero aún falta lo más importante -contestó Guile.
-¿Sí…?
-Encontrar la base de Shadaloo, rescatar a la niña y terminar con Bison de una buena vez.
-Buen punto, general. Es como haber cursado toda la carrera, y todavía tener que presentar el examen profesional.

En eso estaban, cuando José Luís entró al comedor, dando de vueltas… y con un mapache en la cara. -¡¡QUÍTENMELOOOO…!! ¡¡¡QUÍTENMELOOOOOOO!!! -gritaba, desesperado.
-¡DON-CHAN! -gritó Ibuki-. Corrió y le quitó el mapache a José Luis. Este mapache, traía un listón amarrado a su cola, justo en donde se unía con el resto del cuerpo. -¡¿QUÉ LE HICISTE A DON-CHAN?! -reclamó Ibuki, mientras Don-Chan se trepaba y se colocaba en el hombro derecho de Ibuki.
-¡¿YO…?! ¿Qué ME hizo tu mapache a mí? -reviró José Luis.
-A ver, mi hermano -intervino Francisco-. No creo que ese mapache te haya atacado nada más porque sí. ¿Qué estabas haciendo para que el mapache te atacara?
-Mira -empezó José Luis su explicación-: Yo venía tranquilamente a desayunar, cuando escuché un ruido extraño atrás de unos arbustos. Creyendo que era un invasor (porque ya nos ha pasado), me asomé… y cuando menos me dí cuenta, YA TENÍA A RÓCKET ARAÑÁNDOME LA CARA.
-¡NO SE LLAMA “RÓCKET”! ¡SE LLAMA DON-CHAN! -aclaró Ibuki a gritos.
-¡Pues con razón, carnal! ¿Qué no ves que el mapache se asustó nada más de verte…? -explicó Francisco-. ¡Te ha de haber confundido con un depredador! -concluyó, con una sonrisa.
-¡Ja-ja! ¡Qué gracioso! -replicó José Luis, con una mueca de molestia.

Entraron los Shinobi al comedor. -¡KON’NICHIWA! -saludó Ayane.
-¡Buenos días! -contestaron los demás.
-¿Y esa novedad de que nos acompañan? -preguntó Francisco.
-Quisimos venir a desayunar con ustedes para celebrar nuestra victoria -contestó Kasumi.
-Buena idea, pero la misión aún no termina -aclaró Guile.
-Lo sabemos, general… pero eso no impide una celebración parcial -observó Hayate-. ¿Tú qué opinas, Hayabusa?
-Eeeemmm… estoy de acuerdo con el general Guile… pero también estoy de acuerdo contigo, Hayate.

Ryu, Ken, Jin, Kyo e Iori entrenaban en uno de los patios, mientras Chun-Li y Chizuru los observaban. En vano habían intentado convencerlos para que fueran a desayunar. -No, por el momento -declinó Ryu.
-Primero entrenaremos un rato, y ya después nos alimentaremos -observó Kyo.
-A propósito, Kyo Kusanagi -habló Iori-. Esto sólo es una tregua. Cuando terminemos esta batalla, volveremos a pelear, ¿entendido?
-De acuerdo -aceptó Kyo.
-¡Estos dos! ¡Nunca dejarán de pelear entre sí! -exclamó Chizuru.
-Tal parece que ese es su destino -comentó Chun-Li.

-Guile, Púnisher, ¿puedo hablar con ustedes… en privado? -pidió Nash.
-Claro que sí, amigo -contestó Guile.
-Como gustes -se unió Francisco.
Los tres salieron del comedor. -Bien, ¿de qué quieres hablar? -preguntó Guile.

A continuación, Nash les contó lo ocurrido con Cammy y con Abel. En cuanto lo oyeron, tanto Guile como Francisco estallaron en carcajadas. -¡¡¡JAAAAAAAAAAA JA JA JA JA JA JA JA JA JAAA…!!! ¡¡¡JAAAAAAAAAAA JA JA JA JA JA JA JA JA JAAA…!!! ¡¡¡JAAAAAAAAAAA JA JA JA JA JA JA JA JA JAAA…!!!
-Se los conté para que me ayudaran, no para que se rieran -lamentó Nash.
-¡Perdón, Charlie, pero no podemos evitarlo! ¡¡¡JAAAAAAAAAAA JA JA JA JA JA JA JA JA JAAA…!!! -se disculpó Guile.
-¡Es que… es que…! ¡¡¡AHORA SÍ TE VOLASTE LA BARDA, COMPADRE!!! ¡¡¡JAAAAAAAAAAA JA JA JA JA JA JA JA JA JAAA…!!! -agregó Francisco.
-¡No es posible que hayas reaccionado con tal violencia, nada más porque viste a Cammy con quien resultó ser su hermano! ¡¡¡JAAAAAAAAAAA JA JA JA JA JA JA JA JA JAAA…!!! -exclamó Guile, sin parar de reír.
-Y no saben lo apenado que estoy. -contestó Nash-. Y creo que necesito ayuda. Por eso te lo quise contar, Púnisher.
-¡Ah, creo que comienzo a entender! -observó Francisco, mientras se calmaban Guile y él-. Primero: no hay mucho de qué preocuparse. Los celos son algo normal cuando se inicia una relación de pareja.
-¿Ah sí?
-Por supuesto que sí. A mí me pasó mucho con mi difunta esposa -recordó Francisco-. Cuando empezamos a salir, no podía ver que un hombre se le acercara a saludarla, pero se me fue pasando con el paso del tiempo.
-¿Y cómo pasó eso?
-Fácil: Comencé a tener más confianza en mi difunta esposa -contestó Francisco.
-Eso quiere decir… que no confío lo suficiente en Cammy, ¿verdad?
-No exáctamente. Como te digo, ésta es una etapa pasajera y con el tiempo la irán superando. También habría que ver cómo hubiera reaccionado Cammy si a tí te hubiera visto con otra mujer.
-Buen punto, detective -dijo Guile-. Probablemente ella te hubiera hecho una “escenita” a tí, Charlie.
-Pero para saberlo… Además… creo que reaccioné con mucha violencia, demasiada, para ser sincero.
-De eso me dí cuenta con lo que me relataste, compadre -volvió a intervenir Francisco-. Los celos son normales en una etapa de la relación de pareja, pero como todo en esta vida, hay límites sanos y límites enfermizos.
-¿Quieres decir que… yo pudiera tener celos enfermizos?
-Es muy probable. Las personas que sufren de celos enfermizos, por lo general son personas muy inseguras de sí mismos, con problemas de autoestima.
-Creo que tienes razón… Aún tengo problemas de autoestima… ya sabes, por como quedé.
-Eso, a la larga, va a ser un chiste. Ya lo verás. Por lo pronto, hay que trabajar con los celos, que es lo que me preocupa.
-Ahora que lo mencionas, yo también estoy preocupado por eso. ¿Qué tal si le hago a Cammy algo nada más por celoso?
Francisco le puso una mano en el hombro. -Compadre, por lo pronto ya diste dos pasos muy importantes. Uno: te diste cuenta de que tienes un problema. Dos: Buscaste ayuda para tu problema (suspiró). Lamentablemente, yo no tengo mucha experiencia en “psicología de pareja” pero conozco gente que sí y te puedo recomendar con ellos.
-Me harías un gran favor, Púnisher.
-Para eso estamos los amigos, compadre, ¿verdad, general?
-Usted lo ha dicho, detective.

Regresando Guile, Nash y Francisco al desayunador, sonó un celular. -Creo que es el tuyo, Rashid -observó Abel.
Rashid sacó su celular. -Mmmhhh… es una videollamada -informó. Activó la cámara frontal de su celular y tomó la videollamada. -¿Sí? -contestó Rashid.
-¡¡TONTOS!! -apareció FANG en la pantalla del celular-. ¿CREYERON QUE HABÍAN DETENIDO LA OPERACIÓN C. H. A. I. N. S…?
-Es el tal FANG -anunció Rashid, susurrando.
Todos se acercaron lo más posible alrededor de Rashid. En la pantalla se mostraba a FANG bailoteando como mariposa por todo el lado, y canturreando felíz de la vida. -¿CREÍAN QUE NO TENÍA UN PLAN “B” PARA ESTAS CIRCUNSTANCIAS…? ¡¡SE EQUIVOCARON, IDIOTAS!! ¡¡¡ÑIE JE JE JE JE JE…!!!
-¿Qué… tienes… pensado… hacer… miserable? -farfulló Rashid.
-¡¡¡OBSERVEN!!! -exclamó FANG.

FANG se quitó y mostró una terminal computacional con un monitor gigantesco y un interruptor más grande que los que habían destruído. En ese interruptor, había una figura dorada con forma de calavera. -¡¡ÉSTE ES EL PLAN B!! ¡¡¡EL INTERRUPTOR MAESTRO!!! ¡¡EL QUE HACE QUE TODO FUNCIONE SIN NECESIDAD DE LOS OTROS INTERRUPTORES!!
-¡¡PUTA MADRE!! -gritó José Luis.
-¡¡Y ESPEREN… PORQUE AÚN HAY MÁS…!! ¡¡¡ÑIE JE JE JE JE JE…!!! ¡¡¡ÑIE JE JE JE JE JE…!!! ¡¡¡ÑIE JE JE JE JE JE…!!!

Mientras FANG reía, una cápsula bajaba con ayuda de una grúa. Adentro de esa cápsula, estaba Li-Fen encerrada y llorando. -¡¡SUELTA INMEDIATAMENTE A ESA NIÑA, INFELIZ!! -gritó Rashid.
-¡¡NO ESTÁS EN POSICIÓN DE ORDENAR NADA!! -contestó FANG. Se acercó a Li-Fen. -Bien, niñita -le habló muy de cerca. Más vale que me digas esa clave… si no quieres morir derretida como el científico traidor (le mostró su mano, llena de veneno).
-¡¡¡NO TE ATREVAS A TOCAR A ESA NIÑA, MALNACIDO!!! -volvió a gritar Rashid.
-¡¡SILENCIO!! -exclamó FANG. Volteó hacia la niña. -A ver, niña… te escucho.

Asustada… Li-Fen le dió la clave. -¡¡PERFECTO!! -exclamó FANG-. ¡Con esa clave, se activará el “Programa Descenso”!
-¿Sabes qué significa eso, Rashid? -preguntó Cammy.
-No tengo la menor idea -contestó Rashid.
FANG se dirigió bailoteando y cantando hacia la computadora central y activó el programa. Se abrieron varias ventanas que corrían lineas de programación. En apariencia eran muy parecida a una terminal de comandos de Línux, o al viejo MS-DOS.

(Lean lo siguiente escuchando “Zombie”, de The Cranberries, cóver de The Molotov).

-Con el “Programa Descenso”, nadie… ¡NADIE! podrá ser capáz de detener lo que habrá de pasar -declaró FANG-. ¡¡TARRÁN TAN TAN!! ¡¡TARRÁN TAN TAN!! ¡¡TARRÁN TAN TAN!! ¡¡¡JAAAA JA JA JA JA JA JAAA…!!! -cantó y rió, como si se hubiera sacado la lotería-. ¡Es perfecto…! ¡ES TAN PERFECTO…! ¡¡LA OPERACIÓN C. H. A. I. N. S. ES INDESTRUCTIBLE!! ¡¡TODO EL PODER DEL MIEDO, LA DESESPERACIÓN Y EL ODIO LE SERÁ OTORGADO AL AMO BISON!! ¡¡¡EL AMO BISON SERÁ QUIEN GOBIERNE AL MUNDO!!! ¡¡¡ÑIE JE JE JE JE JE…!!! ¡¡¡ÑIE JE JE JE JE JE…!!! ¡¡¡ÑIE JE JE JE JE JE…!!!
-¡No puede ser…! -exclamó Guile.
-Tanto trabajo… ¡PARA NADA! -exclamó Nash.

En el monitor, se mostraba cómo las siete lunas eran reactivadas y se movían… y todo quedó a oscuras. Karin encendió la luz interna y regresó a mirar el celular de Rashid. El monitor mostraba una cuenta regresiva. -En exáctamente 24 horas, las lunas negras caerán sobre la Tierra… ¡¡Y TODO SERÁ EL CAOS!! ¡¡CADA IMPACTO DESTRUIRÁ TODO LO QUE ESTÉ A DIEZ KILÓMETROS A LA REDONDA!! ¡¡¡ÑIE JE JE JE JE JE…!!! ¡¡¡ÑIE JE JE JE JE JE…!!! ¡¡¡ÑIE JE JE JE JE JE…!!!
José Luis sacó su celular y abrió la aplicación de calculadora. Hizo unas operaciones. -Esos son… ¡CASI DOS MIL DOSCIENTOS KILÓMETROS CUADRADOS EN TOTAL! -exclamó.
-¡La operación C. H. A. I. N. S. es un éxito total! -exclamó FANG-. ¡Las siete lunas negras caerán sobre las siete ciudades elegidas, y TODO será un remolino de CAOS! ¡La humanidad temblará por el miedo y la desesperación, y el mundo arderá en llamas! ¡La energía negativa de todo el mundo, nutrirá al Amo Bison…! ¡¡SÍIIII…!! ¡¡EL MUNDO ENTERO ESTARÁ EN MANOS DEL AMO BISON!! ¡¡¡ÑIE JE JE JE JE JE…!!! ¡¡¡ÑIE JE JE JE JE JE…!!! ¡¡¡ÑIE JE JE JE JE JE…!!!
La cámara tomó a Bison, que estaba flotando sobre la cápsula que tenía prisionera a Li-Fen. -Fin del juego. ¡HAN PERDIDO! -sentenció, mientras se terminaba la llamada.
-¡¡GRRAAAAAAH…!! ¡¡¡MALDITOOOOS!!! -gritó Nash.
-¡¡¡HIJOS DE TODA SU RECHINGADA MADRE!!! -explotó Francisco-, ¡Pero dejen que los agarre y los voy a…! ¡¡LOS VOY A…!! ¡¡¡LOS VOY A…!!! (hacía contorsiones con las manos) ¡¡¡¡YIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRRRGGHH…!!!!

En eso, Abel cayó al suelo -¡ARGH! ¡MI CABEZA! -se quejó.
Guile y Nash lo tomaron por los brazos -Vamos, Abel -dijo Guile -te llevaremos a un lugar para que descanses.
-¡N-n-no, por favor…! ¡Aléjense…! -advirtió, tartamudeando.
-Llevémoslo a ese cuarto -sugirió Nash, señalando con la mirada una puerta.
Acto seguido, Guile y Nash llevaron a Abel a ese cuarto.

Entre tanto, los demás seguían comentando sobre la nueva situación. Rashid se había sentado en una silla con el respaldo hacia en frente, y se balanceaba adelante y atrás, como si estuviera en una mecedora. Karin tomó la palabra. -Bien, ya estamos todos aquí de nuevo. Ahora, a pensar la estrategia para ir a la base de Shadaloo.
-¿A la… base de Shadaloo? -preguntó José Luis.
-Sí. Tenemos que evitar que caigan las lunas negras a como dé lugar.
-Entonces, saldremos de nuestro escondite -opinó Rashid, quien se seguía balanceando en la silla-. Déjenme buscar si puedo encontrar algo más de información al respecto.
-Pues será mejor que te des prisa, porque en menos de veinticuatro horas, al mundo se lo lleva la chingada -le dijo Francisco. -¡Y YA DEJA DE ESTAR HACIÉNDOTE CABALLITO EN ESA SILLA! (lo tiró pateándole las patas a la silla) ¡¡ME ESTÁS PONIENDO NERVIOSO, CABRÓN!!
Rashid se levantó, molesto -¡OYE…!
-Tranquilos, ustedes dos -los reconvino Karin-. ¡No es momento para pelear entre nosotros!

-¡¡UUAAAAAARRRGH!! -se oyó un grito del cuarto en donde estaban Guile, Nash y Abel.
-¡¿PERO QUÉ CARAJOS…?! -exclamó José Luis.
Todos voltearon y vieron como Guile y Nash salieron disparados del cuarto. Abel estaba de pié, envuelto por un halo negro y violeta. -¡¡VÉRTEBRAS!! ¡¡LO QUE NOS FALTABA!! -exclamó Francisco-. Ahora el “franchute” está poseído.
Guile y Nash quisieron contener a Abel, pero éste se deshizo de ellos de un empujón. Guile se levantó y encaró a Abel. -¡NO MÁS, ABEL! ¡¡SONIC BOOM!! -gritó.
El ataque qi de Guile no le hizo ni cosquillas a Abel. Francisco y José Luis se miraron el uno al otro, asintieron con un leve cabeceo y se lanzaron contra Abel, con su combinación de “lazo al cuello” y “spear”, logrando derribarlo. Sin embargo, Abel se levantó, los tomó del cuello y los lanzó lejos. -¡¡¡AY GÜEY!!! -gritaron.
Guile aprovechó el momento y detuvo a Abel con una especie de tacleada de fútbol americano. -¡CHARLIE! -le gritó a Nash.
Nash se levantó, se acercó a Abel, le colocó una mano sobre la cabeza y comenzó a absorberle el poder psíquico. -¡Suéltalo! ¡Ya puedo controlarlo solo! -le pidió a Guile, quien accedió a la petición. Abel mostraba algo de resistencia. -¡TODAVÍA NO! -exclamó Nash y colocó la otra mano sobre la cabeza de Abel, y así se quedó hasta absorber todo el poder psíquico. Abel cayó de bruces, mientras Nash cayó de rodillas. -Esta es… la segunda vez… que absorbo… una cantidad así -dijo, con dificultad.
-Justo lo que pasó con Brock Lésnar -recordó Francisco.
Cammy se acercó a Abel. -¡ABEL…! ¿Estás bien…? ¿Me reconoces? -le preguntó.
-¡COF…! ¡COF…! ¡ACK…! Ouí… -contestó Abel, poniéndose de rodillas. Así le habló a Nash -Tu acabas… de curar mi locura. ¡Mercí beaucoup! -le agradeció, se puso de pié y se fue de ahí.

Mientras tanto, Chun-Li, Ryu, Ken, Kyo, Jin, Iori y Chizuru observaban todo lo que pasaba con el sol. -Vaya. Todo nuestro trabajo no sirvió para nada -opinó Chun-Li, frustrada.
-Te entiendo perfectamente -le contestó Kyo.
-Es como caminar en círculos -opinó Iori.
-Como intentarlo una y otra vez, sin lograr nada -agregó Jin.
Apareció Karin en escena. -Aquí están todos -dijo.
-¿Qué deseas, Karin? -preguntó Ken.
-Vengo a decirles que iremos a la base de Shadaloo -contestó Karin.
-¿Ah sí? -preguntó Chun-Li.
-Sí. Sólo es cuestión de que Rashid encuentre una forma de detener esas lunas negras. Ya está trabajando en eso.
-Ken silbó. -¡Increíble! -exclamó-. Entonces dejémosle el trabajo de detener esas lunas. Nosotros iremos a patearle el trasero a Bison.
-Iré con ustedes -anunció Ryu.
-Yo también -se unió Jin.
-Y yo -habló Kyo.
-Y nosotros -dijeron Chizuru e Iori a coro.
-Bien, Ryu-san -le dijo Karin-, ciertamente nos ha hecho esperar mucho tiempo
-Y estoy seguro que trabajarás el doble de duro, ¿verdad? -expresó Ken, mientras se recargaba en el hombro de su amigo.
-TODOS trabajaremos duro -aseguró Chun-Li, acercándose a ellos dos y dándole la mano a Ryu.
Ryu sonrió y le tomó la mano a Chun-Li. Ken puso una mano sobre la de ellos dos. Karin se acercó e hizo lo mismo, así como Jin, Kyo, Chizuru e Iori.

El Pentágono.
Wáshington, D. C.
Estados Unidos.

El ejército de los Estados Unidos intentaba detener una de las lunas negras con misiles de largo alcance… infructuosamente. -¡General Taylor! -exclamó un soldado-. ¡La luna negra… sigue intacta!
-¡Todos nuestros intentos han sido en vano! -exclamó un segundo soldado.
-¿Estado actual de la evacuación? -preguntó Taylor.
-¡La gente está entrando en pánico! ¡Ni siquiera el 50% ha sido evacuado!
Taylor tomó asiento y entrelazó los dedos. -¡Humpf…! El general Guile y su equipo son nuestra única esperanza. Sólo nos queda esperar… y rezar.

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